El arzobispo de Washington, Wilton Gregory, y los obispos católicos de Estados Unidos y Canadá se unirán hoy, primero de mayo, a las 3 de la tarde, para renovar la consagración de las dos naciones al cuidado de nuestra Santísima Madre, mientras el mundo enfrenta los efectos continuos de la pandemia mundial del coronavirus.

La oración de consagración será presentada en nombre de toda la nación por el arzobispo de los Ángeles, José H. Gomez, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos. 

Los feligreses podrán participar vía 'livestream' a través del portal de la basílica de la Inmaculada Concepción (nationalshrine.org/mass), su canal de YouTube (YouTube.com/MarysShrine) y su página de Facebook (facebook.com/nationalshrine).

La oración de consagración incorpora expresiones utilizadas en consagraciones hechas por los papas Pío XII, Juan Pablo II y Francisco, así como oraciones de misas de la Bienaventurada Virgen María.

Usen este texto para orar junto con el arzobispo Gómez.

Haciendo las adaptaciones adecuadas, otros obispos lo pueden usar para renovar la consagración de sus diócesis, los párrocos de sus parroquias, y las familias o personas individuales de sus propios hogares.

Cuando se ore en común, un líder puede decir las partes en negrita, mientras que otros pueden leer el pasaje de la Escritura y dirigir la década del Rosario.

La oración de consagración puede ser proclamada por el líder solo, o bien ser recitada en común.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. 

R. Amén.

INTRODUCCIÓN

Cuando nuestro Señor resucitado se apareció a sus discípulos en el Domingo de Pascua, dijo: “La paz sea con ustedes”. Podemos estar seguros de que Él desea esta misma paz para todos los miembros de su Cuerpo, la Iglesia, y para todos los pueblos de toda la tierra.

En estos tiempos difíciles, acudimos a la Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia, rogándole que interceda ante su Hijo por todos los afectados de alguna manera por esta pandemia. Al renovar la consagración de nuestro país y de nosotros mismos a la Madre de Dios, imploramos su cuidado maternal sobre sus hijos.

ORACIÓN INICIAL

Oremos.

Dios, Padre de misericordia,

cuyo Unigénito, clavado en la Cruz,

proclamó como Madre nuestra,

a su propia Madre, María santísima,

concédenos, por su cooperación amorosa

que tu Iglesia, siendo cada día más fecunda,

se alegre por la santidad de sus hijos

y atraiga a su seno a todas las familias de los pueblos.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,

que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo,

y es Dios, por los siglos de los siglos.

R. Amén.

LECTURA DE LA ESCRITURA Juan 19:25-27

Lectura del santo Evangelio según san Juan

Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María la de

Cleofás, y María Magdalena. Al ver a su madre y junto a ella al discípulo que tanto

quería, Jesús dijo a su madre: “Mujer, ahí está tu hijo”. Luego dijo al discípulo:

“Ahí está tu madre”. Y desde aquella hora el discípulo se la llevó a vivir con él.

Palabra del Señor. 

R. Gloria a ti, Señor Jesús.

[REFLEXIÓN]

DÉCADA DEL ROSARIO

Recordando las palabras de Jesús clavado en la cruz —“Ahí está tu madre”— meditamos sobre el quinto misterio doloroso del Rosario, La crucifixión y muerte del Señor.

Padre nuestro

Diez Avemarías

Gloria al Padre

Oh, Jesús mío perdónanos, líbranos del fuego del infierno. Lleva todas las almas al

cielo, especialmente las más necesitadas.

ORACIÓN DE RENOVACIÓN DE NUESTRA

CONSAGRACIÓN A LA BIENAVENTURADA

VIRGEN MARÍA

Encomendemos de nuevo a nuestro país y a nosotros mismos a la protección de la Santísima Virgen:

Santísima Virgen María, Madre de la Iglesia,

fruto preciado del amor redentor de Dios

que cantas la misericordia del Padre

y nos acompañas con amor de madre:

en este tiempo de pandemia acudimos a ti,

que eres para nosotros signo seguro de esperanza y de consuelo.

