Una vez más fueron los jóvenes los grandes protagonistas del mayor evento que organiza la Arquidiócesis de Washington: la manifestación y misa por la vida en el Capital One Arena.

"Dar vida a un bebé es hermoso y es algo que todos tenemos que defender", expresó Stefani Umanzor (14) de la parroquia Santa Catalina Labouré. "Me encanta ver cómo todos estos jóvenes vienen a adorar a Dios. Es importante que tengan fe en Él y crezcan con esa fe", agregó. 

"Cada año venimos a celebrar la vida y a Dios. La vida es un regalo que Dios nos da y tenemos que protegerlo", dijo la joven Mía Granados de la misma parroquia ubicada en Wheaton, Maryland.

En el grupo de 130 jóvenes de Sta. Catalina también estaba Tiffany Mercado, de raíces salvadoreñas. En el marco de una cultura del descarte (como la llama el papa Francisco), le dice a las jovencitas embarazadas que están contemplando abortar: "Tengan al niño. Si no lo quieren, tienen la opción de darlo en adopción".

Cree que los jóvenes pueden hacer más para promover la cultura provida. "Sigan yendo a la iglesia, participen en los grupos juveniles católicos y en este tipo de eventos como el rally por la vida".

Karla Paredes (16) de origen peruano está convencida de que la vida es valiosa y que hay otras formas de afrontar el embarazo sin abortar. Contó que es la primera vez que participa en esta manifestación juvenil con el grupo de 35 chicos de su escuela católica San Vicente Pallotti de Laurel, Maryland. "Es que quise experimentar este tipo de protesta provida", confesó.

Katerine De La O (22) es una de las líderes del grupo juvenil en la parroquia Santa María de Landover Hills, Maryland, y vino a la multitudinaria misa con su grupo de 15 chicos. "Es importante venir a alzar la voz en este evento porque cada vida cuenta", dijo.

Considera que los jóvenes, la nueva generación de la Iglesia Católica, tienen que saber lo que Dios enseña sobre la vida. "Tienen que aprender y reconocer que cada vida es algo precioso". 

Noriluz Oscuro (22), quien también es líder del grupo juvenil, contó que en las reuniones les explican a los chicos que 'el cuerpo humano es de Dios', les hablan de los riesgos de las relaciones sexuales y lo que es el aborto. Alguien tiene que hablarles porque a veces estos temas no se tocan en el hogar. Algunos padres no saben cómo comunicarse con sus hijos, no están informados o tienen miedo -dice.

A veces son los jóvenes los que tienen temor de hablar con sus padres -explicó- y prefieren hablar estos temas en el grupo juvenil. "La iglesia es el lugar a donde pueden ir, pedir ayuda, sentirse confiados y aceptados como son", dijo.

Estas chicas alientan a otros a seguir adelante con fe en Dios. "Dios nos dio la vida y cada uno de nosotros es importante", dicen quienes consideran que la juventud católica es el futuro y el ejemplo de la Iglesia.

Unas 60 personas de Santa María -incluyendo a la directora de la escuela con sus alumnos, estudiantes de educación religiosa y miembros de la parroquia- también se sumaron a los 18 mil jóvenes en el Capital One Arena.

Otras parroquias de Maryland también se hicieron presentes, como la iglesia Nuestra Señora de los Dolores de Takoma Park, con un grupo de 28 jóvenes.

Unos 32 jóvenes y 5 adultos de la escuela católica Obispo Verot viajaron en avión desde Ft. Myers, Florida, para decir sí a la vida en la capital.

"He estudiado en una escuela católica desde preescolar y he aprendido que tenemos que querer a todos por igual, incluso a los que están en el vientre. También con los mandamientos aprendimos que no hay que matar a nadie", afirmó María Castillo (19) del último grado de secundaria y de padres peruanos. "Me encanta este viaje, es una experiencia fenomenal".

El arzobispo de Washington, Wilton Gregory, levanta en brazos a un bebé en la misa en favor de la vida realizada en el Capital One Arena. Foto/Andrew Biraj

"Hay muchos jóvenes hoy y -sin importar la nacionalidad- todos estamos unidos por la misma razón: Creemos en Dios", agregó Lesley Saldaña de la misma escuela de Florida. Se opone al aborto porque los que están en el vientre materno también son niños de Dios y hay que defenderlos. "Si lo envía Dios, no se juega".

Un grupo de 18 estudiantes de la Universidad Jesuita Fairfield, llegaron en autobús desde Connecticut para participar en 'el rally' y luego en la gran Marcha por la Vida. 

Presidente Trump

La marcha es la mayor manifestación provida del mundo y este año participó el presidente Donald Trump, convirtiéndose en el primer mandatario que se suma en persona al clamor contra el aborto.

"Venimos a la manifestación muy emocionados para decir 'sí' a la vida. Estamos interesados en conocer a otros jóvenes con nuestros mismos ideales", expresó el joven ecuatoriano Pablo Idrovo, estudiante de economía de 21 años. 

Contó que su abuela, su madre y su hermana le han inculcado ese amor a Dios. "Es importante que los jóvenes alcen sus voces y así demuestren que sí hay quienes creen que debe respetarse la vida de los que no han nacido, de los ancianos y toda vida". 

Lenny Meléndez (15) es uno de los 21 jóvenes seminaristas que llegaron desde la Escuela Apostólica Sagrado Corazón de la Legión de Cristo, ubicada en Indiana. "La vida es un regalo muy valioso que Dios nos ha dado y muchas veces lo tomamos a la ligera", dijo quien sintió el llamado al sacerdocio a los 11 años. Considera que la juventud debe alzar su voz como el futuro de nuestra Iglesia.

Algunos adultos también presenciaron este concierto, reflexión y misa arquidiocesana. "Tenemos que ser testigos de la vida, expresarnos en oposición a acciones que atentan contra la vida", dijo Luz Menjívar junto a su esposo Oved Cerón y sus niños Daniel (5) y Luz María (7).

Luz coopera con el Proyecto Raquel, una iniciativa arquidiocesana que ofrece asistencia a mujeres que han abortado, su pareja y familiares afectados. Inf: (301)982-2008, [email protected] (confidencial).

"Me siento bendecida de poder ver los frutos de la sanación espiritual", dice reconociendo que el aborto impacta mucho a nivel familiar. "Para las mujeres es una experiencia que las marca negativamente de por vida. Algo se muere dentro de ellas, pero con la ayuda de la Iglesia su alma vuelve a resurgir", dijo esta madre salvadoreña.

Presencia clave

La participación hispana en esta actividad arquidiocesana y en la Marcha por la Vida es notable. Es que el hispano tiene gran amor por la familia y tiende a ser provida. 

"La presencia de nuestra comunidad hispana en la arquidiócesis y a nivel nacional, se ha tornado más numerosa y significativa. Es una expresión bella que nuestros vecinos hispanos traigan su cultura, herencia y vivencias multiculturales, los mismos reflejan su identidad católica y sus principios de vida enfatizando sus experiencias de los países de donde vienen. Traen a nuestra nación energía, esperanza y fe", dijo el arzobispo de Washington Wilton Gregory a El Pregonero. 

En una breve reunión con los medios de comunicación antes de la misa, un periodista le preguntó sobre la presencia del presidente Trump en la marcha en favor de la vida. "Las encuestas demuestran que a los católicos no les gusta el presidente, en especial en cuanto a inmigración y el cuidado de los pobres, ¿cómo explicarle esto a los votantes católicos?"

Explicó que los obispos de Estados Unidos han hablado constantemente y por mucho tiempo sobre la integridad, en sus enseñanzas sobre la dignidad humana. "El foco en este momento es proteger la vida dentro del vientre. Los políticos de ambos partidos se enfocan en un aspecto, pero nosotros los católicos tenemos que decir que nos es grato ese enfoque en esa dimensión, pero hay más que eso", afirmó el arzobispo. 

El arzobispo Wilton Gregory posa con jóvenes en la misa en favor de la vida. Foto/Andrew Biraj

Mientras tanto, los jóvenes escuchaban el testimonio de una sobreviviente de aborto, Melissa Ohden, quien fue adoptada. "Cada vida tiene dignidad y valor, no importan las circunstancias. No debemos marchar por la vida solamente hoy, sino cada día manifestándonos con palabras, acción y testimonios", subrayó.

Mencionó los 30 millones de seres que perdieron la vida debido al aborto en Estados Unidos y la gran mentira de que el aborto es la solución. "Sé una voz para los que no tienen voz", instó a los animados jóvenes que oraron, cantaron y reflexionaron.

En esta misa arquidiocesana por la vida participaron 19 obispos, en representación de las diócesis locales, pero algunos llegaron desde tan lejos como Chicago, Mobile (Alabama) e incluso Australia. Estuvo presente el cardenal Donald Wuerl, arzobispo emérito de Washington.

El nuncio apostólico, arzobispo Christophe Pierre, dijo que el tema del aborto no es un asunto teológico. "Luchamos por el futuro del ser humano", dijo en representación del Vaticano.

"¿Es lícito matar a un niño para resolver un problema?", les preguntó a los presentes. "Matar nunca es la respuesta, nunca es la solución. La respuesta es el amor", dijo quien les hizo llegar a los jóvenes el saludo del papa Francisco y su bendición apostólica.

Más de 150 voluntarios trabajaron incansablemente para hacer realidad esta actividad anual. Las hermanas María Juan y Josephine Garrett fueron las maestras de ceremonia. La cantante Sarah Kroger y su banda amenizaron la actividad, mientras la homilía estuvo a cargo del padre Daniele Rebeggiani.

"Miren a su alrededor -les dijo a los jóvenes- ustedes no están solos en esta lucha". Los instó a tratar, observar, cuál es la verdad. "Para ser testigos del Evangelio de la Vida, hay que devolver nuestra vida a quien le pertenece, a Dios".

Durante la misa, los participantes oraron para que los líderes promulguen leyes y tomen decisiones que defiendan la vida en todas sus etapas.

El por qué debe ser el foco

En efecto, el aborto es un homicidio y una muestra más de la predominante cultura del descarte -que tanto critica el papa Francisco-, pero la pregunta que no muchos se hacen es: ¿Qué obliga a las mujeres a abortar? 

Al profundizar, emergerán temas como la falta de valores, la pobreza, la falta de apoyo de la familia o de la pareja, la desigualdad salarial que afecta a la mujer, la falta de educación o el escaso deseo de superación que la atornilla en la miseria. A eso se suma, el errado concepto del éxito en la vida junto al atropellado afán por alcanzar las metas, los cuales hacen que la madre vea al niño por nacer como un obstáculo.

Otros factores podrían ser la baja autoestima que aniquila las alas de lucha y debilita a la mujer, la falta de modelos femeninos que alienten a superar los retos sin apartarse de los valores, la falta de oportunidades laborales para las mujeres inmigrantes sin documentos y más. 

De hecho, el asunto del aborto legal que queremos revertir, abarca varios otros temas. Por eso, defender la vida es mucho más que oponerse a la ley del aborto. El número de abortos se reduciría, si trabajamos para solucionar las poderosas causas que obligan a las mujeres a abortar. Y de eso hay que hablar en la familia, en el discurso público, en el púlpito. 

Los padres tienen una enorme responsabilidad en la crianza y tal vez no lo notan. Pueden luchar contra el aborto sembrando valores en casa. Un buen punto de partida podría ser el diálogo familiar sobre sexualidad explicándoles a los hijos que debe ser en el contexto del matrimonio -no fuera de él. 

Son las madres las que pueden fomentar en sus hijos varones el respeto integral a la mujer y a sus hijos nacidos o por venir. Si a los hombres que criamos les enseñamos que deben ser modelos, apoyar a su pareja, mantener a sus hijos y asumir la responsabilidad conjunta de ser padres, habría menos embarazadas desesperadamente en crisis o abandonadas y menos abortos.

El padre Jacinto Orzechowski de Caridades Católicas también subraya que defender la vida es más que oponerse al aborto.

"Ser verdaderamente provida nos obliga a proteger la dignidad humana, no solamente contra el aborto, sino también contra otras varias formas de injusticia y violencia", dijo. "Optar por la vida significa luchar contra la desigualdad y la extrema pobreza, decirle no a las guerras y a las armas nucleares".

En el contexto de la enorme emergencia ecológica que enfrentamos -subrayó- sería algo moralmente incoherente y contradictorio hablar de protección de la vida mientras uno mismo daña el planeta o apoya las políticas que arruinan nuestra casa común.  

"Fieles a Jesús, debemos tener cuidado de no dejarnos manipular por los que tratan de utilizarnos para avanzar sus metas personales que distan mucho de los valores del Evangelio", agregó advirtiendo que los católicos debemos estar atentos y aprender a distinguir cuando un político ofrece un discurso provida, pero sus acciones no lo son.