Entramos en la celebración del Triduo Pascual, la pasión, muerte y resurrección de Cristo, de una forma que a lo mejor nunca imaginamos podríamos llegar a contemplar. Las imágenes que los medios de comunicación nos han traído tanto de las celebraciones de nuestro amado papa Francisco, presidiendo la Iglesia Universal, como las imágenes de nuestro arzobispo Wilton Gregory, presidiendo la celebración a nivel de Iglesia diocesana, nos deja un tanto pasmados y porque no decirlo melancólicos al ver tanta soledad en nuestras catedrales e iglesias. 

Sin embargo, hoy es mi deseo invitarlos a reflexionar en la Iglesia que se materializa en la vida de millones de iglesias domésticas, es decir, familias creyentes, que aunque no se ven en la pantalla siguen con amor y devoción, en una íntima comunión espiritual, la celebración del misterio redentor de Cristo, la Santa Eucaristía. 

Es la presencia, en la ausencia, que por la fe y la esperanza sabemos que son tan solo unas semanas hasta el momento en que nuevamente es Señor nos reunirá en torno a su altar. 

De esta forma oremos queridos hermanos y hermanas, unámonos a esta celebración del misterio redentor de Cristo en una íntima comunión espiritual, reforcemos la piedad y la oración de nuestra propia familia. Queridos padres de familia, son ustedes hoy los instrumentos de Dios para guiar en oración a todos los miembros de su familia. Jesús en su pasión, muerte y resurrección continuará salvándonos del peligro de la muerte eterna, alejará de nuestras moradas los peligros de la enfermedad y la muerte y nos inspirará para que, con el amor que irradia la celebración de Eucaristía, podamos orar y pedir por todos los miles de personas que podrían morir en el mundo entero a lo largo de estas semanas.

La solidaridad de la comunidad mundial es hoy vital, unirnos en una sola voz que clama la misericordia de Dios Padre es primordial para alcanzar el amor misericordioso de Dios y su milagro de salvación, en estos momentos tan difíciles para nuestra humanidad. 

Que mediante nuestra contemplación y meditación del misterio redentor del Hijo de Dios podamos todos llegar a la celebración de la Pascua, convencidos por la fe que en un futuro cercano alcanzaremos la bendición y sanación en la acción salvífica de nuestro Dios. 

Dios les conceda salud, paz y mucha fe durante este tiempo de pandemia y que recordemos que durante la tormenta Jesús siempre está con nosotros.