En su discurso entregado este jueves a los participantes en la “Conferencia Mundial sobre xenofobia, racismo y nacionalismo populista en el contexto de las migraciones mundiales”, organizado por el Vaticano, el papa Francisco recordó que, “ante la difusión de las nuevas formas de xenofobia y racismo, los líderes de todas las religiones tienen también una misión importante: difundir entre sus fieles los principios y los valores éticos inscritos por Dios en el corazón del hombre, conocidos como la ley moral natural”.

A ellos, el Santo Padre les recordó que, vivimos en tiempos en los que parecen volver a tomar vida y propagarse sentimientos que para muchos se habían superado. “Sentimientos de sospecha, miedo, desprecio e incluso odio hacia personas o grupos considerados diferentes por su pertenencia étnica, nacional o religiosa y, como tales, considerados no suficientemente dignos de participar plenamente en la vida de la sociedad. Estos sentimientos – precisó el Pontífice – inspiran con demasiada frecuencia verdaderos y actos reales de intolerancia, discriminación o exclusión, que atentan gravemente contra la dignidad de las personas afectadas y sus derechos fundamentales, incluido el derecho a la vida misma y a la integridad física y moral”.

Por ello, el Obispo de Roma precisó que, “Todos estamos llamados, en nuestras respectivas funciones, a cultivar y promover el respeto de la dignidad inherente a toda persona humana, empezando por la familia – el lugar en el que se aprenden desde muy temprana edad los valores de compartir, de la hospitalidad, de la hermandad y solidaridad – pero también en los diversos contextos sociales en los que operamos”. Antes que nada, precisó el Papa, pienso en los formadores y educadores, a quienes se les pide que renueven su compromiso para que, en la escuela, en la universidad y otros lugares de formación se enseñe el respeto de cada persona humana, no obstante, las diferencias físicas y culturales que la distinguen, superando los prejuicios.

Es importante recordar que, en 1979, la Asamblea General de la ONU decidió que debería organizarse todos los años en todos los Estados, a partir del 21 de marzo, una Semana de Solidaridad con los pueblos que luchan contra el Racismo y la Discriminación Racial. Vaticano News