Cristo ha resucitado y Cristo vive. Él es nuestra esperanza y las primeras palabras que el papa Francisco dirige a la juventud, en su última exhortación apostólica Cristo Vive, es “Él vive y te quiere vivo”.

La presente exhortación consiste en un diálogo del Santo Padre con los jóvenes considerando los resultados que arrojaron el último sínodo de la Juventud en Roma y la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud en Panamá.

La palabra de Dios ama y acoge al joven, Jesús es eternamente joven, a Él no le gustaba que los adultos miraran con desprecio a los más jóvenes, el corazón de Jesús es eternamente joven. Jesús vive su juventud no aislado, sino que se relacionó con los otros y en su propia familia. Por esta razón, el joven de hoy necesita una Iglesia purificada no identificada con escándalos a nivel de poder o de índole sexual, debe ser una Iglesia que dialoga, no que condena, abierta a los otros y especialmente consciente de la importancia que la juventud tiene en el desarrollo de la misma.

La mujer juega un papel muy importante en la vida de la Iglesia, es necesario entrar en un sano diálogo que le dé un debido papel a la mujer en la Iglesia. Así en esta exhortación el Santo Padre dice que los jóvenes más que el futuro son el presente, son la hora de Dios.

La exhortación señala un punto relevante para la juventud y son los males de esta sociedad y la presencia del mal que pudiera llegar a atropellar y paralizar el desarrollo y el crecimiento en la madurez de nuestra juventud. La sexualidad como materia de explotación y pérdida de la dignidad de la persona humana, los abusos contra los menores, el entorno digital que esclaviza y deja en la soledad a muchos de nuestros jóvenes.  

La única salida a estas contantes amenazas son el anuncio evangélico a todos los jóvenes de que Dios es amor y Él te ama, y puedes arrojarte a sus brazos. La exhortación fundamental del amor de Dios en la persona de Jesucristo es la Salvación. Una promesa para conquistar por una juventud que debe ser más que espectadora , debe ser una juventud protagonista, no pasen la vida enfrente de una pantalla, entren en un diálogo interhumano que les va a enriquecer.

En un tema de singular importancia el Santo Padre recuerda a los jóvenes la importancia de estar cerca a los ancianos, ellos son derrotero de experiencia y sabiduría. Combinar la astucia, el ingenio y la originalidad de la juventud con la experiencia de la vida de los adultos, esta es una fórmula que llevará a los jóvenes a correr más rápido que aquellos que se encierran en sus temores y soledades. El papa Francisco exhorta a la juventud: “Corran y sean atraídos por ese rostro amado que adoramos en la Sagrada Eucaristía y reconocemos en la carne de nuestro hermano que sufre, la Iglesia necesita de su impulso, de sus intuiciones, de su fe... y cuando lleguen a donde todavía no hemos llegado, tengan la paciencia de esperar por nosotros”.

Con mi bendición de Pascua para la familia hispana y especialmente para todos nuestros niños y jóvenes de esta Iglesia particular de Washington.