Cientos de estudiantes celebraron el primer aniversario de la canonización de monseñor Óscar Arnulfo Romero en una misa bilingüe realizada, en la parroquia Sagrado Corazón, el miércoles 16 de octubre. 

El servicio religioso, realizada de manera coordinada en diferentes escuelas católicas de la Arquidiócesis de Washington, tuvo como celebrante principal al arzobispo Wilton Gregory, quien se sintió feliz de recordar con estudiantes, profesores y fieles a monseñor Romero que alcanzó la santidad por predicar el Evangelio, defender la vida y su compromiso inquebrantable con los más pobres.

“San Romero es símbolo de amor, unidad y entrega absoluta en defensa del Evangelio y sus hermanos. Hoy es un puente más para llegar a Dios y sigue siendo la voz de los que no tienen voz. Verlos reunidos para recordar el primer aniversario de su canonización me llena de alegría”, manifestó el arzobispo de Washington. 

Agregó que la celebración de San Romero es una invitación a la unidad, a crecer en la fe, la oración e intentar alcanzar la santidad. “En San Romero ustedes tienen un ejemplo perfecto de lo que debe ser un cristiano”.  

También destacó que San Romero siempre estuvo al lado de las personas que rechazaban la violencia y nunca se cansó de denunciar los abusos que se cometieron en contra del pueblo salvadoreño.

La homilía de monseñor Gregory permitió que muchos estudiantes de diversas escuelas católicas de la capital puedan compartir no solo el legado del primer santo salvadoreño, sino que escuchen una misa íntegramente en español. 

El padre Emilio Biosca Agüero, párroco de esa parroquia Sagrado Corazón, agradeció la presencia del arzobispo y le dijo que su presencia era muy importante para los estudiantes y fieles del barrio hispano de Mount Pleasant.  

Durante la misa un grupo de estudiantes de la escuela Sagrado Corazón lucieron vestimentas típicas de El Salvador, entonaron canciones religiosas y llevaron hasta el altar ofrendas especialmente preparadas para este acto religioso.

Las escuelas St. Anthony, St. Francis International, St. John's College, Our Lady of the Victory, Holy Trinity y Don Bosco Cristo Rey enviaron delegaciones de estudiantes para participar en el evento religioso.

El arzobispo Wilton Gregory recibe las ofrendas de manos de estudiantes de la escuela católica Sagrado Corazón vestidos con trajes típicos. Foto/ Andrew Biraj

También estuvo presente Vincent Spadoni, presidente del Consorcio de Escuelas Católicas de la arquidiócesis de Washington. Elise Heil, directora de la escuela del Sagrado Corazón, señaló que la devoción por San Romero es muy grande entre los niños y padres de familia, muchos de los cuales son originarios de El Salvador. 

En el encuentro escolar y religioso, los padres de familia, estudiantes y profesores entablaron amenos diálogos en español e inglés. El evento concluyó con una degustación de pupusas y estuvo animada por grupos de bailes salvadoreños. 

Celebración mundial

Miles de salvadoreños residentes en el exterior celebraron el primer aniversario de la canonización de Óscar Arnulfo Romero, el primer santo católico del país centroamericano, quien fue asesinado por un escuadrón de la muerte en 1980.

Los feligreses asistieron a diversos servicios religiosos para recordar el legado de San Romero, conocido como "La voz de los sin voz", y visitaron una exposición de pertenencias y recuerdos del religioso.

En Estados Unidos, donde residen aproximadamente millón y medio de salvadoreños, durante todo el mes de octubre se han programado celebraciones religiosas para conmemorar la canonización de Óscar Arnulfo Romero. 

El papa Francisco canonizó a Romero el 14 de octubre de 2018 en una ceremonia en la que también proclamó santos a Pablo VI y a otros cinco religiosos.

En esa ocasión, Francisco elogio a san Oscar Romero quien abandonó "la seguridad del mundo, incluso su propia incolumidad, para entregar su vida según el Evangelio, cercano a los pobres y a su gente, con el corazón magnetizado por Jesús y sus hermanos".

El santo salvadoreño se pronunciaba contra la violencia y las violaciones a los derechos humanos en los años previos a la guerra civil, con lo que se erigió en un referente en la defensa de los más vulnerables.

El Informe de la Comisión de la Verdad de la ONU de 1993 señaló como el responsable de dar la orden de asesinar a Romero al mayor Roberto D'Aubuisson, fundador de la Alianza Republicana Nacionalista (Arena), partido del que fue diputado y candidato presidencial.

Dicho documento también apunta que en la planificación y ejecución del asesinato participaron Álvaro Saravia, el capitán Eduardo Ávila, así como Fernando Sagrera y Mario Molina, entre otros.

Una corte de Instrucción ordenó en mayo de 2017 la reapertura del proceso penal por el homicidio de monseñor Romero y en octubre de 2018 mandó a la Fiscalía realizar una nueva investigación.

El juzgado también emitió una orden de detención contra el capitán Saravia, único imputado en el proceso y con paradero desconocido.

La anulación de una ley de amnistía de 1993 por un fallo de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) permitió la reapertura de este caso y de los procesos por la masacre de unos 1.000 campesinos en El Mozote (1981) y de seis sacerdotes jesuitas (1989).