Los niños constituyen una pequeño porcentaje de las muertes totales por COVID-19 en Estados Unidos, pero tres cuartas partes de los menores de edad que han muerto a causa de la enfermedad en el país hasta ahora pertenecían a comunidades de color, revela un estudio.

De acuerdo con un reporte conjunto de la Academia Estadounidense de Pediatría y la Asociación de Hospitales Infantiles, 241 menores han muerto a causa del coronavirus hasta el 11 de febrero. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) encontraron que 75 por ciento de las muertes de menores por COVID-19 eran niños de color.

El estudio de los CDC examinó 121 muertes de niños entre febrero y julio de 2020 y halló que 45 por ciento eran hispanos, 29 por ciento afroamericanos y 4 por ciento eran indígenas americanos no hispanos o nativos de Alaska.

La tasa de mortalidad entre niños de color es más elevada que la de los adultos de color en comparación con la de adultos blancos. Los adultos de color tienen más del doble de probabilidad de morir a causa del coronavirus.

Datos oficiales indican que, al que con los adultos, condiciones subyacentes como el asma, la obesidad y los males cardiacos constituyen un factor de riesgo de padecer una enfermedad grave entre los menores.

En Estados Unidos se han registrado más de tres millones de casos de COVID-19 entre niños, lo que representa alrededor de 13 por ciento del total.

Si bien una gran cantidad de menores que fallecieron por complicaciones relacionadas con el coronavirus terminaron en un hospital, muchos murieron en sus casas o en salas de emergencia. EFE