La nulidad de un matrimonio religioso es un proceso canónico que, más allá del papeleo burocrático, promueve la sanación espiritual y apunta a regularizar la situación de una pareja.

No sólo beneficia a los involucrados, otorgándoles la oportunidad de acercarse más a Dios y tener una segunda unión religiosa bendecida por la Iglesia Católica, también a su familia y a la parroquia.

Así lo explicó Sofía Seguel, quien sirve como jueza metropolitana del tribunal canónico de la Arquidiócesis de Washington. Esta inmigrante chilena ocupa el cargo desde diciembre de 2017, cuando se convirtió en la primera jueza, la primera mujer laica y la primera hispana en esa posición.

"El tribunal arquidiocesano es parte del ministerio de sanación y, como jueza, me considero partícipe del proceso de sanación que tanto necesita la Iglesia ", afirmó la jueza. 

Ciertamente la Iglesia Católica celebra las bodas, apoya a los matrimonios y se opone al divorcio argumentando que los católicos solamente pueden casarse una vez y que la unión religiosa es para toda la vida.

"Pero sabemos que algunos matrimonios terminan en divorcio y necesitan de la mano misericordiosa y la sanación del Señor", dijo quien considera que su rol es llevar hacia Jesús a estas parejas y dejar que él imponga sus manos y las sane.

Seguel asiste en especial a las familias hispanas y a las parroquias con ministerio hispano en cuanto a dudas, en todo el proceso canónico hasta la decisión final. 

Está encargada de los casos en español, de modo que no es necesario traducir los documentos, ni notarizarlos porque ella es completamente bilingüe. De ser necesario para el caso, su oficina también hace las respectivas llamadas a cualquier país de Latinoamérica. 

Si la pareja se casó en Washington o si uno de los cónyuges tiene domicilio en el área, la arquidiócesis tiene derecho a escuchar el caso. La jueza dijo que esto es parte de la positiva reforma que hizo el papa Francisco sobre nulidad matrimonial. Además, a raíz de los cambios, ahora el trámite es gratuito.

"Gracias a las reformas, muchas familias hispanas se han acercado al tribunal para pedir que se dé inicio a un proceso de nulidad matrimonial", dijo Seguel. Agregó que el tribunal maneja un promedio de medio millar de casos anualmente y un 30 por ciento de ellos se realizan en español.

Aunque la pareja se haya casado en Latinoamérica, si viven aquí, el caso se puede abrir a nivel local. Ahora es más fácil porque hay una jueza de habla hispana para atender estos casos, quien conoce bien la cultura latinoamericana.

Conocer las diferencias culturales es clave. "Los latinoamericanos tienen un concepto diferente del matrimonio religioso que los estadounidenses. Los latinos se casan más jóvenes y para ellos y sus familias es muy importante casarse por la iglesia", dijo Seguel. "Además, el divorcio es un proceso legal nuevo en la mayoría de los países de América Latina -comparado con Estados Unidos- y muchos inmigrantes sienten vergüenza, les toma más tiempo asimilar el divorcio y acudir a la iglesia a solicitar un proceso de nulidad".

La presencia de esta jueza latinoamericana en el tribunal facilita los procedimientos porque se hace más fácil superar las barreras idiomáticas o culturales en cada caso. "Todo este proceso lo hacemos trabajando de la mano con las parroquias con ministerio hispano. Además, las personas cuentan con la ayuda de su parroquia y del tribunal", dijo Seguel aclarando que los interesados deben hablar con su párroco para informarse sobre los documentos requeridos para iniciar su caso. "El padre los va a ayudar y caminará con ustedes en el proceso de sanación".

La Iglesia Católica tiene en gran estima al matrimonio como institución básica de la sociedad. "Tiene una clara concepción del significado del matrimonio católico. Dios quiere que seamos felices y el matrimonio ha sido definido como un camino a la santidad, no al martirio", dijo esta representante del tribunal metropolitano de la arquidiócesis capitalina. La iglesia cree que los padres deben ser un testimonio para sus hijos, que la familia es una iglesia doméstica y es testimonio también en la parroquia.

"A veces por circunstancias de la vida, ciertos matrimonios no llegan a satisfacer las características de un matrimonio católico, es decir, un matrimonio santo que sea testimonio del amor de Dios para nosotros", dijo la jueza de origen chileno. "Ciertos matrimonios terminan en divorcio y es muy doloroso para la pareja y también para los hijos. Por eso, la importancia del proceso de sanación dentro del proceso de nulidad. No se trata solamente de llenar un formulario, más bien es una oportunidad de abrir el corazón a Dios y pedirle sanación".

Algunas personas, a veces, no tienen una experiencia matrimonial feliz luego de casarse por la Iglesia. "A veces la unión termina en un divorcio, pero Dios les prepara una segunda persona que sí les lleva a experimentar la belleza del matrimonio católico", dijo Seguel.

Solo se puede estar casado una vez por la Iglesia Católica, de modo que el tribunal se dedica a estudiar si el primer matrimonio que concluyó en divorcio tenía o no las características exigidas por el derecho canónico para un matrimonio valido. 

El procedimiento de nulidad matrimonial en la arquidiócesis capitalina tarda aproximadamente un año para casos formales, en los cuales se tiene que dar testimonio, pero todos los otros casos especiales se procesan en menos tiempo. 

La causa más común para la nulidad es la falta de discreción de juicio acerca de las obligaciones y derechos en el matrimonio religioso -dijo la jueza Seguel-. "Es decir, queremos ver si el novio o la novia, al consentir ante Dios en la iglesia, entendía lo que la Iglesia entiende sobre el matrimonio católico", dijo refiriéndose a que cada persona tiene percepciones particulares, dependiendo del país, la cultura y la familia.

Si el matrimonio, por alguna razón, no llega a la definición de lo que la Iglesia espera, puede haber causa de nulidad y el tribunal declara entonces que el primer matrimonio es nulo. Si la persona lo desea, entonces, puede casarse nuevamente en la Iglesia Católica.

Hay inmigrantes católicos que luego de un divorcio han contraído segundas nupcias (por civil) y desean participar en la parroquia más activamente, cantar en los coros o ministerios parroquiales y acceder a los sacramentos, pero encuentran ciertas limitaciones canónicas debido a su situación matrimonial irregular.

"El proceso de sanación apunta a poder ayudar a regularizar a estas familias que se han casado por segunda vez y desean que esa segunda unión sea bendecida por la Iglesia. Para ello necesitan que el matrimonio religioso anterior sea declarado nulo por el tribunal de la Iglesia ".

El fin del derecho canónico -dijo la jueza- es la salvación de las almas y con el proceso de nulidad se ayuda a que las personas estén más cerca de Dios, al regularizar la situación matrimonial. 

Seguel estudió teología en su natal Chile, más tarde derecho canónico en la Universidad Gregoriana en Roma y actualmente está cursando su doctorado en Derecho Canónico en la Universidad Católica de América en Washington.

A fin de año el tribunal ofrecerá un portal de internet en español para informar y facilitar el contacto con la comunidad de habla hispana. Inf: adw.org.

El tribunal conjuntamente con la oficina de vida familiar de la arquidiócesis, van a ofrecer una serie de talleres informativos en el otoño sobre el proceso de anulación del matrimonio religioso. Será en varias parroquias con ministerio hispano, gratis y en español. Inf: [email protected], (301)853-4546.