La forma en que los católicos hispanos del área viven su fe, es muy particular y quieren que el nuevo arzobispo de Washington la conozca.

Dentro del abanico de expresiones de religiosidad popular hay que mencionar la populosa misa arquidiocesana por la Virgen de Guadalupe en la basílica bajo el liderazgo de la comunidad mexicana. Le siguen la fiesta en honor al Divino Salvador del Mundo encabezada por los salvadoreños en agosto, los viacrucis por las calles de Langley Park, la procesión del Señor de los Milagros, la misa por el Cristo Negro de Esquipulas y las posadas decembrinas, entre otros.

“Nuestra fe es grande y no la escondemos, la celebramos con trajes típicos, con la cultura que traemos de nuestros países, con la devoción por nuestra madre María, a la que veneramos y le rezamos el rosario. Además, creemos en los milagros y muchos ponemos nuestra familias en manos de la virgen”, detalló  Rosario Reyes de la parroquia San Camilo de Silver Spring, Maryland.

“Estamos caminando con nuestros hijos, para que tengan fe en Jesús y en la intercesión de María. Ellos están conociendo la devoción antigua que llevamos en la sangre, la raíz de fe que nuestros padres nos inculcaron y que nosotros queremos inculcar en nuestros hijos”, agregó.

Ella sirve en la Renovación Carismática arquidiocesana y cuenta con alegría que uno de sus hijos (10) reza el rosario y canta en el coro infantil.

“Caminamos con ellos para que no se pierdan del camino, para que las pandillas no nos los quiten. Sembramos en ellos la costumbre de orar, ir a misa, y lo hacemos para que se nutran espiritualmente”, dijo Rosario convencida de que los niños y jóvenes son el futuro de la Iglesia y hay que ponerles atención. “María nos escucha y cada día nos da milagros de vida”.

A pesar de los tiempos difíciles que ha pasado la arquidiócesis últimamente, feligreses como Rosario afirman que su fe no ha menguado.

“No nos preocupa, nosotros seguimos creyendo y defendiendo nuestra fe católica apostólica romana en la viña del Señor porque no somos perfectos.

Por uno solo que se equivoca no los vamos a juzgar a todos ni mucho menos a condenar a nadie ni cambiarnos de religión”, agregó la parroquiana.

“Somos católicos fuertes. Nuestra fe y raíces están fundadas en la roca que es Cristo y viene desde los apóstoles, esos seguidores de Jesús que siempre estaban llenos de fe porque el espíritu santo los fortalecía y guiaba”, puntualizó quien ayuda en su parroquia a los inmigrantes recién llegados y más vulnerables.

Rosario también sirve en la creciente Comunidad Católica de Langley Park, parte de San Camilo. Somos una comunidad grande con medio millar de fieles y dos misas dominicales (7:30am y 10:30am) y nos gustaría que el nuevo arzobispo Wilton Gregory la conozca.

‘Nos gustaría que camine con nosotros’

“Me gustaría que caminara con nuestra comunidad, conformada por gente humilde e indígena. Sería una bendición que nos visite en San Camilo y tenerlo entre nosotros para que conozca la riqueza intercultural con la que contamos”, dijo esta madre salvadoreña.

Orgullosa explicó que han formado círculos interculturales donde participan ciudadanos e inmigrantes de Bangladesh, de habla hispana y de lengua francesa.

“La diversidad es una riqueza”, -dijo con certeza-. “Para nosotros es una bendición compartir con diferentes culturas y convertirnos en una sola comunidad. Queremos que el arzobispo Gregory nos visite. Esperamos que llegue”, dijo con alegría.

Otra parroquia ansiosa por recibir al nuevo arzobispo y mostrarle cómo viven su fe, es la Iglesia de Santa Rosa de Lima, donde los parroquianos esperan ansiosos recibir al arzobispo Gregory.

