Los residentes del complejo de apartamentos Cider Mill en Montgomery Village, Gaithersburg, Maryland, están viviendo en condiciones deplorables, pero están unidos en una lucha por defender sus derechos como inquilinos. 

Alzaron su voz de reclamo y contaron sus malas experiencias en el retiro de la renovación y capacitación eclesial que se realizó hace unos días en la parroquia Santa Rosa de Lima en Gaithersburg, Maryland.

A la residente Moussa Harouna se le inundó su apartamento en 2017 y fue la tercera vez. "En la oficina administrativa me dijeron que continúe en la vivienda y el daño no fue reparado", dijo la inmigrante de Nigeria durante la actividad parroquial. Esta madre de tres niños lleva 7 años viviendo en Cider Mill y es líder en la asociación de inquilinos.

"Muchos de nosotros tenemos altos niveles de humedad en las viviendas y techos que se están cayendo, con orificios de tres pies de largo", contó. "Las experiencias que cuentan los vecinos son horribles y nos sentimos inseguros". 

Asegura que hay 27 luces que no funcionan en las áreas comunes y no son reparadas (o los focos no son cambiados cuando se debe), entonces los pasillos son muy oscuros. "A una madre la detuvieron los delincuentes a punta de pistola, otros fueron asaltados con cuchillos para robarles". 

Hay 19 cámaras de seguridad que no están funcionando. Entonces, en medio de la oscuridad y sin vigilancia, los jovencitos se drogan por los rincones.

"Tememos por el bienestar de nuestros hijos", dijo la madre inmigrante.

Representantes de organizaciones comunitarias explican las condiciones de las viviendas. (Foto/AA)

Los vecinos tampoco pueden usar las lavadoras y secadoras en áreas comunes porque ninguna funciona. 

Además, como estas viviendas no son fumigadas, abundan los ratones y cucarachas. 

"¡Ya estamos cansados! Pagamos nuestra renta cada mes, cumplimos con nuestras obligaciones y queremos vivir en condiciones dignas", dijo Moussa ante los parroquianos de Santa Rosa.

Asegura que los residentes del complejo residencial son como una familia, cruzan información y se apoyan. Ahora están unidos en la defensa de sus derechos y tienen el apoyo de Action in Montgomery (AIM).

Representantes de esta organización revisaron las condiciones de los apartamentos, documentaron la situación en que viven los residentes y ya se reunieron con el concejal respectivo, autoridades del condado y el director de la comisión de vivienda. "Se comprometieron a mejorar las condiciones de los apartamentos y ha habido algunas mejoras, pero continuaremos presionando", dijo la inmigrante nigeriana. "Le pedimos a la comunidad que se una a nosotros en este reclamo. Necesitamos el poder de la fe de una comunidad unida, si es que queremos justicia".

AIM está afiliada a Industrial Areas Foundation, conformada por 28 congregaciones, escuelas y entidades no lucrativas. Unidos han presionado para que sea aprobada la Ley Dream en Maryland, han logrado más de 600 millones de dólares para vivienda accesible y calidad para programas escolares en beneficio de casi 500 estudiantes sumidos en la pobreza extrema.

La evaluación de Cider Mill es 2.8/5 en el portal de internet, donde la gente también se queja de las ratas, la falta de seguridad (roban paquetes de las puertas) y el descuido en el mantenimiento.

Debe haber otros complejos de apartamentos en condiciones similares y es importante que los residentes participen en la asociación de inquilinos (o crearla), se organicen y se involucren en busca de soluciones -dijo Carmen Castro-Conroy de Housing Initiative Partnership (HIP).

Esta organización ha ayudado a los vecinos de Cider Mill y está disponible para ayudar a otros inquilinos que rentan propiedades en malas condiciones. Los propietarios deben ofrecer condiciones básicas de limpieza y seguridad a los residentes, como indica la ley. De lo contrario, usted puede buscar ayuda en agencias de consejería de vivienda.

Si usted vive en los condados de Montgomery y Prince George, en Maryland, puede llamar a Carmen Castro-Conroy de HIP al (301) 916-5893.


Justicia social

Tal vez muchos feligreses se pregunten, qué tiene que ver estos problemas en las viviendas con su fe católica. Un sacerdote franciscano estuvo presente en este retiro titulado "Siguiendo a Cristo: Justo y necesario" para responder a esa inquietud.

Antes de la presentación sobre Cider Mill, el padre Jacinto Orzechowski hizo una reflexión sobre la doctrina social de la Iglesia. Quien sirve en Caridades Católicas, la agencia de servicio social de la Arquidiócesis de Washington, les dijo a los participantes que la doctrina social empezó a tomar forma hace 130 años, cuando el Vaticano dio a conocer la encíclica papal Rerum Novarum (De los cambios políticos). Es la primera encíclica social de la Iglesia Católica y fue promulgada por el papa León XIII el 15 de mayo de 1891.

"La misión de la Iglesia debe tener raíces en la sensibilidad de Jesús de ayudar a los pobres y marginados", dijo.

Aclaró que existe la misericordia falsa -cuando una persona dice "pobrecito" al desvalido y le da limosna o algo de comer- y es muy distinta de la misericordia y solidaridad verdadera que es sentir pasión por las personas que sufren. El punto de partida es preguntarse por qué son pobres, luego debemos identificarnos con sus angustias y problemas, para dar el paso de tomar acción concretamente para ayudarles y gestar cambios.

Recordó que eSínodo de los Obispos sobre la justicia en el mundo declaró en 1971 que “La acción en favor de la justicia y la participación en la transformación del mundo totalmente se nos presenta claramente como una dimensión constitutiva de la predicación del Evangelio, es decir, la misión de la Iglesia para la redención del género humano y la liberación de toda situación opresiva”.

No podemos ser indiferentes a las injusticias sociales -dice el padre Jacinto, haciendo eco de las palabras de los obispos latinoamericanos en un documento en Medellín y alentando a la feligresía a tomar un papel más activo en la lucha por los pobres y vulnerables en nuestras comunidades. "La Iglesia no está impulsada por una ideología política, sino por el interés en defender la dignidad del ser humano".

El papa emérito Benedicto XVI también se pronunció al respecto cuando dijo: "La Iglesia no puede ni debe quedarse al margen de la lucha por la justicia". Para él, el cristiano laico está llamado a asumir directamente su propia responsabilidad política y social. "Es necesario promover la doctrina social de la Iglesia en las diócesis y parroquias".

San Juan Pablo II también se pronunció al respecto e instó a comprometerse contra la explotación y respetar la vida -recordó el padre Jacinto.

"Una de las señales más prometedoras de que el Evangelio en acción está entre nosotros es la vitalidad y calidad de los ministerios de justicia social en nuestras parroquias", ha dicho la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB).