Últimamente, se escucha más a menudo esta idea de que el mercado hispano poco a poco se ha convertido en uno menos relevante. Las predicciones que se están realizando sobre este grupo demográfico tan influyente y vital son sorprendentes debido al impacto que todavía mantienen los hispanos a lo largo de distintos sectores e industrias del país. 

Este argumento se basa en el hecho de que, debido a que la inmigración ha disminuido, más temprano que tarde, no va a haber necesidad de separar a los hispanos de otros grupos demográficos, ya que muchos eventualmente se asimilarían y pasarían a formar parte de la cultura americana. 

Esta tendencia la podemos observar en algunas industrias, como por ejemplo el sector de mercadeo. Algunas marcas ya han adoptado esta postura y eliminado los esfuerzos multiculturales de sus planes estratégicos. Pero, irónicamente, existe una oportunidad gigantesca dentro de este grupo, pero, solo sí logramos comprender que para poder ser exitosos con este grupo, hay que enfocarse en el pasado para entender su influencia sobre el futuro de los hispanos en los Estados Unidos. 

Sin lugar a duda, la población hispana es una de las más matizadas de Estados Unidos. Hay más de 62 millones de hispanos en los Estados Unidos, los cuales representan diferentes países, culturas, dialectos, tradiciones, costumbres, cocinas e incluso preferencias de consumo. Durante años, se ha intentado crear una fórmula única que aplique para todos los hispanos, pero, lamentablemente, no ha sucedido.

Pero, hay algo que a menudo une a los hispanos: un vínculo emocional y un sentido de nostalgia por aquellas tradiciones que son representativas de su infancia, educación y vida familiar. Hoy en día, una gran mayoría de hispanoamericanos, independientemente de su aculturación, asimilación o generación, tienen productos en sus hogares que están fuertemente ligados a sus raíces y brindan confort y seguridad. Algunos se han convertido en anécdotas o memes divertidos sobre "cómo saber si fuiste criado por una mamá hispana" en las redes sociales en los últimos años.

Tomemos, por ejemplo, Mistolin, un líquido de limpieza para todo uso que es tan popular que a menudo es usado en las redes sociales para señalar la huella de una mamá hispana en el hogar. También existen los potes de Country Crock, no solo reconocidos por su mantequilla, sino también por su uso alternativo en los hogares hispanos como recipiente para las sobras.

Y, por supuesto, el ejemplo más icónico de todos: Vicks VapoRub (Vi Vapu Roo), la cura medicinal imprescindible que se usa para muchos más que su propósito original entre los hispanos en Estados Unidos. 

La última década ha marcado el comienzo del grupo demográfico más extenso y de más rápido crecimiento del país: los jóvenes latinos nacidos en Estados Unidos. A pesar de ser predominantemente de habla inglesa, un estudio de Pew Research demuestra que seis de cada diez continúan hablando español con frecuencia, se consideran latinos y están ansiosos por adoptar y retener los elementos básicos de su cultura.

No nos cabe duda de que los hispanoamericanos se van a asimilar a la cultura americana cada vez más y más. Pero, el deseo de preservar y mantener sus raíces y tradiciones a largo plazo sigue siendo una prioridad para ellos. Esta es nuestra oportunidad de ayudarlos a mantener sus raíces y las tradiciones que hacen que la cultura hispana sea mágica e imprescindible, representativa de la diversidad e inclusión de nuestro país. 

Hay que invertir en esta población. No es solo lo correcto, sino también necesario. A través de este vínculo emocional que muchos hispanos mantienen con los símbolos de su vida familiar e infancia, podemos continuar manteniendo y atraer con éxito a este grupo único de consumidores y seguir siendo parte de sus hogares durante muchas generaciones por venir.