Los residentes de Langley Park, afectados por el coronavirus, el desempleo y los desalojos, ahora se quedan sin ayuda alimenticia. 

Como el Congreso no se pone de acuerdo para brindar alivio a los afectados por el coronavirus, muchos programas federales de asistencia han terminado o están a punto de hacerlo por falta de fondos. El programa de alimentos que fue impulsado por el padre Chris Posch, párroco de San Camilo recientemente fallecido, es una de las iniciativas que llega a su fin.

El sábado 29 de agosto se realizó la última distribución masiva de alimentos gratis en Langley Park, la cual empezó el 17 de marzo y ayudó a miles de familias durante casi seis meses, contó Tobías Harkleroad, director de la escuela católica St. Francis International School (SFIS).

"El programa que SFIS estaba ayudando a coordinar la distribución de 23 mil cajas de productos gratis concluyó a final de agosto. Igualmente el programa federal que ha venido subsidiando la preparación y distribución de 53.970 comidas gratuitas para los niños, concluye al iniciarse el nuevo año escolar", explicó el director.

También mencionó que la organización filial "World Central Kitchen" preparó 40 mil comidas para el sector de Langley Park y acaban de concluir la iniciativa porque iniciaron una operación de alivio a la población del Líbano (afectada por una explosión de grandes proporciones) y están abrumados con tantas necesidades en diferentes lugares. 

Es digno de celebrar -dijo- todo lo que ha hecho este grupo que se reunía en la escuela St. Francis para servir casi 100 mil comidas y más de 230 toneladas de alimentos gratuitamente. Estos vecindarios, en las inmediaciones de la avenida New Hampshire han sido fuertemente afectados por la pandemia del COVID-19. Harkleroad reconoce el riesgo que corren los voluntarios y teme que podría desarrollarse otro brote de coronavirus en el sector.

St. Francis ha liderado una constante campaña por casi seis meses, para que los recursos lleguen directamente a la más grande población de inmigrantes hispanos de Maryland, dijo lamentando que las iniciativas llegan a su fin.

"St. Francis tiene que enfocar todos sus esfuerzos en asegurar que nuestros limitados recursos nos permitan llevar a cabo nuestra misión principal: educar y formar en la fe a los hijos de inmigrantes pobres y familias marginadas", subrayó el director.

"Nuestras familias están sufriendo una grave necesidad económica y no saben si tendrán los recursos para apoyar la educación que tanto merecen sus hijos en la escuela SFIS", puntualizó.

Hubo otra distribución de alimentos liderada por la escuela el 27 de agosto en la escuela primaria Cool Spring en Adelphi, Maryland. Fueron las últimas mil cajas de productos alimenticios para ese sector. Se sumaron al esfuerzo de voluntariado las hermanas de la congregación religiosa de Jesús y María, miembros del Ministerio Esteban conformado por parroquianos de la iglesia San Andrés Apóstol de Silver Spring, voluntarios de varias organizaciones seculares sin fines de lucro, así como empleados, maestros de San Francis y el director de SFIS.

"Se unieron en este esfuerzo entidades cívicas, gubernamentales y religiosas para demostrar lo que es posible cuando la gente de fe y una comunidad más grande trabajan mancomunadamente", dijo el director.

Desde que empezó la pandemia, St. Francis no ha descansado en el esfuerzo de ayudar a la comunidad cercana. No solo han repartido alimentos y comida, también pañales, mascarillas faciales y productos de higiene. 

El gimnasio de la escuela se ha venido usando como centro de distribución de alimentos y pañales para familias necesitadas del condado de Montgomery (Montgomery county street outreach network). 

En el estacionamiento de St. Francis, las escuelas de ese condado entregan alimentos a los niños de la escuela primaria, vecina y pública JoAnn Leleck.

Desde los salones de clase, Audelia Community Response Team ha coordinado colectas y distribución de alimentos para familias del condado de Prince George.

"Hemos hecho todo lo posible para apoyar el banco de comida de la iglesia San Camilo en sus esfuerzos por distribuir alimentos gratis cada viernes y sábado", dijo el director.

