Contrario al mensaje emitido desde la Casa Blanca, de que los indocumentados no pagan impuestos y sangran al sistema, estos inmigrantes pagan miles de millones en tasas locales, estatales y federales, de acuerdo con varios estudios.

En su primer mensaje al Congreso, en 2017, el presidente Donald Trump afirmó que la inmigración indocumentada le cuesta "billones de dólares al año" a los contribuyentes estadounidenses.

Dos años después, volvió a sugerir lo mismo, al señalar que "la clase trabajadora tiene que pagar el precio de la inmigración ilegal masiva", porque los indocumentados se aprovecharían de servicios y programas del Gobierno "sin pagar por ellos".

Sin embargo, estudios del Instituto de Política Económica y Fiscal (ITEP, en inglés) señalan que los inmigrantes "sin papeles" pagan cerca de 12.000 millones de dólares por año, entre impuestos locales, estatales y nacionales, además de contribuir con el sistema del Seguro Social.

Esto equivale al 8 por ciento de sus ingresos, en comparación con el 8.7 por ciento del contribuyente promedio, sin que por ello tengan derecho a recibir ningún beneficio de atención médica, préstamos estudiantiles o de jubilación.

"En la era Trump nos quieren convertir en chivos expiatorios, pero nosotros pagamos impuestos y, a diferencia del presidente, estamos dispuestos a demostrarlo", declaró a Efe este lunes, último día para hacer la declaración de la renta (Taxes Day, en inglés) el activista Juan Escalante, beneficiado con la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA).

Escalante dijo que a través de los años se han hecho estudios de varias fuentes y la gran mayoría llega a la misma conclusión: "los indocumentados pagan impuestos".

"Este es un punto clave para desmentir el rumor de que los indocumentados viven del Gobierno, o de los impuestos de los otros", agregó.

Se estima que hay casi 11,1 millones de inmigrantes indocumentados en los EE.UU., de los cuales el Pew Research Institute proyectó a unos 8 millones en la fuerza laboral en 2014.

Casi la mitad de esos trabajadores (3,4 millones), pagó ese año el impuesto a la Seguridad Social, según estimaciones de esa agencia estatal.

De acuerdo con información del 2015, la más reciente del Servicio de Rentas Internas (IRS), esa agencia recibió ese año 3,3 millones de declaraciones de impuestos de empleados que no tienen número de Seguro Social, incluyendo una gran cantidad de indocumentados.

Quienes trabajan "sin papeles" en Estados Unidos no tienen acceso al número de Seguro Social que se exige a todo empleado, pero sí pueden obtener un Número de Identificación Individual como Contribuyente (ITIN, por su sigla en inglés).

El ITIN fue creado en 1996 por el IRS para que extranjeros que residen legalmente en el país, pero no están autorizados a trabajar, puedan pagar impuestos por ingresos obtenidos en el país, entre ellos intereses por inversiones.

Anualmente, el IRS recibe más de 3 millones de declaraciones de impuestos federales con el número ITIN, estimándose que una gran mayoría son realizadas por indocumentados, que también pagan impuestos con números falsos de Seguro Social que utilizan para trabajar.

Escalante emplazó a Trump, que se ha negado a entregar sus declaraciones de impuestos al Congreso, para que demuestre que "el presidente de los Estados Unidos contribuye con su parte justa, al igual que los indocumentados como yo".

El presidente quiere anular la orden ejecutiva de su antecesor, Barack Obama, y terminar con la protección temporal establecida desde el 2012 para los jóvenes "soñadores" como Escalante, un paso que no aconseja el ITEP, porque según sus estudios tendría un enorme costo fiscal.

Se estima que en Estados Unidos hay 1,3 millones de jóvenes indocumentados enrolados, o elegibles para recibir DACA de inmediato, quienes contribuyen con un estimado de 1.700 millones de dólares anuales en impuestos personales, a la propiedad y a ventas, que podrían llegar a 2.500 millones.

La tasa de contribución de esos jóvenes podría pasar del 8.3 por ciento al 9 por ciento, según el ITEP.

Asimismo, los estados donde los inmigrantes contribuyen más con sus impuestos son California, Texas y Nueva York. EFE