La celebración del ‘Mes de la Herencia Hispana’ tiene, este año, un sabor agridulce para la Comunidad Católica de Langley Park. Mientras una proclama de la Casa Blanca resalta los aportes de nuestra comunidad al desarrollo del país, agentes de la Oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) siembran el pánico en las calles persiguiendo a quienes tienen una situación migratoria irregular.

Al respecto, el sacerdote Erick López, de la parroquia San Camilo, señaló de manera enfática que “para Dios no existe un inmigrante indocumentado”, durante una misa celebrada en el parque regional del condado de Prince George, donde participaron más de un millar de fieles centroamericanos.

El padre Erick López, de la parroquia San Camilo, pidió ser solidarios con los inmigrantes centroamericanos recién llegados. Foto/Javier Díaz

Agregó que la Iglesia Católica no está hecha de ladrillos, sino de miembros vivos del cuerpo de Cristo: “No es un secreto la situación que viven hoy los inmigrantes indocumentados en este país. Existe mucho lenguaje de odio, resentimiento, separación y exclusión. Sin embargo, recordemos que tenemos un solo Señor, Cristo Jesús que nos dejó un solo mandamiento que es amarnos los unos a los otros como él nos amó. No tengan miedo por ser inmigrantes indocumentados”.

Lissette Prada, en compañía de sus menores hijas, se mostró agradecida por la ayuda que presta la Comunidad Católica de Langley Park. Foto/Javier Díaz

Agregó, que “todos los cristianos estamos llamados a amar al prójimo, nunca a excluir, nunca a sembrar miedo y mucho menos a odiar a nuestros hermanos. Todos estamos llamados a compartir el amor que Dios nos ha dado y jamás discriminar a nuestros semejantes”. 

El padre López señaló que en la parroquia San Camilo se le da la bienvenida a todos los hermanos que llegan de diferentes partes del mundo, pues nos da gusto tener nuevos hermanos y compartir juntos la Palabra. 

Explicó que todos los años en la parroquia se recibe y ayuda a grupos de inmigrantes que escapan de la violencia, que buscan refugio para vivir en paz con sus familias. “No se puede ignorar que, en muchos países de Centroamérica, en especial El Salvador, Guatemala y Honduras, la violencia de las pandillas y el desempleo atentan contra las familias”, indicó.

Finalmente, el religioso puntualizó que muchos de esos hermanos inmigrantes prefieren arriesgar sus vidas, empezar de cero, a ser víctimas de la explotación laboral con tal de poder ganarse dignamente el pan de cada día. “Nosotros en nombre de Dios le damos la bienvenida y ayudamos a nuestros hermanos, les entregamos comida y abrigo a los que necesitan sin importar su condición migratoria”, anotó.

Comunidad viva

Omar Cambara, voluntario en la comunidad católica de Langley Park, manifestó que la parroquia de San Camilo busca servir a la comunidad centroamericana que reside del área de Takoma Park y Silver Spring. “Con la ayuda de los sacerdotes se busca consolidar una comunidad unida y solidaria basada en las enseñanzas del Evangelio. El ayudar a los inmigrantes recién llegados es parte de nuestra misión”, indicó.

Trabajadores de la empresa constructora Rasevic y voluntarios de la Comunidad Católica de Langley Park preparan alimentos para donarlos a los feligreses. Foto/Javier Díaz

Dijo que la ayuda que hoy se brinda al ‘recién llegado’ comprenden servicios legales gratuitos, clases semanales de inglés, computación, donación de alimentos y asistencia social. “Gracias a la ayuda de decenas de voluntarios -añadió- nosotros podemos atender las necesidades más urgentes de los hermanos que aún no tienen sus documentos migratorios al día”. 

Lissette Prada, madre de dos niñas pequeñas, fue honesta al señalar que gracias a la ayuda de la comunidad católica de Langley Park ha podido fortalecer su fe y solucionar algunas necesidades apremiantes. “Es bonito cuando al terminar la misa se te acercan los hermanos para preguntarte como te sientes y si necesitas ayuda. Allí comprendes que todos somos hijos de Dios”. 

El serbio Mark Rasevic, en cuya empresa laboran varios obreros y técnicos centroamericanos, siempre colabora con las actividades parroquiales, donando alimentos o prestando sus equipos para determinados trabajos en la escuela St. Francis o en los edificios de uso comunitario que pertenecen a San Camilo.  

Chris Posch, párroco de San Camilo, se mostró agradecido por el apoyo que recibe de los feligreses o personas de buen corazón: “Todos son bienvenidos en nuestra parroquia, no deben ter miedo de pedirnos ayuda, explicar sus problemas o contarnos sus penas. Todos somos hijos de Dios y jamás debemos dudar del infinito amor de Nuestro Padre”.

AYUDA 

- En la Comunidad Católica de Langley Park (1408 Merrimac Drive Hyattsville, MD 20783). Inf: (301) 328-5105.

- Misas en español en el Gimnasio de la escuela Langley Park McCormick (8201 15th Ave, Hyattsville, MD 20783) a las 7:30 AM y 10:30 AM.