Monseñor Wilton Gregory se convirtió este martes 21 de mayo en el séptimo arzobispo de Washington. Durante su misa de instalación celebrada en la Basílica de la Inmaculada Concepción dijo que se necesita mucha fe, esperanza y entusiasmo para enfrentar los momentos decisivos que hoy vive la iglesia local.     

“La historia de esta gran arquidiócesis es un regalo para la Iglesia en Estados Unidos. Nuestro dolor y vergüenza reciente no nos definen; más bien, sirven para examinarnos y fortalecernos. Imploramos al Espíritu Santo que nos fortifique con la gracia, la perseverancia y la determinación que solo Cristo mismo puede proporcionar como un regalo de su presencia, paz y promesa”, señaló el nuevo arzobispo de Washington durante su homilía.

Agregó que en muchos momentos de nuestras vidas hemos sido sacudidos por momentos inesperados de turbulencia en nuestra fe, especialmente durante las oleadas de inquietantes revelaciones que quizás nos han provocado temor o confusión. “El Evangelio nos dice que Jesús pasó mucho tiempo rodeado de pescadores. En ellos encontró personas que sabían el valor y la satisfacción del trabajo arduo. El eligió sabiamente a sus primeros discípulos entre aquellos que se ganaban la vida en el mar, seleccionando a los individuos expertos en el manejo de sus botes, redes y con mucha fe”.

El arzobispo Gregory fue enfático en señalar que es fundamental mantener la fe, que la Iglesia este unida y siempre al lado del nuestro Padre Creador. “Debemos confiar más en Cristo y menos en nosotros mismos, debemos admitir nuestros propios fracasos. Nosotros, los clérigos y jerarcas, hemos sido sin duda la fuente de esta tempestad actual”.

Puntualizó que la Iglesia entera debe recordar que todos pertenecemos a Cristo, ante todo. “Nuestra dignidad no se encuentra en números, influencia o posesiones, sino en Cristo que permanece con nosotros incluso durante los momentos más turbulentos de la vida”.

  

Durante su homilía aprovechó para agradecer al papa Francisco por la confianza de designarlo como el séptimo arzobispo de Washington y pedirle seguir trabajando para atender las necesidades espirituales de todos los feligreses, en especial de los más pobres, marginados y abandonados. “A partir de hoy, esa es mi tarea aquí en la Arquidiócesis de Washington. Le agradezco al Santo Padre por ese desafío y le prometo mi lealtad, respeto y afecto fraternal una vez más”.

De igual modo agradeció al arzobispo Christophe Pierre, representante del Santo Padre en Estados Unidos, por sus consejos para desarrollar un mejor trabajo de evangelización y solidaridad permanente.

También tuvo palabras de reconocimiento y gratitud para su antecesor. “El cardenal Donald Wuerl ha sido y sigue siendo un querido amigo y colega episcopal desde hace muchos años. Es, sobre todo, un verdadero caballero cristiano, y le agradezco pública y sinceramente su cálida bienvenida, su actitud amable, su apoyo y su afirmación”.

A la misa de instalación del arzobispo Gregory en la Basílica de la Inmaculada Concepción asistieron ocho cardenales, 50 obispos, 300 sacerdotes, cien diáconos y cerca de tres mil fieles. El acto religioso también fue transmitido en vivo. 

Es importante destacar que el arzobispo Gregory inició y concluyó su misa de instalación en español. El nuevo arzobispo de Washington en varios pasajes de la misa hizo el esfuerzo de dirigirse a los fieles hispanos en su lengua materna.   

Biografía

Hijo de Wilton Sr. y Ethel Duncan Gregory, el arzobispo Wilton D. Gregory nació en Chicago el 7 de diciembre de 1947.

Estudió en la escuela St. Carthage Grammar School donde se convirtió al catolicismo; y más adelante asistió al Quigley Preparatory Seminary South, al Niles College (actualmente St. Joseph’s College Seminary) en la Universidad de Loyola y al seminario mayor de St. Mary of the Lake.

