El arzobispo de Washington, Wilton Gregory, ordenó el último sábado a nueve nuevos diáconos permanentes para nuestra arquidiócesis con una misa celebrada en la Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción.
 Los nuevos diáconos son Mark Laurent Asselin (parroquia St. Elizabeth en Rockville); Frank R. Avenilla (parroquia St. Rose de Lima en Gaithersburg); Duane A. Clark (parroquia St. Gabriel en Washington); Wilberto García (parroquia San Francisco de Asís en Derwood); Darryl A. Kelley (parroquia San Felipe Apóstol en Camp Springs); Mark Kijesky (parroquia St. Cecilia en St. Mary's City); Matthew C. Laidley (parroquia Sagrado Corazón en La Plata); Eric C. Simontis (parroquia St. Mary of the Mills en Laurel); y John J. White Jr.(parroquia Anthony's en North Beach).

Es importante señalar que en el Concilio Vaticano II se restableció el diaconado permanente. Este tipo de diaconado puede ser conferido a hombres casados. El diácono permanente debe ser considerado hombre ‘probo’ por la comunidad, caritativo, respetuoso, misericordioso y servicial. 

Es determinación del obispo exigir que sea casado, y en este caso, la esposa deberá autorizar por medio escrito al obispo la aceptación para la ordenación del esposo (requisito indispensable). Un diácono casado que pierde a su esposa no puede volver a contraer matrimonio, pero sí puede optar a ser presbítero. Quien es ordenado diácono siendo soltero se compromete al celibato permanente.

Entre sus funciones se destacan proclamar el Evangelio, predicar y asistir en el altar; administrar el sacramento del bautismo, presidir la celebración del sacramento del matrimonio, conferir los sacramentales (tales como la bendición, el agua bendita, etc.).

También, llevar el Viático (sacramento de la eucaristía así llamado cuando se administra particularmente a los enfermos que están en peligro de muerte) pero no puede administrar el sacramento de la unción de los enfermos, entre otras funciones.