Hemos estado constantemente sirviendo aquí -agregó-. Empezaron en un callejón cerca de las oficinas de la comunidad católica de Langley Park. Eventualmente, lograron que la oficina de parques y planificación urbana les permitiera usar el estacionamiento del centro comunitario del condado (localizado fuera del gimnasio de la escuela pública donde la comunidad católica había celebrado misas dominicales por 25 años).

En ese lugar el padre Chris Posch celebró la primera misa, que fue su primera misa como sacerdote, y hasta hace poco estuvo repartiendo comida gratis en medio de la pandemia. El padre falleció el 5 de julio pasado debido a una neumonía.

En la distribución del sábado allí colaboraron también parroquianos de la iglesia San Camilo, representantes del centro comunitario, empleados de St. Francis y seminaristas franciscanos que acaban de llegar para empezar su discernimiento formal y formación para convertirse en frailes.

Tobias explicó que la Misión Langley Park existe gracias a tres jóvenes frailes (uno de ellos, el padre Chris) que se estaban preparando para la ordenación y pidieron servir a los inmigrantes a menudo olvidados del sector adyacente a las iglesias San Camilo, Nuestra Señora de los Dolores y San Marcos.

Las distribuciones de alimentos entre marzo y mayo no se habrían hecho sin el fuerte trabajo de los seminaristas franciscanos (quienes ahora están en California haciendo su noviciado). 

Le entristece ver que ahora la ayuda merma y, por falta de recursos, se ven obligados a terminar los programas de asistencia alimenticia en un sector de la región capital con tantas necesidades.

"Langley Park sigue siendo el código postal más afectado por la pandemia del COVID-19 en toda el área metropolitana de Washington y se prepara para el inminente efecto de desalojos masivos", destacó el director.

Sigue fuertemente comprometido en su ministerio y misión en la escuela parroquial que dirige.

Al comenzar un nuevo año escolar, SFIS está comprometido en darle la bienvenida a los estudiantes, a distancia, y brindarles una versión radicalmente rediseñada de educación virtual. "Trabajamos incansablemente para cumplirlo de una manera financieramente sostenible que nos permita continuar haciendo nuestra misión más allá de estos 11 años" de fundada la escuela.

Esta escuela parroquial opera en los predios de la iglesia multicultural San Camilo (1500 St. Camillus Dr., Silver Spring, MD). Un nuevo párroco y vicarios parroquiales van a comenzar a servir en esta parroquia y hacerse cargo de continuar la labor de los muchos ministerios, obras de caridad y comunidades espirituales que funcionan muy a pesar de la crisis financiera y de salud que vive el país.

El director de St. Francis califica de "milagros" lo que esta fuerza de voluntariado ha generado en medio de este tiempo tan terrible de pandemia.

Apegado a la comunidad inmigrante a la que sirve, Tobías ya mira hacia adelante y dice que "hay tanto trabajo crucial que hacer en los próximos meses", dijo quien sin duda es un ejemplo para sus alumnos.

Es digna de aplaudir la labor y el compromiso auténtico de este director nacido en Johnstown, una pequeña ciudad entre las montañas de Pensilvania. "La mayoría de mis ancestros llegaron aquí desde Europa oriental para trabajar como obreros en los primeros años del siglo pasado", le contó a El Pregonero.

Nació días después de una gran inundación en su ciudad natal y creció observando cómo su parroquia respondía ante la tragedia. Todos fueron afectados y todos se ayudaban entre sí. Pudo ver los esfuerzos por ayudar a los demás, incluso el párroco murió en un accidente cuando regresaba de gestionar dinero federal para ayudar a los damnificados. Luego su familia se tuvo que mudar para buscar oportunidades y una mejor vida. Los desastres, los problemas económicos, el desempleo y la migración por necesidad, no son situaciones extrañas para él porque las experimentó en su propia niñez. Creció viendo a la iglesia hacer lo posible por ayudar en medio de los desastres. 

"Es lo mismo que yo he tratado de hacer por más de una década en SFIS y especialmente en medio de la pandemia", dice el director. Sus esfuerzos por ayudar a las familias de su escuela y de Langley Park, son para él "cosas normales que hay que hacer". Tobías recibió un galardón por parte de la oficina de la concejal Deni Taveras, reconociendo su gran labor en Langley Park. ¡Bien merecido!