En la reciente feria tecnológica, realizada en la escuela secundaria Northwood del condado de Montgomery, estudiantes y padres de familia apreciaron los avances del mundo de la ciencia a través de los trabajos desarrollados por alumnos y profesores. Como era previsible, los trabajos más llamativos fueron los robots ensamblados por los estudiantes que permitieron a los presentes “descubrir” el maravilloso mundo de la ciencia, amén de motivar –por añadidura- a los jóvenes a interesarse por las carreras científicas. Los festivales STEM (ciencia, tecnología, ingeniería, matemáticas) adquieren una particular importancia si consideramos que los avances tecnológicos se dan a pasos agigantados -en progresión geométrica- abriendo nuevas posibilidades profesionales y laborales que, además, ofrecen generosos beneficios, como es el caso de la robótica y la informática. Sin embargo, a pesar de ofrecer muchas oportunidades y un futuro de éxito asegurado, hay en nuestra comunidad la errónea idea de que son carreras muy difíciles de seguir. El dilema está en el cómo motivar a nuestros jóvenes a optar por profesiones científicas que a la larga les redituará un promisorio porvenir. Los festivales STEM, una magnífica opción, se presentan como una llamativa manera de atraer e interesar tanto a estudiantes como a padres de familia a considerar y no ignorar las carreras tecnológicas que, cada vez más, son fundamentales en el mundo laboral. 

Los festivales STEM y la escuela son lugares ideales para motivar a los alumnos sobre los principios científicos, cómo construir robots o escribir programas de computación, por ejemplo. Allí, aprenden a trabajar en equipo y a manejar su tiempo de manera más eficiente, en lugar de estar “enchufados” la mayor parte del día en los medios electrónicos. Cifras al canto: en la mayoría de los hogares modernos, un niño tiene en su casa de 2 a 4 televisores, 2 consolas de videojuegos y como mínimo 2 computadoras, además de celulares, ipads, laptops. Según estadísticas, la cantidad de tiempo que los adolescentes pasan “enchufados” en esos medios es de 52 horas a la semana que es más de tres veces la cantidad de tiempo que invierten en pasatiempos (1 hora al día), haciendo ejercicios físicos (1.25 horas) y tareas escolares (50 minutos). En pocas palabras, pasan más tiempo “enchufados” en los medios electrónicos que haciendo cualquier otra actividad. La otra cara de la moneda: si a esos jóvenes se les “desenchufa” de los medios electrónicos por 24 horas se apodera de ellos la ansiedad, la confusión, la angustia, el aislamiento social y un aburrimiento insoportable. Estar desconectados –para ellos- es como estar prácticamente en un confinamiento solitario. Los medios electrónicos para muchos estudiantes dan forma a lo que otros piensan de ellos y cómo se perciben a sí mismos. ¿Quiénes son si no estuvieran “enchufados”? Un estudiante de Uganda lo equiparó a una “experiencia de la vida real” a perderse en “otro mundo”. Un estudiante de Estados Unidos se comparó a un indigente, a una persona sin hogar, un paria, a alguien que vive a la deriva, como si su vida real y su vida virtual co-existieran en diferentes planos, pero en el mismo tiempo.

Hecha esa atingencia, los festivales STEM son, pues, primordialmente lugares donde los jóvenes aprenden, primero, a SER, a CONOCER y a HACER para poder decir he VISTO, un proceso de aprendizaje que -los maestros coinciden en señalar- mejora su autoestima, su afán de superación y les hace apreciar el valor de la propia motivación.