El presidente de la conferencia de obispos de Puerto Rico dijo que las acciones del gobernador Ricardo Rosselló y su administración representaron la última gota que colmó el vaso de los residentes de la comunidad de Estados Unidos que han sufrido años de mal manejo de fondos, corrupción y las consecuencias devastadoras del huracán María.

En una entrevista telefónica con Catholic News Service el 23 de julio, el obispo Rubén González Medina de Ponce dijo que las protestas masivas en San Juan, la capital de la isla, fueron una "manifestación del pueblo y de su indignación", así como de su "cansancio de que los han cogidos de bobos".

El arresto del 10 de julio de dos antiguos oficiales de la administración de Rosselló, que fueron acusados por el FBI de corrupción, así como la publicación de mensajes de textos de carácter ofensivo entre el gobernador y su personal, han dejado a los puertorriqueños preguntándose "qué tipo de persona tenemos delante de nuestro pueblo".

"Todo esto es como una bomba de tiempo y explotó", dijo.

Manifestantes protestan en San Juan, Puerto Rico, en el quinto día de protestas pidiendo la renuncia del gobernador de Puerto Rico Ricardo Rossello. Foto/CNS

Rosselló enfrenta una lluvia de críticas después de que el 11 de julio, el Centro de Periodismo de Investigación publicara casi 900 páginas de conversaciones privadas entre el gobernador y su personal, en las que hacían burla de las víctimas del huracán de 2017, así como diversos comentarios violentos, homófobos y misóginos contra personajes políticos y públicos.

Aunque el gobernador dijo que no perseguiría la reelección y no dirigiría más a su partido, el no querer renunciar a su puesto provocó aún más iras, resultando el 22 de julio en una manifestación de cientos de miles de puertorriqueños frente a "La Fortaleza," la mansión del gobernador.

A pesar de la indignación y la ira que sienten sus compatriotas, el obispo González dijo a CNS que estaba impresionado por la unidad y respeto que se respiraban en un acontecimiento "no organizado por un grupo específico, sino una realidad que se ha dado por el pueblo".

El obispo asistió a la protesta, junto con el obispo Eusebio Ramos Morales, de Caguas, secretario de la conferencia de obispos. Dijo que el arzobispo Roberto González Nieves, de San Juan no pudo asistir porque aún está "fuera de la isla porque tenia una situación de salud, lo operaron". 

"Las palabras que más escuché fueron, 'Gracias por estar con nosotros; gracias por hacerse presente'", recordó el obispo González. "Nosotros no somos los protagonistas de esta manifestación, no vamos ahí con una bandera que diga 'aquí está el obispo. Somos católicos'".

Más bien, dijo, la presencia de los obispos en el acto estaba dirigida a acompañar a los puertorriqueños que están redescubriendo valores "que la iglesia ha estado anunciando y sembrando en el corazón del hombre".

La unidad compartida por todos los hombres y mujeres en la isla caribeña, añadió, es un compromiso "de establecer un Puerto Rico mejor".

Sin embargo, dijo el obispo González a CNS, el verdadero cambio solo puede venir si Rosselló escucha y acepta la creciente exigencia de que renuncie por parte de aquellos que lo eligieron.

A Rosselló, añadió, "la gente le ha perdido la confianza". El obispo se preguntó si el gobernador es capaz de dirigir un diálogo aunque nadie quiera escucharle, ni siquiera los miembros de su propio partido.

"Sí, yo si lo creo" que debería renunciar, dijo el obispo González. "Una cosa es el perdón y no hay oposición en dar el perdón. Pero hay que darse cuenta de que las acciones tienen sus consecuencias, y una de esas consecuencias es que el pueblo le ha perdido la confianza. Y eso es lo que el pueblo le pide. ¿Cómo va a seguir gobernando una persona a la cual no se le puede confiar?".