Para muchas madres de familia encontrar un mecánico de confianza no es una tarea fácil, principalmente si se desconoce la terminología de los repuestos y el uso del idioma inglés es limitado. Además, el no disponer del dinero suficiente para llevarlo al tradicional “dealer” las obliga a buscar profesionales del mundo automotriz que hablen español, que trabajen los fines de semana y que sus precios sean cómodos.

Las guatemaltecas Hortensia García, Flor Montero y María Bohórquez encontraron en el taller de su paisano Sebastián F. la solución a muchos de problemas mecánicos, pues a pesar de estar pendiente de su mantenimiento, entran en pánico cuando se encienden las luces en el tablero o siente un ruido extraño en el motor que podría impedir que cumplan con sus labores cotidianas.

“Yo soy madre soltera y trabajo de lunes a sábado limpiando casas. Si el carro se malogra dejaría de tener ingresos y no podría movilizar a mis hijos. Antes llevaba mi carro al taller de un mecánico americano que cobra muy caro, al cual no le podía explicar con detalle todas las fallas del auto y al final lo arreglaba a medias. Felizmente, un hermano de la Renovación Carismática de Hyattsville me recomendó con Sebastián F. que los fines de semana atiende al público”, comentó García.

Algo similar le ocurrió a Flor Montero, quien en el pasado llevaba su auto para que lo reparen en la calle, pero nunca lo arreglaban bien, terminaba comprando repuestos que no tenía ida para que servían y muchas veces su carro se malograba en plena autopista.

“Yo aprendí a manejar aquí en Estados Unidos. Yo no sé nada de mecánica, por lo que necesito que en mi carro todo funcione bien para llegar a tiempo a mi trabajo. Mi última hija sufre de asma y en varias ocasiones he tenido que ir al hospital de noche, pero gracias a Dios conseguí un mecánico que habla español y que cobra barato”, manifestó Montero, quien hace un año perdió a su esposo por culpa del covid-19.

María Bohórquez es soltera y desde que llegó al país se dedica a cuidar niños en casas de familias acomodadas en Bethesda y Potomac. “Tengo 67 año, vivo sola y para movilizarme necesito que mi carrito viejo este en óptimas condiciones. No es fácil para una mujer lidiar con las fallas de los autos, la compra de repuesto o explicar que pasa en el motor. Aunque parezca ridículo, el platicar con un mecánico en español te da más confianza y tranquilidad”.  

El mecánico Sebastián F. dijo que la idea de atender, de manera preferente a las madres de familia durante los fines de semana, se la dio un diacono de la parroquia San Camilo de Silver Spring, quien siempre decía que Dios bendice cuando se trabaja con ética, honradez y fe. “La verdad que comercialmente me va muy bien y yo también me siento bien con ayudar a la comunidad”.

Testimonios como los narrados por las inmigrantes guatemaltecas se repiten en toda el área metropolitana y eso evidencia la necesidad de contar con una mayor cantidad de talleres que estén dispuestos atender al público los fines de semana, que tengan preferencia por las madres de familia y que sean justo al cobrar por el trabajo realizado.

Según la Administración Federal de Carreteras Estados Unidos en la actualidad las mujeres conducen un promedio de 10.412 millas al año, el 32 por ciento prefiere usar camionetas, el 88 por ciento usa el cinturón de seguridad de manera permanente y solo el 14 por ciento de las mujeres se ven involucradas en accidentes fatales.