Caridades Católicas de Washington y la Universidad de Maryland, al igual que numerosas empresas privadas, unieron esfuerzos el último fin de semana para atender de forma gratuita a 1.100 pacientes con problemas dentales. 

El Xfinity Center se convirtió en una gigantesca clínica en donde dentistas y enfermeras, con la cooperación de numerosos voluntarios, brindaron servicios especializados de endodoncias, extracciones, rellenos, curaciones y limpieza dental. Se estima que en los dos días de atención se prestaron servicios médicos por un valor cercano al millón y medio de dólares.

El pasado 13 y 14 de septiembre, los pacientes de toda condición social fueron registrados y agrupados en las tribunas del estadio de baloncesto en espera de que más de un centenar de cirujanos dentales los atendieran en el marco de la jornada denominada “Misericordia Dental”.

 Monseñor Wilton Gregory, arzobispo de Washington, fue testigo ocular de esta demostración de solidaridad, la fe y la esperanza en favor de los necesitados.

“Ayudar al más necesitado es una clara demostración de amor por el prójimo. El trabajo voluntario de doctores, enfermeras, estudiantes y personas de buen corazón brinda esperanza a quienes tienen problemas de salud y por eso pido a Dios que los bendiga a todos”, dijo el arzobispo Gregory durante su visita al Xfinity Center.


Monseñor Wilton Gregory, arzobispo de Washington, fue testigo ocular de esta demostración de solidaridad, la fe y la esperanza en favor de los necesitados. Foto/ Andrew Biraj

Stephen Thomas, profesor de política de salud y director del Centro para la Equidad en Salud de Maryland, señaló que es reconfortante ver como los pacientes llegan ansiosos o adoloridos, pero salen satisfechos por el alivio de sus males. “Gracias a la cooperación de la Universidad de Maryland y Caridades Católicas de Washington hemos podido transformar una cancha de baloncesto en una casa de sonrisas".

Boris D. Lushniak, director de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Maryland, destacó que el éxito profesional y el servicio a los necesitados siempre deben marchar de la mano, pues la ayuda social permite descubrir un mundo nuevo de oportunidades para crecer en el mundo de la medicina e individualmente. Agradeció la participación de los auspiciadores como Fundación Cigna, Adventist HealthCare, Kaiser Permanente, Southern Maryland Dental Society y Dental Equipment Specialists, entre otros. 

Thomas y Lushniak coincidieron en destacar que, debido a los altos costos de la atención dental, es necesario realizar actividades de servicio social gratuitas que permitan a los pacientes de bajos recursos económicos solucionar sus problemas dentales y mejorar su calidad de vida. 

Recientes informes, indican que en el país el 31 por ciento de estadounidenses registra caries sin tratamiento y el 36 por ciento no visita un dentista hace más de un año. 

Testimonios

Los testimonios de los pacientes hispanos fueron similares: falta de dinero para pagar los servicios dentales, mínima cobertura de los seguros médicos estatales e indiferencia de las autoridades federales ante un grave problema salud pública.

Para los primos guatemaltecos Eduardo, José y Lorenzo Segura el haber conseguido un cupo para ser atendidos en la jornada “Misericordia Dental” representó una bendición. 

Desde hace un año, los tres necesitan atención dental urgente, pero por falta de dinero y seguro médico no tuvieron más alternativa que esperar el evento que anualmente realizan Caridades Católicas de Washington y la Universidad de Maryland.

“En la parroquia San Martin de Tours nos informaron del evento. Vivimos bien temprano y nos programaron para someternos a dos extracciones y una cirugía menor. Gracias a Dios todo fue gratis”, dijeron los primos.

La salvadoreña Maribel Torres fue sometida a un “root canal” y le prometieron que en dos semanas le colocarían de manera gratuita una ‘corona’ para evitar que la pieza dental se quiebre. 

“En marzo mi dentista me quería cobrar más de mil dólares para salvarme la muela y yo no tenía ese dinero. Un amigo del grupo de oración de la parroquia San Camilo me dijo de este evento y aquí estoy. Gracias a Dios me atendieron con mucho cuidado y ahora estoy feliz”, agregó. 

Iván Castillo, estudiante de salud pública de la Universidad de Maryland, fue uno de los veinte voluntarios que trabajaron los dos días como traductores de español-inglés. 

“Me siento bien –indicó Castillo- después de ayudar a muchas personas que no podían explicar en inglés a los dentistas cuales eran sus dolencias. Hoy comprendí lo que mi abuela siempre me pedía ‘ser instrumento de paz’. Ayudar a mi comunidad ha sido algo extraordinario”.