Con cantos religiosos y vistiendo trajes típicos los fieles hispanos de la parroquia Cristo Rey de Silver Spring, Maryland, festejaron el día de “Jesucristo Rey del Universo” que tuvo como celebrante principal al arzobispo de Washington, Wilton Gregory.

“Me alegra que todos festejen a Cristo Rey. Esta celebración tiene como eje central el amor de Dios sobre los hombres, pero también marca la llegada del Adviento y eso nos despierta la ilusión de esperar el pronto nacimiento de Jesús. Es importante que todos reconozcamos a Jesucristo como cabeza de la Iglesia”, dijo monseñor Gregory al inicio de su homilía en español. 

La  inmolación de Jesús en la cruz nos salvó de la muerte y marcó un camino de luz para unir a todos los hombres –agregó-. Jesús siempre nos dijo que su reino no es de este mundo, pero con el arrepentimiento por nuestros errores y pecados podremos entrar al paraíso para compartir su infinito amor.

El arzobispo de Washington, quien lamentó que el egoísmo está presente en el mundo moderno, donde muchos prefieren satisfacer sus necesidades personales e ignorar las carencias del resto de sus hermanos, dijo: “El interés por el prójimo no debe entenderse como una simple obligación social, sino como una demostración de amor por nuestros semejantes. Buscar el bien común es una señal que creemos en Dios”. 

Monseñor Gregory concluyó su homilía diciendo que todos estamos llamados a ser “imagen de Cristo” y obreros de la salvación. 

“No tengamos miedo de pedir ayuda a nuestro Padre Salvador para vencer al egoísmo, el pecado y romper las cadenas de la esclavitud”, señaló en español, esfuerzo que los fieles premiaron con aplausos. 

Fieles alegres

Al finalizar el servicio religioso los fieles de la parroquia Cristo Rey de Silver Spring saludaron a monseñor Wilton Gregory y pidieron su bendición. El saber que el arzobispo de Washington habla algo de español fue motivo de alegría e integración inmediata.

El arzobispo Gregory bendice a una familia hispana al concluir la misa dominical en la parroquia Cristo Rey de Silver Spring, Maryland. Foto/ Javier Díaz

Para la salvadoreña Carmela Pascual (75), el simple hecho de saber que el arzobispo Gregory podía hablar español, le causó una gran emoción: “Qué bonito que un arzobispo haga el esfuerzo de dirigirse a los fieles en español. Su mensaje se entendió a la perfección, a pesar de las dificultades para pronunciar algunas palabras. Ruego a Dios para que lo ilumine y que siempre visite parroquias sencillas como la nuestra”. 

Jonathan Vela (35) dijo que el escuchar la misa en español siempre le recuerda a su familia en Honduras, pero le sorprendió que un arzobispo nuevo se interese por visitar la parroquia.

“Me gusta que nuestros sacerdotes entiendan nuestra lengua, que comprendan nuestros problemas y que acepten nuestra alegría bulliciosa al llegar todos los domingos a la Casa del Señor”, expresó. 

Edelmira Santos (47), quien habla muy poco inglés, se sorprendió que el arzobispo Wilton Gregory supiera español.  “Que alegría saber que nuestro pastor entiende nuestro idioma. Hoy sentí que estamos acompañados, que comprenden nuestras necesidades y que importamos. Su presencia en la misa dominical lo dice todo”, precisó.    

Algo de Historia

La fiesta de ¡Cristo Rey! fue instaurada, por el papa Pío XI, el 11 de diciembre de 1925, culminando un Año Jubilar. Lo realizó a través de la encíclica Quas Primas, con la intención de motivar a los católicos a reconocer en público el reinado de Cristo.

Fieles de la parroquia Cristo Rey participan de la misa oficiada por monseñor Wilton Gregory. Foto/ Javier Díaz

En la misma encíclica, Pío XI recuerda que al cumplirse en el Año Jubilar el XVI Centenario del Concilio de Nicea, “con tanto mayor gusto mandamos celebrar esta fiesta (...) cuanto que aquel sagrado concilio definió y proclamó como dogma de fe católica la consustancialidad del Hijo Unigénito con el Padre, además de que, al incluir las palabras cuyo reino no tendrá fin en su Símbolo o fórmula de fe, promulgaba la real dignidad de Jesucristo”.

Si bien en un primer momento se estableció para su celebración el domingo anterior al día de Todos los Santos (1 de noviembre), luego del Concilio Vaticano II la Solemnidad de Cristo Rey se celebra el último domingo del Año Litúrgico, es decir, el quinto domingo anterior a la Navidad (25 de diciembre). Por lo tanto, su fecha varía u oscila entre los días 20 y 26 de noviembre.

El papa Juan Pablo II solía decir que “Cristo subió a la cruz como un Rey singular: como el testigo eterno de la verdad”.

Por su parte, el papa Benedicto XVI enfatizaba que “la cruz es el "trono" desde donde Jesucristo manifestó la sublime realeza de Dios Amor”.

El papa Francisco subrayó que la grandeza del reino de Cristo “no es el poder según el mundo, sino el amor de Dios, un amor capaz de alcanzar y restaurar todas las cosas”.