Una pareja católica de Maryland y sus seis hijos, con una mezcla de emociones, preparan sus maletas y se alistan para vivir una verdadera aventura de fe en Rusia, adonde partirán el 21 de octubre con dirección a San Petersburgo, la segunda ciudad más importante de ese país.

"Sentimos que Dios nos llama a servir en misión", dicen Diana y Rubén Femat, quienes están donando, vendiendo y regalando sus pertenencias porque solo llevarán su ropa. 

"Es la primera vez que vamos como familia en misión y ya quisiéramos estar allá", dijo Diana (40) reconociendo que a veces se siente un poco nerviosa por el clima frío y el nuevo idioma que van a encarar. 

"¡Estamos animados! Es una oportunidad para profesar lo que hemos recibido gratis a través de la Iglesia, que es el amor y la misericordia de Cristo", precisó Rubén (49).

Confiesan que el llamado a ser misioneros católicos lo vienen sintiendo desde hace más de una década. De hecho, ellos mismos se ofrecieron a dejar su hogar establecido en Maryland y aceptaron viajar por tiempo indefinido a cualquier lugar al que Dios les lleve a servir. 

"Estábamos en una convivencia en Italia, en un ambiente de oración, y nos invitaron a participar. A las familias que estaban dispuestas se les asignó -mediante un sorteo- el lugar del mundo a donde van a ir a servir", contaron convencidos de que el Espíritu Santo obró en esta selección. Así supieron que su destino es Rusia y que esta misión puede prolongarse por meses o años.

Los Femat están cubriendo los costos del traslado con sus propios recursos y también cuentan con el apoyo de su comunidad de fe, el Camino Neocatecumenal en Takoma Park, del cual son miembros desde el 2003. Han ahorrado para este viaje que llevan años planeando y su comunidad ha realizado colectas para ayudarles con los gastos.

Van a convivir en misión con familias que vienen de otras partes del mundo (Venezuela y España) y esperan ser financieramente independientes allá lo antes posible. 

Saben que lo primero será aclimatarse y luego hacer presente a la Iglesia en su vecindario. "Vamos a tener el apoyo de una parroquia, la cual será el punto de encuentro para las cinco familias".

Probablemente empezarán sirviendo a la comunidad hispana y a otros inmigrantes que hablan inglés hasta que poco a poco vayan dominando el idioma. "No hablamos ruso, pero ya estamos aprendiendo a través de Youtube", contaron quienes ya tienen listos los ocho pasaportes con las respectivas visas.

Vamos a formar parte de una Misión "Ad Gentes" o Misión a las Naciones, explicó Diana. Inf: http://missio.org/resources.aspx

"El papa Francisco nos dice que todos los católicos, por medio del bautismo, estamos llamados a anunciar el evangelio", dijo quien tiene raíces ecuatorianas y deja a su madre y hermana en Estados Unidos.

Cuenta que hay muchos lugares y países considerados prioridad para servir como misioneros. Por ejemplo: Nueva York y Pensilvania en Estados Unidos y países como Rusia donde los católicos son minoría.

Rubén contó que la Iglesia Católica y el evangelio salvó su vida y su matrimonio. "Como inmigrante estaba solo en una vida de alcoholismo y libertinaje hasta que recibí el mensaje de que Dios me ama como soy. A través de la Iglesia he recibido el perdón y me abrió la posibilidad de pedir perdón", contó este padre de familia y migrante mexicano.

En los últimos años esta pareja ha venido creciendo en la fe, ambos han dado catequesis a jóvenes y adultos, y orientación pre-matrimonial en la parroquia Nuestra Señora de los Dolores, María Auxiliadora de los Cristianos y San Mateo Apóstol. 

Los Femat llevan 16 años de casados. Sus hijos, los pequeños misioneros, son: Abigail (13), Deborah (11), Sarah (9), Isaac (6), Aaron (3) y el bebé Matías. 

Sus padres cuentan que a veces están emocionados y otras veces nerviosos: "Tienen muchas expectativas, pero están felices de ser parte de esta misión". 

Los niños han conocido a otras familias misioneras en su parroquia Nuestra Señora de los Dolores, además han viajado a México, Ecuador y Europa, pero esto es diferente: "Es un llamado para toda la familia. ¡Dios también tiene una misión para ellos!"

Los cuatro hijos mayores estudian en la escuela católica internacional St. Francis de Silver Spring, Maryland. "Sentimos que St. Francis nos ha apoyado, además del aspecto académico, ha alimentado a nuestros niños en la fe y ha complementado lo que les enseñamos en casa", indicó Diana.

"Estamos agradecidos con Dios y con la Iglesia. La formación académica y religiosa que reciben en St. Francis, refuerzan los valores que queremos sembrar en ellos", agregó Rubén.

La familia Femat recibió la bendición el 9 de octubre durante una misa en la parroquia San Camilo, cuando faltan pocos días para emprender el viaje en misión. La comunidad escolar estuvo presente para darles apoyo y desearles lo mejor en su aventura de fe que comenzará el lunes 21 de octubre.