Una delegación de obispos y laicos de Estados Unidos visitaron esta semana Roma para compartir con el papa Francisco las experiencias y recomendaciones que surgieron del V Encuentro Nacional de Pastoral Hispana realizada el año pasado en Texas.

El arzobispo José H. Gómez, de Los Ángeles, vice-presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB), le dijo a Catholic News Service, que sentía mucha emoción de poder anunciar "la buena nueva" sobre lo que habían aprendido y cómo el proceso se ha ido desarrollando.

Los documentos entregados brindan un resumen de los desafíos, oportunidades, recomendaciones y prácticas con éxito en lo que se refiere al cuidado y acompañamiento personal de las comunidades hispanas en Estados Unidos y su llamada a ser discípulos misioneros.

La reunión nacional del V Encuentro en Grapevine (Texas), fue una reunión histórica de líderes hispanos/latinos en ministerio, delegados de diócesis, movimientos eclesiales, escuelas y organizaciones de todos los Estados Unidos. Los obispos calcularon que más de un millón de católicos habían participado en los Encuentros parroquiales, diocesanos y regionales en los dos años antes del evento en Grapevine.

Una de las cosas que están diciéndole al Vaticano, dijo el arzobispo Gómez, presidente del subcomité de asuntos hispanos de USCCB, es que "los latinos en Estados Unidos están entusiasmados con su fe".

Manifestó que la creciente presencia de católicos hispanos está ayudando a que todos comprendan que son parte integral de la vida de la Iglesia y de la vida social en Estados Unidos. “Espero que esto ayude a todas las personas en EEUU a ver que los latinos verdaderamente quieren participar en la vida de la sociedad y esto trae una verdadera reforma migratoria a nuestro país".

El obispo Cepeda, presidente del subcomité de asuntos hispanos de USCCB, comentó que la Iglesia en Estados Unidos está viva, que es una Iglesia joven, que cuenta con aproximadamente 50 por ciento de católicos menores de 18 años. "Es maravilloso. Los hispanos están trayendo el futuro de la Iglesia, pero al mismo tiempo son el ‘ahora’, lo cual es causa de "mucha alegría y esperanza ".

Agregó que la situación migratoria ha empujado a la Iglesia a ser "la voz de los sin voz”. Asimismo, señaló que “la Iglesia quiere ser la voz de una nación que da la bienvenida a los inmigrantes, quienes serán quienes transformen nuestra iglesia y nuestra nación si lo hacemos”. CNS