En el Mes de la Hispanidad, Estados Unidos celebra a los inmigrantes hispanos: nuestros valores y lo que somos, lo que aportamos y transformamos cada día con nuestro trabajo, aquello en lo que estamos convirtiéndonos cada día con educación y esfuerzo. 

A pesar de la pandemia, los inmigrantes tienen mucho que celebrar este mes. Es una ocasión para aplaudir con emoción nuestros logros y con orgullo todo lo que entregamos a esta segunda patria que nos abrió las puertas. 

Es el momento de celebrar nuestra fe en Dios y las extraordinarias expresiones de religiosidad popular de nuestros pueblos. Somos un mosaico de razas y esa diversidad nos engrandece. El amor a la familia y la devoción a la Virgen María nos distingue.

Celebramos el sueño americano que logramos concretar y también el que estamos a medio camino de alcanzar. Nuestras pequeñas batallas individuales, nuestras luchas por ser mejores personas y los amargos obstáculos que hemos tenido que afrontar, nos fortalecen y enriquecen. Somos guerreros en una tierra adoptiva a la cual sentimos nuestra.


Historia de una guerrera

Los héroes en medio de la crisis del coronavirus, tienen nombres hispanos.

Maximina Frías es una de las heroínas que no ha dejado de trabajar en estos seis meses de pandemia, arriesgando su propia vida para que el aeropuerto Ronald Reagan siga operando. Mientras algunos de sus compañeros de trabajo renunciaron, ella sabe que su trabajo es esencial, que lo necesita y que alguien tiene que hacerlo. "Siempre es necesario que alguien haga lo que los demás no quieren hacer", dijo hace unos días a El Pregonero.

Al empezar la pandemia, esta inmigrante dominicana de 63 años no le huyó al trabajo. Se puso su traje especial para fumigación, mascarilla facial, una gafas bien grandes y guantes. Así continuó sus labores de limpieza de las aeronaves y oficinas del terminal aéreo, en el turno que a nadie le gusta: de 10 de la noche a 6 de la mañana. 

Es lo que ha venido haciendo cada día para fumigar todos los aviones contra el virus. "Nos hemos quedado combatiendo", dice en nombre de todo el equipo de trabajo. 

Claro que acepta la calificación de héroes. "Somos los trabajadores esenciales del aeropuerto y sin nosotros, no puede el aeropuerto entero seguir funcionando. Sin los aviones que limpiamos, no hay aeropuerto".

Maximina lleva 16 años trabajando en el terminal ubicado en Arlington, Virginia, contiguo a la capital. Fue contratada por la compañía de limpieza Arway Cleaner, subcontratista del aeropuerto federal. La empresa le da protección en medio de la pandemia y se siente bien protegida.

Como siguen las medidas de protección y respetan las restricciones impuestas, no se han contagiado con el coronavirus, pero ella dice que el riesgo es latente.

El grupo de trabajadores de limpieza en su turno es de diez, pero hay tres turnos y no se detienen. "Hemos seguido batallando. Es que uno viene de su país buscando mejorar y uno tiene que trabajar en lo que uno puede", dijo.

Esta trabajadora hispana ingresó a Estados Unidos legalmente hace 16 años, cuando tenía 47 años. "La edad es un número -dice-, uno tiene que echar pa'lante".

El trabajador latino es el que tiene a este país de pie -afirmó al preguntársele sobre el Mes de la Herencia Hispana-. "El latino sufre y es el que más trabaja. Es grande el esfuezo que hacemos. La verdad, somos unos guerreros que venimos de todos los países".

Reconoce que este país es muy bueno, pero es difícil el camino del inmigrante, especialmente por el racismo. Aunque no es su caso, dice que a veces hay maltrato de los jefes o compañeros de trabajo. "Veo que el inmigrante tiene que aceptar cualquier trabajo, por no tener papeles", dijo.

Llegó a este país sola a trabajar fuertemente tras su meta. Después de 12 años la alcanzó: trajo a toda su familia de manera legal a esta nación. "Era mi responsabilidad. Los dominicanos somos muy apegados a la familia y yo me puse esa meta. Es que yo no vine a jugar a Estados Unidos", subrayó.

