Una vez más miles de jóvenes católicos, en su mayoría estudiante secundarios y universitarios, se reunieron este viernes 24 en la Catedral de San Mateo Apóstol para reafirmar su compromiso de defender la vida desde la concepción y condenaron las prácticas abortivas. A la convocatoria anual de Arquidiócesis de Washington respondieron delegaciones de un centenar de diócesis de todo el país, las cuales llegaron a la capital para participar de la “Marcha por la Vida” en donde se conmemora el cuadragésimo séptimo aniversario de la legalización del aborto (Roe vs. Wade).

Los participantes llegaron desde tempranas horas a la catedral para orar y cantar alabanzas con Mike Tenney, así como escuchar la reflexión de la educadora Sarah Korfonta.

Korfonta dijo que el aborto es condenable porque va en contra de la creación divina, impide el florecimiento de la vida, atentar contra la dignidad humana y daña el corazón de la Iglesia.  

“Todos los que amamos a Dios y que formamos parte de la Iglesia estamos llamados a actuar en contra del aborto, defender la vida y promover una cultura de amor, paz e igualdad para todos los seres humanos. Tenemos que ser la voz de aquellos que se les niega la vida de manera egoísta”, comentó la educadora. 

Agregó que, a través de la educación y capacitación las nuevas generaciones tienen que tomar conciencia de la necesidad de defender la dignidad y el valor de cada persona que encontramos en nuestro camino diario, especialmente aquellos que tienen necesidades especiales y discapacidades.

Misa

Luego de la reflexión y los cantos de alabanza, se procedió a la procesión de diáconos y sacerdotes. La Santa Misa tuvo como celebrante principal al obispo auxiliar de Washington, Mario Dorsonville, quien en todo momento reiteró la importancia de renovar el compromiso sagrado con Dios y de defender la vida.

Monseñor Mario Dorsonville, obispo auxiliar de Washington, fue el celebrante principal de la misa celebrada en la Catedral de San Mateo Apóstol. Foto/MV

Este año el padre Thomas LaHood, párroco de la parroquia St. Mary of the Assumption, fue el encargado de la homilía y explicó que todos los jóvenes deben prepararse espiritual e intelectualmente para tomar buenas decisiones en la vida, las mismas que deben basarse en la verdad del Evangelio.  

“Quienes creemos y sentimos el amor infinito de Dios en nuestros corazones estamos obligados a defender la vida. Tenemos el deber moral de marchar y exigir que se respete la ley dividan. Tenemos que trabajar sin descanso en los grupos parroquiales, de la mano con nuestros hermanos sacerdotes, hasta lograr el impedimento de vidas debido al aborto”, puntualizó el religioso.  

Tan pronto concluyó la misa, poco después del mediodía del viernes, miles de personas se unieron a la “Marcha por la Vida” que partió desde los predios del obelisco hacia la sede de la Corte Suprema.

Voces 
 Sofia Portillo, estudiante de la Universidad Seaton Hall (Nueva Jersey), manifestó que desde hace tres año participa de la “Marcha por la Vida” en Washington y está segura que pronto podrá revertirse la legalidad del aborto en el país. “Con la fuerza del Espíritu Santo vamos a defender el Evangelio y salvar vida de miles de niños”. 

Katherine Luque, estudiante de la Universidad Católica de América (CUA), argumentó que el creciente involucramiento de los jóvenes en actividades pro-vida demuestra el cambio de mentalidad de un importante sector de la sociedad estadounidense y eso no es otra cosa que la presencia de Dios. “Siento que los cambios están cerca. El aborto le hace un gran daño al país. La vida no se eliminar con una ley, la vida es un regalo de Dios”. 

Juan Funes, miembro de la parroquia Nuestra Señora Reina de las América, se mostró complacido que cada vez más jóvenes-adultos se sumen la tarea de defender la vida de los no nacidos. “Es gratificante ver que no estamos solos en la defensa de la vida. Dios también toca a los jóvenes y nos llama a estar unidos”, comentó.