La antorcha guadalupana va pasando de mano en mano desde la ciudad de México hasta Nueva York, encendiendo cirios en las parroquias con la llama de la basílica de santa María de Guadalupe de México, entregando un mensaje de fe, inmigración y unión entre dos naciones hermanas. A su paso, va sembrando esperanza entre los inmigrantes y concientizando sobre el sufrimiento del hermano que emigra.

Precisamente los corredores portando la tradicional antorcha, acompañados de enormes imágenes de la Virgen de Guadalupe y san Juan Diego, fueron recibidos con mucha alegría la semana pasada en la parroquia San Bernardo de Riverdale Park, Maryland.

"Nuestra comunidad se llena de gozo al recibir con esperanza a estos mensajeros de la dignidad entre todos los pueblos", dijo el padre Víctor Cordova González en su homilía. "La antorcha alegra nuestra comunidad, nos llena de amor y es un signo de la presencia de Dios en nuestras vidas".

El Evangelio del día mostraba a un pueblo deportado, lejos de su tierra, pero que no ha perdido la esperanza. El padre dice que a los inmigrantes en Estados Unidos también nuestra señora de Guadalupe nos tiene que animar a seguir fieles: "Dios usa a los extranjeros y a una viuda en el Evangelio para dar un mensaje, como la Virgen usó a un indio para enviar un mensaje que después de 489 años sigue vivo".

Afirmó que la presencia de la antorcha guadalupana en la comunidad es un signo de esperanza y unidad en el pedido que hacemos para que nuestros jóvenes reciban educación y haya leyes más humanas para los inmigrantes -leyes que integren y no separen. 

"Con oraciones, pedimos que los programas TPS y DACA sigan y que las familias estén unidas", anotó.

La antorcha guadalupana es para todos los inmigrantes -dijo el padre- y pedimos por los de cualquier color, cultura y lengua para que vivan dignamente en este país y alcancen el reconocimiento de ser hijos de Dios.

A pesar de las adversidades y la ola anti-inmigrante, creemos que no estamos solos y que nuestra presencia es un signo de luz para esta sociedad -según el vicario parroquial de San Bernardo-. Como inmigrantes podemos, además de nuestro trabajo, dar y promover nuestra fe, ser anunciadores del Evangelio en medio de una sociedad que quiere quitar a Dios del medio.

El sacerdote Lino García comparte con los fieles la alegría de recibir la antorcha guadalupana en su parroquia. Foto/Javier Díaz

Como la Virgen llevó el mensaje de amor de Dios, así mismo que podamos nosotros llevarlo a otras personas, dijo el sacerdote ante cientos de feligreses. 

La antorcha guadalupana, una iniciativa de la Asociación Tepeyac de Nueva York que se ha convertido en tradición, fue encendida el 1 de septiembre  -con el cirio pascual de la basílica de la Virgen de Guadalupe en México- y partió hacia el norte. El padre Víctor reconoció que en su andar, ha unido a familias y parroquias diversas en oración, alegría y fiesta. 

"Somos un eslabón de la cadena que empezó a unirse en ciudad de México y que seguirá hasta Nueva York", dijo el sacerdote invitando a los presentes a ofrecer con generosidad la vida y servicio al Señor."No tengan miedo de ser mensajeros del amor de Dios. Todos los que llamamos a la Virgen madre, tenemos que sentirnos comprometidos a llevar el mensaje de amor de su hijo Jesucristo -como hizo Juan Diego".

"Bajo su mirada ponemos nuestros dolores, pero también nuestras alegrías", dijo instando a los fieles a presentar sus plegarias ante la imagen peregrina que acompaña a la antorcha. "Pidamos por nuestra comunidad que hoy se alegra al recibirla y por las parroquias que desde ahora en adelante la recibirán. Elevemos nuestras oraciones para que -como inmigrantes- caminemos fieles a nuestra fe en nuestra Iglesia".