“¡Bienvenido a la Arquidiócesis de Washington! Le pedimos que nos visite para que conozca nuestras necesidades y comparta nuestros anhelos”, dijo el feligrés Rolando Aguirre.

“Cuente con nuestras oraciones para que nuestro buen Dios y la Santa Virgen María guíen sus actos y traigan a la arquidiócesis paz y renovación”, puntualizó.

‘No nos vamos’

La manera en que vivimos la fe los católicos hispanos en Estados Unidos, no se compara con ninguna otra cultura y quisiera que el nuevo arzobispo sepa de nuestra comunidad, según Olga Ponce, parroquiana de la Iglesia San John Neumann de Gaithersburg, Maryland.

“Luego de haber atravesado tantos problemas que nos han venido a manchar a los católicos, hoy como nunca veo que la comunidad hispana se ha unido más y está profesando más su fe, las iglesias están más llenas, las familias están poniendo de su parte”.

“Si bien es cierto que algunos seres humanos han cometido errores, nosotros no vamos a dejar nuestra iglesia, nuestra rica costumbre ni nuestra eucaristía por los errores de pocos”.

Olga quiere conocer más sobre el nuevo líder arquidiocesano. “Me gustaría saber de él , de su niñez, de dónde viene, cómo logró llegar a dónde ha llegado, si alguna vez pensó ser pastor en Washington con tantos católicos hispanos, cuáles son sus expectativas, qué nos va a dar con tanta experiencia y gran trayectoria que tiene”.

Un cristo morado

“Nuestra participación es tan diversa como sus aportes. Venimos de muchos países y traemos la fe que nos sembraron nuestros abuelos. Seguimos con nuestra misma tradición y hacemos participar a nuestros familiares y amigos”, detalló Elizabeth Rodas de la Iglesia Santa Catalina Labouré de Wheaton, MD.

En nuestras parroquias -dijo- participamos en las actividades, nos involucramos en los diversos ministerios y nos integramos porque la fe es una sola.

“Tenemos que hacer crecer nuestra fogata de la fe, porque así aprendemos a defender nuestra Iglesia que es la única Iglesia que Cristo fundó”.

Dijo sentirse feliz porque muchos hermanos, que estaban confundidos en la fe, ahora están en el camino correcto “caminando junto con María, nuestra madre espiritual”.

Elizabeth cofundó la Hermandad del Señor de los Milagros en el 2000 en la parroquia Santa Catalina. Afirma que es una forma de recordar a su patria, Perú, y dar a conocer al patrono peruano entre los parroquianos de otros países.

“Los peruanos llevamos por todas partes nuestra devoción al Cristo Morado.

Espera cambios

La presencia hispana en la catedral de San Mateo es notable y activa. Fátima Aybar, quien lleva años liderando actividades, clama para que haya más esperanza, se impulse la evangelización y se siembren vocaciones.

Celebra la intención del nuevo arzobispo Wilton Gregory de esforzarse para que la gente vuelva a confiar en la Iglesia Católica. “Sus palabras me dan mucha esperanza”.

Cree que es responsabilidad de todo católico balancear el mal que hacen unos pocos dentro de la Iglesia, con un testimonio limpio de Jesucristo.

“No podemos olvidar que el cuerpo de la Iglesia somos nosotros, humanos, débiles, pecadores al fin, lo que significa que habrá tropiezos y caídas”, agregó.

“Espero ver cambios y se lo pido al Señor de todo corazón. Quiero ver a los sacerdotes evangelizando más y dedicados a salvar las almas en vez de estar tanto tiempo detrás de un escritorio, encerrados en sus oficinas como administradores”.

Cree que los sacerdotes deben disponer de más tiempo para dedicarse a las “ovejas que son muchísimas las que andan descarriadas buscando consuelo”, agregó convencida de que tienen que visitar los hogares con problemas.

“Tenemos que pedir al Señor muchas vocaciones porque ‘la mies es mucha y los obreros pocos’.