La presencia hispana en Estados Unidos -uno de los ejes principales del desarrollo económico, cultural y científico del país- juegan un papel protagónico en todos los niveles del quehacer nacional y se les encuentra trabajando en universidades, en misiones espaciales o trabajos comunitarios.

La venezolana Gloria Aparicio-Blackwell y la peruana Aracely Quispe Neira son dos ejemplos dignos de resaltar. La primera es directora de la oficina de compromiso comunitario de la Universidad de Maryland, mientras que la segunda trabaja como ingeniera en el programa del telescopio espacial James Webb que la NASA lanzará al espacio en el 2021. 

Para ambas la palabra “no puedo” no existe y son conscientes que el avance cualitativo de nuestra comunidad al interior de la sociedad estadounidense depende en gran medida de una mejor educación.

Para ellas, el “Mes de la Herencia Hispana” es una fecha digna de celebrar, pero más importante es realizar trabajos comunitarios para concientizar a la comunidad latina del área metropolitana de Washington que la educación es el camino más seguro para quebrar los círculos de pobreza.

“Soy una convencida de que la educación te abre las puertas a todo. Muchos hispanos pueden ser talentosos y se les pueden presentar miles de buenas oportunidades, pero sin una sólida base académica o técnica es casi seguro que no podrán alcanzar a plenitud sus objetivos trazados”, dijo Aparicio-Blackwell.

Agregó que en las últimas dos décadas se ha dedicado a realizar trabajos de enlace comunitario con activistas locales, padres de familia, estudiantes secundarios, alumnos del college y universitarios para explicarles la importancia de seguir estudios superiores e involucrarse en la problemática de sus comunidades.

“La responsabilidad social es un tema muy importante para los inmigrantes hispanos. Todos son buenas personas, buenos trabajadores y se preocupan por contribuir de manera positiva al progreso del país. Allí radica la urgencia de crear puentes que faciliten la integración a la sociedad estadounidense, pero necesita la participación de todos”, apuntóla  directora de la oficina de compromiso comunitario de la Universidad de Maryland.

La venezolana Gloria Aparicio-Blackwell, directora de la oficina de compromiso comunitario de la Universidad de Maryland. Foto/archivo

Asimismo, precisó que ahora también está involucrada en promover e informar en español todo los vinculado con el Censo 2020, pues al ser contados de manera correcta la comunidad latina se beneficia de manera directa. 

“El ambiente político genera cierta desconfianza en los inmigrantes y tenemos que explicarles que todos los datos que se consignen en los formularios son confidenciales. La tarea no es fácil, pero nos sentimos responsables de ayudar en esta causa”, explicó. 

Entre el cielo y la tierra

La ingeniera astronáutica Aracely Quispe Neira es la primera mujer hispana que ha comandado tres exitosas misiones de la NASA y a pesar de que hoy toda su atención está centrada en el telescopio espacial James Webb, siempre se da un tiempo para impulsar su proyecto de inspirar y motivar a jóvenes hispanos a estudiar carreras vinculadas a la ciencia, tecnología, matemáticas e ingeniería. 

“El programa STEM les brinda a los estudiantes secundarios oportunidades para que desarrollen sus talentos y puedan convertirse en innovadores, educadores, investigadores y profesionales de éxito. Mi tarea es hablarles sobre la importancia de seguir carreras tecnológicas y científicas. Convencerlos de que nada es imposible cuando se quiere avanzar en la vida”, manifestó la ingeniera peruana.

Puntualizó que le interesa mucho que las chicas hispanas conozcan que, si estudian carreras STEM, serán capaces de alcanzar posiciones laborales de primer nivel, ayudar a sus familias, enriquecer a sus comunidades y hacer de Estados Unidos un país más próspero. 

“Ser una mujer ingeniera es un logro notable en estos tiempos. Yo no solo cumplí mis objetivos trazados, pero también estoy contribuyendo en gran medida a la sociedad y a la industria espacial. Soy una mujer que tengo algo que contar y sueño con dejar huella a las futuras generaciones", dijo Quispe Neira. 


Un poco de historia
 En 1968 el presidente Lyndon B. Johnson obtuvo autorización del Congreso estadounidense para proclamar una semana de septiembre como la “National Hispanic Heritage Week”, que servirían para celebrar actividades ligadas al legado hispano y para que el país entero recordara dicha herencia histórica y cultural.
 Ocho años después, y con el objeto de fomentar la participación, el presidente Gerald R. Ford pidió a las escuelas y otras organizaciones que participarán a fondo en dicha semana de homenaje a la herencia hispana.
 El presidente Ronald Reagan dio un paso más y entendió mejor que ningún otro presidente la importancia de los hispanos en el pasado, presente y futuro de la nación norteamericana.
 En 1988, Reagan decidió ampliar esa semana a un mes entero y estableció la ley 100-402 para la celebración del mes de legado hispano, el “National Hispanic Heritage Month”. El 13 de septiembre de ese año Reagan habló desde el Rose Garden de la Casa Blanca.
 Entre el 15 de septiembre y el 15 de octubre se ubicaron las fechas para celebrar anualmente el mes del legado hispano. La mitad de septiembre marcaba el aniversario de las independencias de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, así como el hecho de que México y Chile tuvieran también en septiembre fechas importante.