La instalación de un nuevo Gobierno y Congreso son un halo de esperanza para millones de inmigrantes indocumentados que viven en el país, quienes sufren en silencio las consecuencias derivadas un sistema migratorio totalmente colapsado.

La Pastoral Migratoria Nacional y la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB) analizaron los desafíos y oportunidades que en el 2021 deben asumir los líderes hispanos en apoyo a sus hermanos que aún viven en las sombras. 

El obispo Mario Dorsonville, presidente del Comité de Migración USCCB, reconoció que en muchas ocasiones los inmigrantes indocumentados son víctimas de la injusticia y que es hora de caminar unidos para terminar con la desesperanza de miles de familias.  

La Iglesia, agregó, siempre acompaña a las familias desvalidas, olvidadas, que sufren y que piden asilo, pero debemos reconocer que el actual sistema inmigratorio es pobre y se necesita una nueva estrategia de acción que logre acuerdos positivos entre el Congreso y la Casa Blanca para aprobar una reforma migratoria. 

“La Iglesia alza su voz en defensa de los que sufren, escucha, acoge y sirve a sus hermanos inmigrantes. Hay que debemos refrescar la memoria de los legisladores para que solucionen el problema de los indocumentados”, señaló en el seminario virtual “Propuestas Pastorales ante un Nuevo Escenario de Política Migratoria”.

Recordó que en todas las diócesis y parroquias del país siempre están presente familias de inmigrantes que, pese a la pandemia del COVID-19, se dan tiempo para orar unidas con el anhelo de beneficiarse de una reforma migratoria. 

“Es importante que los legisladores y las autoridades entiendan que no se trata de un favor a los indocumentados, sino de reconocer el importante aporte que los inmigrantes brindan al desarrollo del país. Tenemos que ser claros, justos, directos y que como hombres de fe podemos ayudar a construir un mundo mejor”, acotó. 

Ashley Feasley, directora del servicio de migración y refugiados de USCCB, dice que el país necesita un sistema de inmigración justo que permita responder de forma adecuada a los requerimientos de las personas huyen de sus países de origen por la violencia, la pobreza y la falta de seguridad.

“Esta claro que se necesita una reforma migratoria justa y humana, pero lograrlo no es una tarea fácil. Para que una propuesta de ley sea aprobada en el Senado se requieren 60 votos, eso significa que se tiene que trabajar en los próximos meses para conseguir el aval de un grupo de senadores republicanos. USCCB de manera reiterada ha manifestado su respaldo a los migrantes en el marco de los lineamientos de la doctrina social de la Iglesia”, señaló Feasley.   

Daniela Alulema, directora de programas del Center for Migration Studies (CMS) de Nueva York, señaló que es urgente recordarle al presidente electo Joe Biden que tome acciones inmediatas en asuntos como acelerar la reunificación familia, la salud mental de los inmigrantes detenidos y terminar con los pésimos Protocolos de Protección de Migrantes impuestos por el presidente Donald Trump.

“Llegó el momento de pedir al nuevo Gobierno que detenga la devolución de solicitantes de asilo a México. Es inhumano que se les haga esperar varios meses en territorio mexicano hasta que tengan sus audiencias en el tribunal de migración. Muchos solicitantes de asilo han perdido la fe en el sistema de asilo estadounidense y eso tiene que cambiar”, manifestó Alulema.

Bajo los protocolos vigentes los solicitantes de asilo no mexicanos no solo son devueltos a México, sino que están obligados a comparecer en audiencias masivas (virtuales) cuando se les concede una fecha en los tribunales, hecho que complica el trabajo de abogados, jueces y fiscales. 

El “fantasma” del desempleo 

Los panelistas reconocieron que la importancia de la continuidad de programas como TPS y DACA, pero advirtieron que desde hace años el desempleo sigue lacerando la famélica económica de los inmigrantes indocumentados del país. 

Michael Sardone, subdirectora de programas de la agencia de Servicios Católicos Legales de Inmigración (CLINIC), recordó que ambos programas son temporales y los permisos de trabajo únicamente son válidos mientras ese beneficio este vigente.

“Este año se esperan muchos cambios en materia migratoria y debemos estar atentos. No sabemos que modificaciones legales puedan surgir con respecto a la forma de presentar las solicitudes de asilo, la definición correcta de ‘carga publica’ y el procedimiento para la renovación de los permisos de trabajo. Tenemos que estar unidos y trabajar juntos ante un nuevo escenario de política migratoria”, puntualizó Sardone.   

Las cifras de desempleo entre los hispanos siguen en aumento. La Oficina de Estadísticas Laborales informó que en diciembre el índice llegó a 9.3 por ciento entre los latinos, mientras el promedio nacional es de 6.7 por ciento. Reveló también que en diciembre de 2020 se perdieron 140.000 puestos de trabajo.    

El informe indica que en diciembre había 26,4 millones de hispanos mayores de 16 años de edad con empleo, y 2,7 millones que no tenían empleo.

Los sectores de esparcimiento, hotelería y servicios, en donde labora muchos hispanos, perdieron por culpa del COVID-19 un total de 520.000 empleos.

Pastoral Migratoria

Elena Segura, coordinadora de la Pastoral Nacional Migratoria, fue clara en señalar que el 2021 es “clave” y es el “momento perfecto” para que el liderazgo católico hispano ayude a sensibilizar aquellos legisladores que se oponen a la aprobación de una reforma migratoria. 

“Desde el 2007 la Iglesia en Estados Unidos trabaja para invitar a los fieles a responder a su llamado bautismal e involucrarse en acciones de servicio y justicia en sus comunidades parroquiales, donde la presencia de los inmigrantes es evidente. Nosotros -los hispanos- estamos llamados a ser solidarios y a trabajar en la solución de los problemas derivados de la migración de millones de hermanos”, aseguró Segura.

Las propuestas de la Pastoral Nacional Migratoria fueron analizadas durante varios talleres y mesas redondas en el V Encuentro Nacional que tuvo lugar en Texas en septiembre de 2018 con el aval de USCCB.