El 9 de mayo de 1973 fue ordenado sacerdote para la Arquidiócesis de Chicago. Tres años después de su ordenación comenzó estudios de post-grado en el Pontificio Instituto Litúrgico (St. Anselmo) en Roma. Allí obtuvo su doctorado en Liturgia Sagrada en 1980.

El 13 de diciembre de 1983 fue ordenado obispo auxiliar de Chicago, después de haber servido como sacerdote asociado de la parroquia de Our Lady of Perpetual Help en Glenview, IL, como miembro de la facultad del seminario de St. Mary of the Lake en Mundelein y como maestro de ceremonias de los cardenales John Cody y Joseph Bernardin.

 El 10 de febrero de 1994 asumió su cargo como séptimo obispo de la Diócesis de Belleville, IL, en la cual sirvió por 11 años. El 9 de diciembre de 2004 fue nombrado sexto arzobispo de la Arquidiócesis de Atlanta por el papa Juan Pablo II, asumiendo su cargo el 17 de enero de 2005.

Durante la gestión del arzobispo Gregory, la arquidiócesis creció a aproximadamente 1.2 millones de católicos, agregando nueve parroquias más y estableciendo seis misiones. Dando como resultado un total de 103 parroquias y misiones.

También ha ordenado 64 sacerdotes, 152 diáconos permanentes y bautizado cerca de 150.000 recién nacidos, niños y adultos; y logrado que más de 16.000 personas estén en plena comunión con la Iglesia Católica.

El arzobispo Gregory ha ocupado muchos papeles de liderazgo en la Iglesia de Estados Unidos.

En noviembre de 2001 fue elegido presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB), después de haber sido vicepresidente de la misma por tres años, cuando el obispo Joseph Fiorenza de la Diócesis de Galveston-Houston se desempeñaba como presidente.

Durante su gestión, como presidente de USCCB, la crisis de abuso sexual por parte del clero católico se intensificó; y bajo su liderazgo, los obispos implementaron el “Estatuto para la Protección de Niños y Jóvenes”.

Sirvió en el comité ejecutivo, en la junta administrativa, en el comité de Doctrina y en el comité de Política Internacional de USCCB. Previamente a servir como presidente de los comités de obispos de liturgia de 1991-93; y de personal y el tercer milenio/jubileo año 2000 de 1998-2001.

El arzobispo Gregory ha escrito ampliamente sobre diversas cuestiones eclesiásticas, incluyendo declaraciones pastorales sobre la pena de muerte y la eutanasia/suicidio asistido por médicos; y ha publicado numerosos artículos sobre temas litúrgicos, particularmente en la comunidad afroamericana.

El arzobispo Gregory ha sido distinguido con nueve títulos honorarios.

Recibió el Great Preacher Award de la Universidad de Saint Louis (2002); un doctorado en humanidades de la Universidad de Lewis en Romeoville, IL (2002-2003); la espada de Loyola de la Universidad de Loyola en Chicago (2004); un doctorado en letras del Colegio de Spring Hill en Mobile, AL (2005).

También recibió un doctorado en letras de la Universidad de Xavier en Cincinnati (OH), un doctorado en letras del Colegio McKendree en Lebanon (IL) y un doctorado en humanidades de la Universidad de Fontbonne en St. Louis, MO.

En el 2012 recibió un título honorario en derecho de la Universidad de Notre Dame; y en el 2013 un título honorario de la Unión Teológica Católica de Chicago de la Universidad de Saint Louis.

En el 2006 ingresó a la Junta de Predicadores Martin Luther King, un grupo de predicadores ilustres del Colegio de Morehouse en Atlanta. En junio, de ese mismo año, fue condecorado por la Catholic Common Ground Initiative en el Centro Nacional de Vida Pastoral en Washington, DC, con el Cardinal Bernardin Award.