Los muchos rostros de la madre de Dios y un despliegue pleno de la valiosa diversidad de la Arquidiócesis de Washington se vio reflejada este sábado primero de mayo en el “Peregrinaje Mariano de las Comunidades Católicas de Asia y de las Islas del Pacífico" que se llevó a cabo en la parroquia San Miguel Arcángel de Silver Spring, Maryland.
"Mientras celebramos este peregrinaje, estamos conscientes de los muchos títulos y atributos de la Santísima Virgen María y buscamos su intercesión de modo que nosotros también podamos ser tan buenos hijos de nuestro amado padre", señaló el párroco Eddie Tolentino al inicio de la misa.
Durante su homilía, monseñor compartió su experiencia personal: "Confieso que mi vida, a los 70 años, ha sido una real búsqueda del sentido de pertenencia". Su abuelo llegó de Filipinas a EEUU hace muchos años. Entonces, él creció en Virginia y su vida en los primeros años era complicada.
Los inmigrantes -dijo- se establecen en vecindarios multiculturales, donde se sienten aceptados. El creció en un vecindario mayormente afroamericano y así se consideraba a sí mismo. Cuando era diácono viajó a África un verano y recuerda que al ingresar el oficial de inmigración vio su foto en el pasaporte y le dijo: "Usted no es de África, usted pertenece a las Filipinas".
En otra ocasión, caminando hacia la escuela, recuerda que los niños le calificaban como 'blanco': "Todos los africanos son negros y tú no eres negro", le decían.
Reconoció que ha sido problemático buscar un espacio al que pertenecer en el mundo. Su sentir es muy común entre los inmigrantes. Ahora dice que está en un lugar donde se siente muy confortable, aunque la parroquia de gran diversidad que dirige encara muchos retos.
Esa misma diversidad se ve en todas las parroquias de la Arquidiócesis de Washington, notablemente en las 40 que ofrecen servicio en español con masiva concurrencia de inmigrantes hispanos que provienen de países de Latinoamérica tan diversos, aunque tienen un idioma en común.
"Le rezamos a María hoy porque es un ejemplo de humildad y generosidad y nos enseña cómo aceptar la voluntad de Dios", dijo el párroco pidiéndole a la Virgen que reconforte a los que sufren.
Este XVIII peregrinaje mariano fue organizado por la Red Católica Asiática y del Pacífico (Asian and Pacific Catholic Network, APCN) en cooperación con el Secretariado de Diversidad Cultural en la Iglesia de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB) con el apoyo de la oficina de Diversidad Cultural y Alcance Comunitario de la Arquidiócesis de Washington conjuntamente con la Oficina de Ministerios Multiculturales de la Diócesis de Arlington, Virginia.
Se celebra en mayo como parte del Mes Nacional de la Herencia de Asia y las Islas del Pacífico.
Durante 17 años, el peregrinaje se realizó en la basílica de la Inmaculada Concepción, logrando reunir a 24 comunidades asiáticas y del Pacífico de toda la costa este. Este año, con la pandemia, se optó por realizar el rezo del rosario de modo virtual (Facebook). Hubo una considerable audiencia en la parroquia y otros se sumaron vía YouTube. En el chat en vivo se pudo percibir la participación de fieles desde lugares cercanos como Nueva Jersey hasta tan distantes como Filipinas. Una prueba más del éxito evangelizador de las nuevas tecnologías.
"Estamos unidos en la fe, en el espíritu misionero y la devoción mariana con nuestros hermanos y hermanas católicos de herencia asiática y de las islas del Pacífico. Nos unimos a la celebración y damos gracias a Dios por los muchos y diversos dones que las comunidades asiáticas y de las islas del Pacífico aportan a la Iglesia en Estados Unidos", expresó Mar Muñoz-Visoso, directora del Secretariado para la Diversidad Cultural de la Iglesia de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB).
Muñoz resaltó que este año la comunidad filipina celebra los 500 años de la llegada del Cristianismo a Filipinas.
 -------------------