La Arquidiócesis de Washington cuenta con ocho nuevos sacerdotes y un diácono que fueron ordenados el pasado sábado 20 de junio en la parroquia Santa Catalina Labouré, en Wheaton, Maryland.

Desde el corazón les doy la bienvenida a este día glorioso para la arquidiócesis cuando nos reunimos para implorarle al espíritu santo por ocho de nuestros hermanos que se convierten en sacerdotes y un hermano que se convierte en diácono", expresó el arzobispo de Washington Wilton Gregory quien encabezó la ceremonia de ordenación.

Primero fue llamado al altar Nicolas Paul Morrison y fue ordenado diácono.

Seguidamente fueron llamados uno a uno los ocho seminaristas: Francisco Rodríguez (28), Emanuel Pedro Daniel Lucero (36), Jeremy W. Hammond (27), Patrick Saguros Agustin (34), James Glasgow (26), Nathanael Peter Anderson (31), James Morrison (27) y Stefan Yap (29).

"Monseñor, la santa madre iglesia le pide que ordene a estos hombres, nuestros hermanos, a las responsabilidades del sacerdocio", pidió el padre Carter Griffin, director de la oficina arquidiocesana de vocaciones.

El arzobispo preguntó si los conoce y puede dar fe de que son merecedores de ser sacerdotes.

El padre Carter respondió que se hicieron investigaciones, consultas y se obtuvieron recomendaciones. "Declaro que son dignos", agregó.

El arzobispo respondió: "Confiando en la ayuda de Dios y nuestro salvador Jesucristo, escogemos a estos hombres, nuestros hermanos, para ser ordenados sacerdotes". 

Entonces, los ocho nuevos sacerdotes se voltearon hacia el público presente, el cual respondió con un fuerte abrazo de aprobación y felicitación.

"Consagrándolos en la verdad, esas inspiracionales palabras siguen siendo fundamentalmente importantes. Fueron tomadas de la conocida oración que el señor Jesucristo originalmente ofreció durante la última cena para sus primeros sacerdotes y la misma plegaria actualmente llena el corazón de la Arquidiócesis de Washington en este día. Para estos hombres que se convierten en flamantes diácono y sacerdotes, de hecho, esta es la oración que la Iglesia debe ofrecer cada día para todos nuestros ministros servidores ordenados que son consagrados en la verdad", dijo el arzobispo. 

Subrayó que se trata de la verdad que viene solo del Espíritu Santo y que cala en nuestra iglesia con esperanza y el conocimiento de Jesús que ha sobrevivido a través de los tiempos.

"Es una verdad que inevitablemente lleva a la santidad de vida y a consecuencia capacita a un individuo para dar testimonio de Cristo en medio de los muchos retos que inevitablemente vienen a nuestro camino", según el arzobispo.

Tal verdad -dijo- lleva a una persona a tener el coraje de retar y conquistar los predominantes estándares del tiempo y vivir solo para Jesucristo. 

"Hijos míos, este día empezarán una nueva vida en el Señor y para el Señor", puntualizó en una emotiva ceremonia que puede ser vista en adw.org/ordination.

El arzobispo dio las gracias a todos aquellos que contribuyeron de diferentes maneras en la realización de la ceremonia como los padres, abuelos, hermanos y otros familiares de los recién ordenados.

Durante los primeros dos años de sacerdocio, a estos nuevos sacerdotes se les asigna un párroco como mentor, con quien se reunirán cada mes, mientras se van adaptando a la vida parroquial. 

El padre Rodríguez (España), Lucero (Argentina) y Hammond (República Dominicana) hablan español.

Para conocer un poco más sobre los nuevos sacerdotes, visite: https://elpreg.org/news/comunidad/el-llamado-que-transform-sus-vidas