Con la llegada de Covid-19, las plataformas digitales hoy se han convertido en medios efectivos para que los agentes pastorales hispanos puedan ayudar a la difusión del Evangelio, asistir a las familias necesitadas, apoyar a los niños en edad escolar e informar a la comunidad sobre el trabajo que realiza la Iglesia en medio de esta pandemia. 

En un reciente seminario virtual, denominado “Respuesta pastoral a inmigrantes en una nueva era digital”, un grupo de líderes católicos de diferentes partes del país compartió sus experiencias en su búsqueda de alternativas reales y virtuales que les han permitido acompañar a los fieles estos momentos difíciles.

Elena Segura, coordinadora de la Pastoral Nacional Migratoria y miembro del Ministerio Hispano de la Arquidiócesis de Chicago, dijo que la llegada del COVID-19 alteró todos los programas establecidos con anterioridad, obligando a potencializar el uso de las redes sociales para prestar asistencia espiritual y material a las familias hispanas desempleadas o con familiares enfermos.

“El COVID-19 nos obligó a cambiar todo lo que se tenía planificado. Gracias a Dios el tener un contacto previo con 80 diócesis (20 de las cuales eran internacionales) y 42 organizaciones humanitarias privadas nos permitió responder de inmediato a las necesidades de nuestra comunidad. No ha sido fácil, pero con el esfuerzo de todos pudimos lograr que la Iglesia diga presente en los momentos más álgidos”, manifestó Segura.

Homero Mejía, representante de la Pastoral Social de Inmigrantes de la diócesis de Stockton (California), señaló que en las zonas agrícolas la comunidad hispana ha sido muy afectada por la pandemia, pues en el campo o zonas rurales el acceso al internet es limitado, las escuelas se encuentran muy distantes, el transporte es muy difícil y las posibilidades de atención médica son escasas. 

“En el campo las cosas son distintas. La mayoría de las personas mayores no conocían la existencia de plataformas virtuales como Zoom o Instagram. Muy pocos tenían cuentas en Facebook o WhatsApp, por lo que varios agentes pastorales debieron ayudar a los padres de familia para que puedan tener acceso a las redes sociales y sus hijos cumplan con sus deberes escolares. También se estableció días de coordinación para atender sus necesidades de alimentos, salud y se logró que pudieran asistir todos los domingos a las misas virtuales”, comentó Mejía.

Leyden Rovelo-Krull, directora del Ministerio Hispano de la Kansas, indicó que desde que se inició la crisis del COVID-10 se decidió orientar todos los esfuerzos a potencializar el manejo de las plataformas virtuales para atender las urgencias espirituales y materiales a los fieles de bajos ingresos económicos. 

“El cambio de estrategia fue muy duro, pero efectivo. Pese a las limitaciones logísticas, pudimos llegar a familias hispanas, informar sobre los lugares donde se realizan las pruebas COVID-19, contribuir con la difusión de mensajes del sistema escolar de Kansas, asistir en la traducción de documentos remitidos por las oficinas de inmigración y no descuidar nuestra misión de difundir el Evangelio”, acotó Rovelo-Krull.

Lia Salinas, directora del Ministerio Hispano de la Arquidiócesis de Baltimore, dijo que tan pronto se declaró la pandemia del nuevo coronavirus se optó por establecer una comunicación fluida con las parroquias, conocer de primera mano las necesidades de los feligreses y ayudar con alimentos. También, se incrementaron los servicios en red e información referida a la asistencia de salud para pacientes contagiados con el COVID-19.

“Para que el trabajo pastoral sea efectivo se necesita escuchar a la gente. Las plataformas virtuales son efectivas si las personas saben cómo acceder a ellas, encuentran respuestas a sus necesidades y advierten la presencia de una Iglesia viva, activa y preocupada por sus fieles. Todavía queda mucho por mejorar y aprender en el campo de las redes sociales”, enfatizó Salinas. 

En el seminario virtual también participaron Mauro Pineda, coordinado de la formación de colaboradores de la Pastoral Migratoria de la Arquidiócesis de Chicago, así como Martha María Morales, en representación de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos. Monseñor Bruce Lewandowski, recientemente designado por el papa Francisco, como obispo auxiliar de Baltimore, también destacó el positivo trabajo realizado por los agentes pastoral del país en medio de la pandemia.