La institución matrimonial es verdaderamente frágil en nuestra sociedad. Necesitamos matrimonios abnegados que sean la sal y la luz, que den sabor y claridad de visión a un mundo donde el matrimonio en sí mismo está siendo atacado directa y frecuentemente, dijo el arzobispo Wilton Gregory, en una reciente misa en la parroquia Nuestra Señora Reina de la Paz.

El arzobispo de Washington habló sobre la pérdida de la reputación que puede verse en los diversos ámbitos de la vida pública y del incesante escrutinio de los medios de comunicación. De los cuales no se salvan “desde funcionarios electos hasta clérigos, desde generales hasta grandes empresarios corporativos”, dejando en la humillación a otrora dignos y respetables íconos.

Comentó que muchos de los primeros discípulos sufrieron el martirio, el precio de ser testigos de Cristo. “Aquellos que se convierten en sal y luz del mundo de hoy también pueden ser víctimas de la ridiculización de una sociedad cínica que duda de la integridad de prácticamente cualquier persona pública”, dijo en su homilía.

Considera que quizás, más que impecables gigantes corporativos, políticos con principios, autoridades religiosas verdaderamente honestas o héroes militares incuestionables, la sociedad necesita de matrimonios dedicados.

“Los jóvenes tienen demasiados ejemplos de matrimonios destruidos, amigos que cohabitan y retos de género que enfrentar. Es muy importante que nos reunamos con matrimonios como ustedes que fortalecen su unión en Cristo, para alentarles en su compromiso y agradecerles por ser testigos de santidad y fidelidad uno al otro en Cristo Jesús”.

Dijo que con más frecuencia debemos reunir a matrimonios para honrarlos por su devoción mutua, rezar con ellos y por sus diarias batallas. 

“Los buenos matrimonios no son los que no tienen problemas, son aquellos que constantemente sobrellevan las dificultades que encaran, sin sucumbir a la presión de rendirse y alejarse de las promesas que hicieron ante Cristo”, agregó.

La misa se celebró en el marco del Mes de Historia Afroamericana, un momento para reconocer el rol clave de los afroamericanos en la historia del país.

Luego de la misa, monseñor bendijo el nuevo centro parroquial llamado “Casa Gremona Hall”, un espacio renovado que facilitará las reuniones de la comunidad de fe. 

En el servicio religioso se instó a los fieles a contribuir -el próximo fin de semana- con la Campaña Anual 2020 de la Arquidiócesis de Washington, que este año tiene el lema “Corazones llenos de esperanza”. 

La colecta es en apoyo a más de 60 programas y ministerios que benefician a los más necesitados, a la oficina de vocaciones, al seminario San Juan Pablo II, las oficinas de vida consagrada y de diaconado permanente, las oficinas de catequesis, de evangelización y de culto. 

Usted también puede contribuir con la campaña, visitando appeal.adw.org o llamando en español a Darlene Cruz al (301)853-4575.