Les pagó el trámite de legalización a sus seis hijos, con sus respectivas familias. Entonces, Maximina concretó su sueño de unir a toda la familia. "Yo los quería a todos juntos", dijo quien tiene 13 nietos y 2 bisnietos. 

No fue fácil. Bien recuerda que en esos primeros años optaba por comprarse las cosas más baratas para ella y privarse de otras, a fin de poder ahorrar más. Destaca que la vivienda es cara en el área y le ha tocado pasar necesidades. "Me sacrifiqué de mil maneras, pero lo conseguí", dijo quien además de ahorrar para su noble objetivo, también le mandaba dinero a su madre que ya falleció.

"Todo en la vida es sacrificio. No hay rosas , sin espinas", destacó.


Lucha por derecho laboral

La crisis del coronavirus no le ha afectado el ingreso a esta abuela trabajadora. Gana 12.75 dolares por hora y confía que en enero le suban a 14 -según le ha informado su sindicato.

De lo que se queja es de que solamente tiene tres días al año pagados en caso de enfermedad y si no los utiliza se pierden. "No es justo. Deberíamos tener por lo menos 14 días", exclama quien se ha unido a un grupo de trabajadores de su gremio (servicios) para reclamar este derecho laboral.

Aproximadamente 70 trabajadores del aeropuerto Reagan fueron expuestos al COVID-19 por un brote que empezó en una iglesia de Alexandria, Virginia. Por varias semanas, los afectados tuvieron que tomar la decisión de tomar cuarentena sin pago o acudir enfermos a su trabajo corriendo el riesgo de contagiar a otros. 

Maximina no estaba entre los afectados, pero sí apoya a sus compañeros en esta lucha por más días de enfermedad pagados.

Hace unos días se organizó una protesta frente a la autoridad de aeropuertos del área metropolitana de Washington (MWAA) e incluso 24 delegados y senadores de Virginia enviaron una carta a MWAA. "Actúen ahora para proteger a los viajeros y ayuden a estos trabajadores vulnerables" -según la misiva.

"Son trabajadores que brindan servicios esenciales como asistencia para movilización de los pasajeros, manejo de equipaje, limpieza y seguridad de las cabinas de aviones y del terminal", según el sindicato 32BJ SEIU que los agrupa.

Aseguraron en un comunicado que se trata de un asunto de salud pública. "Los trabajadores del aeropuerto están entre los más vulnerables en una pandemia como la del COVID-19. Es crucial que los trabajadores no se expongan al virus ni expongan a los pasajeros ni a otros empleados".

Afirmaron que los contratistas del aeropuerto han despedido a cientos de trabajadores. "Los más experimentados ayudarán a que las operaciones del aeropuerto vuelvan a la normalidad más rápidamente".

La ley llamada en inglés "Federal Families First Coronavirus Response Act" les negó días de enfermedad de emergencia a empleados de empresas con más de 500 empleados, entonces la vasta mayoría de los trabajadores del aeropuerto y del servicio de aerolíneas en los aeropuertos Ronald Reagan y Dulles no tienen acceso a días pagados de enfermedad.

El sindicato asegura que es clave brindar este beneficio para restablecer la confianza del público en los aeropuertos y mantenerlos funcionando.

"La abrumadora mayoría de los trabajadores del aeropuerto contratados son inmigrantes y personas de grupos minoritarios que están siendo desproporcionadamente afectados por el COVID-19. La mayoría de los trabajadores que realizan servicio esencial viven en vecindarios de bajo ingreso y deben trasladarse a centros comerciales, aeropuertos o a vecindarios más adinerados para trabajar, exponiéndose al virus en el transporte público". 

"Mientras los trabajadores esenciales trabajan para mantener a otros seguros en la pandemia, ellos y sus familiares corren el riesgo de enfermarse y perder la vida. Después de que se han arriesgado para mantener a otros a salvo del virus, muchos están siendo despedidos, no se les paga o se les deja sin seguro médico", se queja el sindicato que tiene más de 20 mil miembros en el área metropolitana de DC y Baltimore, MD.

A los héroes hay que darles las gracias, apoyarlos y reconocerles sus aportes, especialmente en este Mes de la Hispanidad.