El empleo de cámaras corporales por parte de las fuerzas del orden en el país apenas tiene un impacto real a la hora de mejorar la percepción que los ciudadanos tienen de los agentes o de evitar los abusos de estos últimos, de acuerdo con una investigación divulgada este martes.

Los resultados de esta pesquisa, elaborada por investigadores de la Universidad George Mason (GMU) y que fue divulgada esta semana por la revista especializada Criminology & Public Policy, muestran que el uso de este tipo de dispositivo no es suficiente para cambiar la preocupación existente ante los casos de abusos policiales.

"Las expectativas y preocupaciones en torno al uso de cámaras corporales entre los mandos policiales y los ciudadanos no han sido satisfechos de la manera en que ambos esperaban", señaló la profesora de criminología de la GMU y coautora del estudio, Cynthia Lum.

Lum añadió que los resultados obtenidos en 70 casos estudiados a lo largo del año pasado muestran que estos dispositivos "no son una simple panacea" para resolver los problemas de brutalidad policial ni para mejorar la relación de las fuerzas de seguridad con la sociedad.

A pesar de que, en general, los policías consultados se mostraron a favor de emplear estas cámaras, que permiten grabar las acciones de los agentes, los investigadores concluyeron que no se ha producido ningún cambio significativo desde que el Gobierno invirtiera 17 millones de dólares en un programa piloto para su implantación.

La pesquisa muestra que, pese a que estos dispositivos parecen ayudar a reducir el número de quejas presentadas por los ciudadanos por casos de brutalidad policial, no está claro si esta reducción se debe a un cambio de conducta por parte de los agentes o a una mayor dejación por parte de la sociedad.

Asimismo, los investigadores concluyeron que la implantación de estas cámaras no ha provocado que los agentes opten en ocasiones por abstenerse de hacer su trabajo ante la posibilidad de que se puedan emplear las imágenes en su contra, tal y como temían algunos mandos de las fuerzas del orden.

Por este motivo, el también profesor de criminología de la GMU y coautor del artículo, Christopher S. Koper, recomendó poner el foco de atención en el "contexto" en el que estos dispositivos pueden resultar "beneficiosos o dañinos".

"Se debería prestar atención a cómo pueden emplearse las cámaras en la formación de los policías y en investigaciones de asuntos internos para mejorar la actuación policial, la rendición de cuentas y su legitimidad a los ojos de la comunidad", concluyó Koper. EFE