Un ilustre y muy generoso ministro servidor de la Arquidiócesis Católica Romana de Washington ya jubilado ha regresado a su país natal. El obispo Francisco González Valer, S. F., ha servido al pueblo de Dios en esta Iglesia local desde 1960, tras completar sus estudios sacerdotales en la Universidad Católica de América y su ordenación en 1964.  Desde el 2001, sirvió como obispo auxiliar de nuestra Arquidiócesis antes de acogerse a retiro en el 2014. La generosidad de su corazón lo mantuvo atento a las necesidades de innumerables miles de fieles de nuestro pueblo. 

Ahora, monseñor González vuelve a España para estar cerca de su familia, de su hermano y su hermana que son mellizos y acaban de cumplir 91 años el 4 de octubre. Su hermano es religioso jesuita y su hermana es monja que sirve como religiosa en el ministerio de la Iglesia. ¡Qué familia tan bendecida que ha ofrecido tres vocaciones religiosas al servicio de nuestra Iglesia! El obispo González permanecerá en la residencia provincial de su comunidad religiosa, los Hijos de la Sagrada Familia. Así estará presente para su familia natural y su familia religiosa durante su jubilación. 

Al igual que muchos otros en esta Iglesia local, monseñor González aportó la profundidad y la generosidad de su fe y su legado cultural a nuestra Arquidiócesis enriqueciendo así nuestra vida durante más de 60 años. Le damos a Dios nuestras sinceras gracias por él. Muchas son las personas que guardan un grato recuerdo personal del ministerio pastoral de Mons. González y de la bondad de su corazón. Todos le agradecemos su entrega sacerdotal y episcopal. 

Su ejemplo es una muestra de los dones que nuestros hermanos inmigrantes aportan a la Iglesia en todos los Estados Unidos de América, una larga tradición de llevar su fe y su cultura al tejido nacional de este gran país. En el pasado, llegaron procedentes de territorios de Europa, como Irlanda, Polonia, Alemania, Francia, Italia y varias otras naciones e hicieron muchas y bendecidas contribuciones a nuestro país. Hoy acogemos a los que proceden de América del Sur y Central, África, Asia y regiones de la cuenca del Pacífico. Cada grupo trae valiosos tesoros que compartir. 

La realidad de nuestra propia nación se ha ido entretejiendo con las aportaciones que han hecho los inmigrantes llegados a estas costas en diversas condiciones. Algunos fueron traídos encadenados como esclavos; otros huyeron de sus tierras natales escapando de la pobreza o la persecución y trayendo un bagaje de sueños de una vida mejor para sus hijos y su futuro. Ahora que el obispo González regresa a su patria debe sentirse muy satisfecho de saber que su servicio pastoral fue de gran ayuda a innumerables personas de habla hispana que encontraron una cálida acogida en esta Iglesia local. En su servicio pastoral acogió a todos los que buscaban su fervoroso ministerio, sin importar cuál fuera su lengua materna. 

En nombre propio y en el de todos los que formamos la Arquidiócesis de Washington, aplaudo su servicio, le deseo lo mejor y le aseguro nuestras oraciones y nuestra profunda e inquebrantable gratitud. Su nueva dirección postal es Mons. Francisco González Valer, S. F., Curia General Hijos de la Sagrada Familia (Entença, 301, 08029-Barcelona, España). Tengo la plena seguridad de que le encantará recibir noticias de los muchos amigos y hermanos en el ministerio que lo recuerdan con cariño en la Arquidiócesis de Washington. 

Que el Señor le guarde, le fortalezca y le proteja.