El eco del viaje apostólico del papa Francisco a Rumania ha sido fuerte entre la gente, no sólo para los católicos. Incluso las personas no practicantes se quedaron emocionadas. Este y otros aspectos de la visita a Rumania en la entrevista con Mons. Claudiu Pop, obispo curial de la archieparquía mayor de la Iglesia greco-católica de Rumania en Blaj y jefe de los medios de comunicación de la Conferencia Episcopal Rumana. Aquí algunas respuestas obtenidas por Vaticano News:

¿Qué significa la beatificación de estos siete obispos mártires en el contexto actual de Rumania?

Desde cierto punto de vista, es una verdad que emerge a través de la visita del Santo Padre. Al venir a Blaj para beatificar a estos mártires, el Papa pone de relieve esta verdad, pero, por otra parte, a través de la manera tan especial que tiene el papa Francisco de hablar de la verdad, de explicar las cosas, nosotros también redescubrimos un verdadero sentido del martirio: en los libros que relatan la vida de los mártires o en sus autobiografías, no hay rastro de resentimiento.

¿Es importante recordar a la Virgen María para animar a caminar juntos y así tejer el bien del país?

La Iglesia Ortodoxa y la Iglesia Católica se sienten muy apegadas a la imagen de María. Es como tener un punto fijo y nosotros, como puntos distantes, cuanto más nos acercamos a ese punto fijo, más nos acercamos entre nosotros. Para mí estos tiempos son tiempos de María. Creo que el verdadero punto es dejar de lado el pasado, perdonar: un perdón en la verdad, no se puede negar el pasado. Y el papa Francisco nos enseña tantas maneras, como Juan Pablo II, de pedir perdón. Por ejemplo, ante los romaníes pidió perdón. Dijo que a menudo también los católicos, los cristianos, también han participado en estas discriminaciones: "Pido perdón".

¿Qué fue lo que más le llamó la atención de los encuentros con el Patriarca Daniel, con los fieles ortodoxos?

Aquí hay una cierta sensibilidad hacia Roma, hay algo que mueve el corazón -ortodoxos, católicos- también el Papa que viene de Roma es recibido con una innata atención y simpatía. Se notó por la respuesta de los fieles cuando el Santo Padre, junto con el Patriarca, hizo el saludo: "Cristo ha resucitado (Christos a inviat)". Todos respondieron con fuerza en este encuentro.


Miles d fieles le dieron la bienvenida al papa Francisco antes de celebrar una misa en la Basílica de María en Romania. Foto/CNS

¿Cómo continuar con los lazos pastorales con los romaníes después de este encuentro con Francisco?

En cuanto a la Iglesia greco-católica, diría que no faltaron estos encuentros, nuestros obispos estuvieron presentes en sus comunidades. Ioan Suciu, uno de los obispos mártires, no iba como obispo para estar con ellos. Todos se conmovían. Había gente llorando mientras el Papa hablaba. Los niños estaban a los pies de Francisco. Fue un gran honor para ellos. Y quizás también una llamada a redescubrir sus tradiciones y a formar parte de la sociedad de una manera activa.

¿La exhortación a redescubrir las raíces es quizás también una clave para el rico mosaico que constituye Rumanía?

Creo que sí. Con su actitud, con su lenguaje nos traduce el mensaje del Señor y nos exhorta a redescubrir la importancia de cada uno de nosotros, de cada pedacito del mosaico.

Como obispo de la Iglesia greco-católica, ¿con qué emoción experimentó la beatificación de estos 7 obispos?

Estoy lleno de gozo en el Señor. Mucha gente no creía que eso fuera posible. Como obispo me quedé sin palabras porque las palabras ya no pueden expresar la alegría del corazón. Para mí, saber que he participado en la beatificación de los obispos mis predecesores es sin duda una alegría, pero también una fuerte llamada a la responsabilidad.