Las apariciones de Nuestra Señora a Juan Diego comenzaron el 9 de diciembre de 1531. La historia narra que fueron cuatro apariciones, las mismas que nos invitan a meditar cómo Nuestra Señora siempre ha escogido a los humildes y sencillos de corazón para dialogar con ellos y encomendarles la difusión del mensaje que ella desea comunicar a sus hijos. Puesto que estas personas han sido siempre humildes y pobres, la misión a ellos encomendada nunca ha sido fácil de cumplir y, por el contrario, se ha convertido en una cruz para quien tiene que decir la verdad y comunicar un mensaje que, en un primer instante, no es bien entendido o recibido. 

Sin embargo, observamos con gran fe que estas apariciones han inspirado la construcción de santuarios en todo el mundo, colmados de devoción y que, por la intercesión de Nuestra Señora, los milagros han sido constantes y han despertado en los fieles una ardua e inquebrantable fe en la persona de su Hijo Jesucristo. 

Por este amor mariano que en toda América llevan los católicos de nuestra Iglesia, la celebración del día de la Guadalupana es un homenaje que todos sus hijos deseamos hacer. Particularmente, en nuestra Arquidiócesis se ha organizado desde hace años una procesión con la Virgen María de Guadalupe por las calles de nuestra ciudad. El sábado 14 de diciembre nos reuniremos en el Santuario del Sagrado Corazón, en DC, para caminar con Nuestra Señora hasta el Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción. 

Este camino de oración y petición lo queremos hacer especialmente por todas nuestras familias inmigrantes, por nuestros jóvenes soñadores que se han acogido al programa DACA y por quienes vienen, desde hace muchos años, recibiendo el amparo migratorio conocido como TPS, así como por los millones de inmigrantes que trabajando día y noche para construir esta nación, promover la economía y crear un futuro más cierto para las nuevas generaciones. Es entonces esta procesión un momento de silencio en la defensa de los derechos de los inmigrantes y de la dignidad de la persona humana. Sabemos que Dios nos va a escuchar, puesto que -como hace ya siglos se lo expresó a un turbado Juan Diego por las preocupaciones de este mundo- María de Guadalupe nos dice hoy: ¿No estoy aquí yo que soy tu madre?

El amor a María Santísima y su bendición a todos nosotros son grandes y generosos. En diciembre podemos caminar aquí, pero también yo invitaría a aquellos que puedan emprender un peregrinaje para visitar a Nuestra Señora de Guadalupe en su Santuario en la Ciudad de México a que lo hagan. Ese es un momento que cambia la vida y hace que nuestros corazones se colmen de generosidad. Imitamos a María porque la amamos de verdad. 

Este año fui invitado a visitar una fundación de la Comunidad de las Hijas de María, que organizan una vez al año una peregrinación al Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe. También fui a visitar la obra que la comunidad adelanta en pro de niños y niñas que no tienen ninguna forma de acceder a una educación, puesto que unos son muy pobres, otros son huérfanos. Las aldeas de niños y niñas que hay en Centro América son una poderosa obra del milagro del amor de Dios. Ahí tuve la oportunidad de celebrar la fiesta del Corpus Christi con las Hermanas de María y 3.400 niñas residentes de una de estas aldeas. 

Fue una experiencia de oración, de esperanza por un futuro mejor en la vida de estas futuras madres de la región y de un mundo que no conoce los celulares en las manos de los adolescentes. La forma auténtica e intensa de su comunicación interpersonal, la devoción y el amor a su oración, y particularmente a Nuestro Señor presente en la Sagrada Eucaristía, por parte de todas estas niñas adolescentes, me hizo reflexionar en lo profundo y poderoso que es el verdadero encuentro humano cuando usamos nuestros propios sentidos y no nos dejamos dominar por la ola electrónica que gira alrededor de todos nosotros, dejándonos comunicados pero a la vez totalmente aislados, puesto que la interacción se hace con máquinas y no con seres humanos. 

Les invito a visitar la página cibernética de la Comunidad y su obra. Su dirección electrónica es: worldvillages.org. También, si lo consideran mejor, para mayor información sobre la peregrinación al Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe y la visita a las hermanas Hijas de María que será del 12 al 15 de junio de 2020, se pueden comunicar con la señora Frances Popp, al teléfono 443-837-0969.

Recuerden la cita que todos tenemos el 14 de diciembre a las 11 de la mañana en el Santuario del Sagrado Corazón en Washington, DC. Caminemos con María y oremos por nuestras familias inmigrantes.