El llamamiento de los obispos estadounidenses contra la pena de muerte se renueva de manera fuerte y sincera. Tal como se informa en el sitio web de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB), quienes se pronuncian son monseñor Paul S. Coakley, arzobispo de Oklahoma City y presidente del Comité para la Justicia Interna y el Desarrollo Humano de la Conferencia Episcopal; y monseñor Joseph F. Naumann, arzobispo de Kansas City y presidente del Comité para las actividades pro-vida.

En una declaración conjunta, los dos prelados invitan al actual gobierno a que actúe como testigo de la dignidad de toda vida humana contra una ejecución capital prevista para hoy, jueves 19 de noviembre, mientras que otras dos han sido programadas para el mes de diciembre: "Lamentablemente, debemos pedir una vez más a la Administración que detenga las ejecuciones -escriben- con estas tres últimas programadas, llegaríamos a diez ejecuciones federales en 2020, más del doble del récord anterior (de cuatro) que se remonta a 1938". 

"La pena de muerte no es necesaria para proteger a la sociedad. La decisión de no ejecutar a alguien, aunque haya hecho algo terrible, no es 'suave con el crimen' sino fuerte con la dignidad de la vida", continúan afirmando los obispos. 

Ni siquiera un asesino pierde su dignidad

"Como el papa Francisco escribe en su reciente encíclica Fratelli tutti... ni siquiera un asesino pierde su dignidad personal, y Dios mismo se compromete a garantizarla.  El firme rechazo de la pena de muerte muestra hasta qué punto es posible reconocer la dignidad inalienable de todo ser humano y aceptar que tiene un lugar en el universo.  Si no le niego esta dignidad al peor de los criminales, no se la niego a nadie", se lee.

"Pedimos al presidente Donald Trump y al Procurador General Barr, como un acto de testimonio de la dignidad de toda vida humana, que detengan estas ejecuciones", concluyeron. Vaticano News