El papa Francisco nombró a monseñor Mark Brennan obispo de la Diócesis de Wheeling-Charleston, del estado de West Virginia, anunció el arzobispo Christophe Pierre, nuncio apostólico en Estados Unidos, el  pasado 23 de julio.

Monseñor Brennan, quien se venía desempeñando como obispo auxiliar en la Arquidiócesis de Baltimore, dejó huellas por su servicio al ministerio hispano en las parroquias San Martín de Gaithersburg y San Bartolomé de Bethesda, Maryland, siempre en defensa de los más vulnerables.

El obispo Brennan nació el 6 de febrero de 1947 en Boston, Massachusetts. Se graduó de la Universidad Brown, ubicada en Providence, Rhode Island, con un título en humanidades en 1969. Se formó en el Seminario Cristo Rey de Albany, Nueva York, entre 1969 y 1970. En 1972 obtuvo una licenciatura en teología sagrada en la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma y un título de postgrado en la misma universidad en 1974.

Fue ordenado sacerdote en la Arquidiócesis de Washington el 15 de mayo de 1976. El papa Francisco lo nombró obispo auxiliar en la Arquidiócesis de Baltimore en diciembre de 2016 y fue consagrado como obispo el 19 de enero de 2017.

Monseñor Brennan ha servido como vicario parroquial en la parroquia Nuestra Señora de la Misericordia de Potomac, Maryland, entre 1976-1981 y en la parroquia San Pio X de Bowie, Maryland, entre 1981-1985. Luego fue vicario parroquial en la iglesia San Bartolomé de Bethesda entre 1986-1988, a cargo del cuidado pastoral de la comunidad hispana entre 1988-1989. Fue director de programas para sacerdotes y vocaciones entre 1988-1998; luego fue párroco de la iglesia Santo Tomás Apóstol de Washington entre 1998-2003, de la iglesia San Martín de Tours de Gaithersburg, Maryland, entre 2003-2016. 

La diócesis de Wheeling-Charleston tiene una población total de 1.844.128 personas, de las cuales 77.874 (4 por ciento) son católicas.  

Monseñor Brennan enfrenta un reto en la nueva posición de liderazgo, ya que la diócesis de Wheeling-Charleston está pasando por un tiempo crítico a raíz de una serie de acusaciones de conducta financiera y sexual inapropiada vinculadas al desempeño del  último obispo Michael J. Bransfield quien sometió el año pasado su renuncia ante el Santo Padre.

La Iglesia Católica realizó una investigación al respecto y el papa Francisco emitió acciones disciplinarias en el caso. La diócesis ubicada en West Virginia, informó el 19 de julio en su portal de internet que el ex obispo Bransfield no podrá vivir en la diócesis que lideró, no podrá participar en ninguna celebración pública de la liturgia y debe enmendar parte del daño que ha causado.