La Virgen hace caminos

En cada iglesia llega la antorcha en mano de un corredor, con esa llama se enciende el cirio y se colocan las dos imágenes frente al altar para que los creyentes puedan orar, dejar flores y dar gracias por la intercesión de María, madre de Dios. A la mañana siguiente parten los corredores que se irán turnando en la carrera con la llama encendida hasta la siguiente parroquia.

En el recorrido de la antorcha por las calles, puede verse una camioneta que lleva dos mensajes: "Educación y trabajo para los inmigrantes" y "Mensajeros por la dignidad de un pueblo dividido por la frontera". Francisco Frías, mexicano de 38 años, es quien la conduce durante una carrera de 60 días en Estados Unidos.

Cuenta que la mayoría de los corredores tienen una razón para pedir, orar o agradecerle a la Morenita del Tepeyac. "Muchos pagan favores concedidos o hacen sacrificios para que Dios, por medio de su madre, les conceda una petición", dijo en los predios de la iglesia San Bernardo.

"Me da gusto ser ese vínculo, ser la persona que les trae un pedacito de México a su casa", expresó quien está haciendo este recorrido desde Laredo, Texas, a Nueva York por segunda vez.

En la ruta son acogidos en hogares de feligreses. "Comemos y dormimos con gente que no conocemos, que nos recibe en sus casas, entendemos sus historias y ellos llenan sus corazones".

Frías, quien es voluntario de la Asociación Tepeyac desde 2008, asegura que el mensaje de esta campaña no es solo religioso sino también de inmigración.

Les da la oportunidad de conectar a las familias: en México comparten con los que sufren por no ver a sus hijos desde hace años, en suelo estadounidense visitan a esos familiares que no pueden retornar por las barreras de las leyes migratorias. En la ruta, quieren que los inmigrantes se sientan cerca de sus familias y que la feligresía conozca la realidad del que emigra, sus luchas y sufrimientos. 

"No somos invasores", dice Frías, conciente de que los inmigrantes vienen a Estados Unidos a trabajar, aportar a la economía, sacar adelante a sus seres queridos y labrarse un mejor futuro.

Un importante mensaje que transmite la antorcha guadalupana año tras año, es la imperativa necesidad de una reforma migratoria humana e integral -un mensaje que los obispos católicos llevan varias décadas repitiendo.

La imagen original de la Virgen aparecida en la tilma del indio san Juan Diego se conserva en el santuario de ciudad de México. Un pequeño fragmento de media pulgada de la tilma se conserva en un relicario de oro incrustado en el corazón de una escultura de san Juan Diego, en una capilla de la catedral de Los Ángeles, en EE.UU. 

Para conocer la historia de las apariciones de la Virgen de Guadalupe en 1531, información sobre el santuario, hacer peticiones, visite el sitio oficial de la basílica mexicana: https://virgendeguadalupe.org.mx/

CELEBRACIONES

- En la parroquia de San Bernardo, el 9, 10 y 11 de diciembre a las 7:30PM se oficiarán las misas de triduo. La noche del miércoles 11 se realizará la representación de las apariciones a las 8:30PM, el rezo del rosario a las 10PM (gimnasio), la procesión a las 10:30PM (del gimnasio a la iglesia), el rosario a la medianoche, luego el canto de las mañanitas a la 1AM y la misa de gallo a las 5AM. El jueves 12 a partir de las 5PM siguen las celebraciones de fe con el recuento del Milagro de las Rosas a las 5PM, la misa a las 6PM y los fuegos artificiales a las 8PM. 

- El sábado 14 de diciembre, se realizará la tradicional procesión arquidiocesana en honor a la guadalupana que partirá a las 11:30AM desde el santuario del Sagrado Corazón (16th St. & Park Rd., NW) hacia la basílica de la Inmaculada (4th St. & Michigan Ave., NE). La misa será celebrada por monseñor Wilton Gregory, arzobispo de Washington.