La Arquidiócesis de Washington, en medio de condiciones cambiantes, está trabajando para finalizar los planes para cuándo y cómo se podrán reanudar las liturgias públicas de una manera ordenada y segura, informó hoy el arzobispo Wilton D. Gregory, en un mensaje grabado dirigido a los feligreses.

Es importante entender que las cosas no "volverán inmediatamente a la normalidad", de allí la necesidad de seguir las actualizaciones e informaciones que emitan los párrocos de su iglesia local, destacó el arzobispo Gregory.

Aun así –indicó- deberán adoptarse medidas de precaución para la salud y la seguridad de todos. Y al menos en algunos aspectos, no deberíamos simplemente volver a la forma en que solían ser las cosas.

Mientras esperamos poder reabrir nuestra sociedad –continuó- algunas áreas han sido más afectadas que otras. Por tal razón, en el Distrito de Columbia, la alcaldesa Muriel Bowser extendió hasta el 8 de junio la orden de "quedarse en casa"; y en Maryland, el gobernador Larry Hogan decidió pasar a un estado de estar "más seguro en casa".

Lo señalado permite el levantamiento de algunas restricciones para gran parte del estado, pero -funcionarios en las zonas más afectadas del área metropolitana de Washington- ven la necesidad de mantener restricciones continuas.

Dado que la Arquidiócesis de Washington tiene presencia en múltiples jurisdicciones, nuestra reapertura tendrá que reflejar las diversas limitaciones que esas jurisdicciones imponen a las asambleas públicas, indicó monseñor Gregory.

Recordó que en los últimos meses, frente a la emergencia de salud del coronavirus, hemos experimentado desafíos diferentes a cualquier otra dificultad que hayamos enfrentado como nación, pueblo o Iglesia.

Y como en todas las cosas –precisó- nuestra primera y mejor respuesta es dirigirnos al Señor que nos consuela y nos fortalece, porque Nuestro Señor camina con nosotros y guía nuestro camino hacia adelante.

Señaló, también, que se han elevado nuestras oraciones por los trágicamente fallecidos y sus familias, por los proveedores de atención médica en primera línea y por todos los que han sido afligidos por el flagelo del coronavirus.

“Junto con mis hermanos sacerdotes hemos ofrecido nuestras intenciones para ustedes en la misa. Aunque sé que estamos unidos en espíritu, debo decir que todos extrañamos su presencia en persona.”

Tal vez encontremos algo bueno en los meses de "distancia social" que se nos imponen –expresó-. Tal vez podamos usarlo para sacar lo mejor de nosotros, para que nuestras vidas en el futuro incluyan más gratitud, aprecio, servicio, misericordia y gozo.

En estos tiempos, que no han sido fáciles, confiando en la amorosa providencia del Señor, que nos pastorea, esperamos con ansias la reapertura de nuestras vidas sociales e iglesias, nuestros barrios y lugares de empleo anotó.

Finalmente, manifestó su deseo de que las bendiciones de Dios Todopoderoso -y la luz de la Sabiduría y el Consejo Divinos- brillen sobre todos nosotros.