El índice de precios al consumo (IPC) en Estados Unidos bajó un 0,8  por ciento en abril, la mayor caída mensual desde 2008, debido al impacto del la pandemia del coronavirus sobre la demanda, y la tasa interanual se ha frenado al 0,3 por ciento, según informó este martes el Departamento de Trabajo.

En marzo, la tasa interanual del IPC se había ubicado en el 1,5 por ciento.

Si se excluyen los precios de alimentos y combustibles, que son los más volátiles, la inflación subyacente en abril descendió el 0,4 por ciento, y se ha ubicado en el del 1,4 por ciento en los últimos 12 meses.

La mayor caída por productos fue el precio de la gasolina, que se hundió un 20,6 por ciento, aunque los precios de otros bienes y servicios como ropa, billetes de avión y seguros de coches también registraron agudas bajadas.

Por su parte, los precios de los alimentos aumentaron un 1,5 por ciento.

La caída de los precios refleja el parón en la actividad económica en Estados Unidos, debido a las órdenes de confinamiento y restricción de la movilidad implementadas para contener la expansión del coronavirus.

El impacto económico del virus es una de magnitud sin precedentes recientes.

El primer cálculo de evolución del producto interior bruto (PIB) del primer trimestre del año registró una contracción del 4,8 por ciento, pero se espera que las cifras del segundo trimestre sean mucho más dramáticas.

Asimismo, el desempleo en el país se disparó en abril 10,3 puntos porcentuales, hasta alcanzar una tasa del 14,7 por ciento, como consecuencia de la oleada de despidos.

Para paliar los estragos económicos, la Reserva Federal estadounidense (Fed) ha lanzado todo su arsenal monetario, con inyecciones masivas de liquidez en los mercados financieros, compras masivas de deuda y ha bajado los tipos de interés prácticamente al 0 por ciento, mientras que el Congreso ha aprobado varios programas de estímulo fiscal por valor de casi 3 billones de dólares. EFE