A través de un tweet, el papa Francisco asegura su "cercanía en la oración" a los enfermos, a sus familias y a los trabajadores sanitarios en la jornada en que la Iglesia celebra el 28º Día Mundial del Enfermo. Por ello, el Santo Padre invoca a la "Virgen María, Salud de los Enfermos". En un segundo tweet, recuerda que Jesús ofrece su misericordia a los que sufren.

El 11 de febrero, día en que la Iglesia celebra la fiesta de la Santísima Virgen María, Nuestra Señora de Lourdes, y el 28º Día Mundial del Enfermo, el papa Francisco en su cuenta de twitter, confía "a la Virgen María, Salud de los Enfermos", "a todas las personas que llevan la carga de la enfermedad, junto con sus familias y los trabajadores de la salud". A todos, "con afecto" el Santo Padre asegura su "cercanía en la oración".

En un segundo tweet, Francisco recuerda que "Jesucristo ofrece su misericordia a aquellos que viven en angustia por su situación de fragilidad, dolor y debilidad. Él, añade el Pontífice, "invita a todos a entrar en su vida para experimentar la ternura".

En su mensaje para este día, publicado el pasado 3 de enero, el Pontífice se inspira en las palabras de Jesús tomadas del Evangelio de Mateo: "Venid a mí todos los que estáis cansados y oprimidos, y yo os daré descanso" (Mt 11, 28).

Palabras que revelan la actitud misericordiosa de Jesús hacia la humanidad herida, su mirada que llega hasta lo más profundo de su ser, que acoge y cura con ternura.

En el texto, el Santo Padre hace hincapié en el enfoque correcto en nuestro trato con la persona enferma, que requiere no sólo el cuidado del cuerpo, sino también el "cuidado" de la persona y también de su familia, debilitada por esta prueba de la vida. Por eso invita a los médicos y trabajadores sanitarios a abrirse a lo trascendente ante los límites de la ciencia, para "permanecer coherentes" con el sí a la vida y a la persona.

"Vuestro modo de actuar -escribe el Papa, dirigiéndose no sólo al personal sanitario sino también a los voluntarios- está constantemente dirigido a la dignidad y a la vida de la persona, sin ceder a actos de eutanasia, suicidio asistido o supresión de la vida, ni siquiera cuando el estado de enfermedad es irreversible".

Francisco también insta a los gobiernos e instituciones a garantizar la atención a los más débiles y pobres en nombre de la justicia social, agradeciendo sobre todo a los voluntarios que, a imagen del buen samaritano, suplen las deficiencias estructurales con gestos de cercanía y ternura. Vaticano News