Las consecuencias directas de la pandemia provocada por el coronavirus ya se pueden advertir en nuestra comunidad. Todos los días numerosos padres de familia se ven en la obligación de pedir ayuda en varias parroquias de la Arquidiócesis de Washington. Ya sea por su condición de desamparados, desempleados, enfermos o discapacitados, hoy muchos extienden la mano para recibir los alimentos, pero por diversas circunstancias las donaciones han empezado a reducirse. 

Esta semana Chuck Smith, coordinador del Banco de Alimentos de la parroquia San Martin de Tours (Gaithersburg), pidió a las personas e instituciones de buen corazón que donen alimentos de primera necesidad para poder atender la creciente demanda de ayuda alimenticia de familias de bajos ingresos económicos, en su gran mayoría pertenecientes a grupos étnicos minoritarios.

Smith atribuyó la disminución de las donaciones diversas situaciones, como la suspensión de las misas, el temor a contagiarse con el coronavirus y el desabastecimiento temporal de algunos almacenes debido a las compras masivas que se realizaron en los últimos días. 

Entre los alimentos más requeridos hoy figuran los alimentos enlatados como sopas, vegetales, atún, frijoles, frutas, salsa para pasta y cereales. También aceites, fideos, harina, pan y cualquier tipo de conserva o alimentos no perecederos. 

El banco de alimentos de la parroquia St. Martin se encuentra ubicado en el 201 de la avenida S. Frederick, en Gaithersburg. El recojo de las bolsas de alimentos se hace todos los viernes 9:30am a 1pm, asi como los domingos de 2pm a 5pm.

Pero es importante señalar, que gracias al trabajo de Caridades Católicas de Washington, en cooperación con diferentes programas de asistencia de alimentos, las personas necesitadas saben que en las sedes de Caridades Católicas o en conocidas parroquias como Sagrado Corazón, Santa Catalina Labouré, Mother Seaton, Nuestra Señora Reina de las Américas, San Marcos Evangelista, Nuestra Señora de Lourdes y hasta en la Catedral de San Mateo pueden encontrar algún tipo de solución a sus problemas.

El papa Francisco reiteró su pedido de pensar en los muchos "hambrientos" que hay en el mundo de hoy y denunció que "la comida no es propiedad privada". 

También recordó que en muchas partes del mundo donde no hay nada para comer: "Cuántas madres y padres, incluso hoy, se van a dormir con el tormento de no tener suficiente pan mañana para sus hijos. Imaginamos esta oración recitada no en la seguridad de un apartamento cómodo, sino en la precariedad de una habitación en la que nos adaptamos, donde no hay suficiente para vivir".