La decisión del Tribunal Supremo del jueves 18 de junio en favor de mantener el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) reafirma el valor de la justicia en Estados Unidos ya que “una mujer sin papeles de México tiene el derecho de demandar y ganar”, dice en entrevista con Efe Dulce García, una de las personas demandantes que se alzaron con la victoria.

“Este presidente es el presidente más poderoso del mundo y aun así una mujer sin papeles de México tiene el derecho de demandarle y ganar”, dijo García sobre el fallo del Tribunal en favor de dejar en pie el programa DACA.

UN FALLO JUSTO

La mexicana, de 36 años y oriunda de Cuernavaca, estado mexicano de Morelos, fue una entre los seis "soñadores" que demandaron a la Casa Blanca por poner fin a DACA el 5 de septiembre de 2017, y a quienes el Tribunal Supremo de Justicia dio la razón al estar de acuerdo con que la forma en que el Gobierno eliminó el programa es “ilegal”.

Sin embargo, el fallo del Supremo, de cinco votos en favor y cuatro en contra, no habló sobre la legalidad del programa en sí, el principal motivo de la Administración del presidente Donald Trump para echar abajo la orden ejecutiva de su antecesor, el hoy expresidente Barack Obama.

“Creo que es un resultado justo. El Tribunal Supremo encontró la manera de protegernos sin contestar esa pregunta”, recalca la inmigrante, que llegó siendo una niña al país.

No obstante, la decisión del Supremo dejó claro que la Casa Blanca puede intentar interrumpir el programa de nuevo si quiere, algo de lo que García es consciente. “Todo se espera de este presidente. Si miramos lo que ha estado sacando en Twitter estamos viendo que está molesto. Nunca ha sabido perder y aceptar cuando ocurren injusticias, incluso cuando él mismo da las políticas inhumanas”, argumenta García.

Trump reconoció el fracaso de su primer intento por derogar la medida y aseguró en varios mensajes que empezará "de nuevo el proceso" para reemplazarla, tentativa que la soñadora está lista para pelear nuevamente.

“Sabemos que este presidente va continuar intentando deportarnos. La lucha no acaba aquí; esta lucha continúa”, alerta.

EL ROSTRO DE UNA GANADORA

Antes de tomar impulso para la nueva batalla, García quiere disfrutar este triunfo y dice que “este es un día de celebración, un día para reconocer que los inmigrantes tienen mucho poder bajo nuestros actos, bajo nuestras palabras, y que tienen el poder de unificar a las personas”.

Precisamente es este poder de convocatoria y de “llamados a la lucha” la lección que le dejó encabezar la querella legal presentada dos semanas después de que la Casa Blanca anunció su decisión de rescindir la protección de DACA, lo que afectaba a cerca de 700.000 soñadores que estaban amparados por el programa.

Desde entonces García se ha convertido en una de las voces más reconocidas en la lucha proinmigrante en California, y especialmente en la frontera sur del estado, donde se desempeña como abogada de inmigración y directora de Border Angels. (Ángeles de la Frontera), a pesar de solo contar con un permiso de trabajo y haber vivido casi dos décadas de forma indocumentada.

“Hablando con mis compañeros de la demanda hace un momento decíamos que ha pasado rapidísimo este tiempo, y que esto nos ha ayudado a que nuestro movimiento crezca”, cuenta.

También reflexiona sobre los difíciles momentos que le ha tocado vivir. Víctima de amenazas desde que puso su nombre en la demanda, y de comentarios de rechazo, García dice que ir contra el presidente Trump y sus seguidores “no es nada fácil”.

Incluso este jueves, a pocas horas que se diera el fallo, en un panel sobre el tema le tocó defender la resolución del Tribunal ante uno de los que apoyan al presidente.

“Es un fallo del Tribunal Supremo de Justicia que se debe respetar, y que los que apoyan a Trump no quieran considerar un poco sobre esto nos muestra el difícil panorama al que nos enfrentamos”, advierte.

Al preguntársele si volvería a demandar a un presidente de Estados Unidos porque esté yendo en contra de los derechos de los inmigrantes, sin dudarlo contesta con un rotundo "¡Sí!", aunque esto le signifique volver a ponerse en el frente de la línea y de paso poner en la mira a su familia.

“Por mi comunidad lo volvería hacer todo de nuevo”, concluye. EFE