Hoy renovamos la consagración y entrega que realizaron quienes nos precedieron.

Arzobispo Gómez:

Con amor de Madre y Sierva,

acoge a nuestra nación que hoy de nuevo te confiamos y consagramos,

junto con nosotros mismos y nuestras familias.

Un obispo para su diócesis:

Con amor de Madre y Sierva,

acoge a esta diócesis que hoy de nuevo te confiamos y consagramos,

junto con nosotros mismos y nuestras familias.

Un párroco para su parroquia:

Con amor de Madre y Sierva,

acoge a esta parroquia que hoy de nuevo te confiamos y consagramos,

junto con nosotros mismos y a nuestras familias.

Familias, grupos o personas individuales:

Con amor de Madre y Sierva,

acógenos al renovar hoy nuestra consagración a ti,

junto con nuestros hermanos y hermanas en Cristo.

De modo especial te encomendamos

a los más necesitados de tu protección maternal.

María, Salud de los enfermos,

signo de salud, de curación y de esperanza divina para los enfermos 

te encomendamos a todos los que están contagiados del coronavirus.

María, Madre de la Consolación,

que consuelas con amor maternal a quienes recurren a ti,

te encomendamos a todos los que han perdido a seres queridos en la pandemia.

María, Auxilio de los cristianos,

que vienes en nuestra ayuda en toda prueba,

encomendamos a tu protección amorosa a todos los que cuidan de otros.

María, Reina y Madre de Misericordia,

que acoges a todos los que recurren a tu auxilio en su angustia,

te encomendamos a todos los que están sufriendo de alguna manera

a causa de la pandemia.

María, Trono de la Sabiduría,

admirablemente iluminada por el esplendor de la verdad,

te encomendamos a todos los que trabajan para encontrar un remedio

para esta pandemia.

María, Madre del Buen Consejo,

que te entregaste de todo corazón al plan de Dios

para la renovación de todas las cosas en Cristo,

te encomendamos a todos los líderes y legisladores.

Acepta con bondad maternal,

el acto de consagración que hoy hacemos confiadamente,

y haznos instrumentos de tu Hijo

para la curación y salvación de nuestra nación y del mundo.

María, Madre de la Iglesia,

coronada como reina a la diestra de tu Hijo,

rogamos tu intercesión por las necesidades de nuestra nación:

que todo deseo de bien quede bendecido y fortalecido,

la fe reavivada y alimentada,

la esperanza sostenida e iluminada,

la caridad suscitada y animada.

Y guíanos a todos por el camino de la santidad.

María, Madre nuestra,

atrae a todos bajo tu protección

y encomiéndalos a tu amado Hijo, Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

ORACIÓN FINAL

Para concluir esta consagración, invoquemos la bendición de Dios todopoderoso sobre su pueblo:

Oremos.

Dios nuestro

concede bondadoso tu gracia llena de amor

al pueblo que te lo suplica.

Y, puesto que tú mismo, habiéndolo creado

quisiste redimirlo,

haz que alcance la salvación gracias a tus cuidados incesantes.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

[Obispo o sacerdote:

La bendición de Dios todopoderoso,

Padre, Hijo, y Espíritu Santo,

descienda sobre ustedes. 

R. Amén.]

[Otros:

Que el Señor nos bendiga,

nos guarde de todo mal

y nos lleve a la vida eterna. 

R. Amén.]

REGINA CAELI

Como es costumbre, concluimos nuestra oración con un himno mariano:

Regina caeli, laetare, alleluia.

Quia quem meruisti portare, alleluia. 

Resurrexit sicut dixit, alleluia.

Ora pro nobis Deum, alleluia.

Reina del Cielo, alégrate, aleluya. 

Porque el que mereciste llevar, aleluya,

 Resucitó, como había dicho, aleluya. 

Ruega a Dios por nosotros, aleluya.