Las fronteras Guatemala-México y México-Estados Unidos se han caracterizado en los últimos meses por la fuerte militarización, sobre todo después de las caravanas de migrantes que desde 2018 concentran a miles de personas que, empujados por la pobreza y violencia en su país de origen, se ven obligados a emigrar hasta los Estados Unidos en busca de mejores condiciones de vida. “En las fronteras se han implementado medidas de seguridad que más bien son políticas anti-migrantes de forma que cualquier institución de gobierno se sienta en el derecho de detener a migrantes, de explotarlos, de extorsionarlos y de amedrentarlos” explica la hermana Lidia Mara Silva de Souza, de Honduras, perteneciente a la Congregación de las Hermanas Misioneras de San Carlos Borromeo, más conocidas como Scalabrinianas.

La hermana Lidia habla de la peligrosidad de las rutas migratorias, asegurando que antes eran extremadamente peligrosas por la actuación de crímenes organizados, pero ahora lo son mucho más, pues se le suman cuerpos de policías y militares que detienen a los migrantes. En concreto en México está la Guardia Nacional, responsable de detener a personas que van de paso de forma irregular.

La situación que se vive en Honduras obliga a migrar

La hermana hondureña explica además que históricamente Honduras ha sido marcada por la violación sistemática de Derechos Humanos y en el contexto actual se ve “que esto va a empeorar”. Y en esa violación de derechos, asegura que entra “el derecho a la libertad de expresión, el derecho a la manifestación, el derecho a la seguridad física y alimentaria”. Todo esto, unido a la desprotección general en contra de la población y una fuerte inseguridad provoca – dice la hermana Lidia – “que las personas tengan que emigrar”.

“Honduras realmente está expulsando a la población” – continúa. Además de toda la problemática de trabajo de oportunidades, de colapso de los sistemas de salud y educación, los hondureños hoy cuentan con una “inseguridad generalizada” y “desesperanza”, pues “no hay horizontes”. En Honduras, más del 65 por ciento de la población está viviendo en pobreza y de este porcentaje, “un 40por ciento está viviendo en la miseria” dice la hermana Lidia Mara. Una miseria que es todavía más visible de la zona rural, de hecho – dice – “una gran parte de personas que migran son provenientes de la zona rural”.

La única esperanza de las personas deportadas es volver a la ruta migratoria

La hna. Scalabriniana también cuenta que toda esta situación que vive el país obliga a la mayoría de las personas que vienen deportadas a volver a la ruta migratoria. Es su mejor alternativa, pues “no existe ningún programa de reinserción integral” dice la Hna. hondureña. Y estas deportaciones van en aumento debido a toda esa presencia policial y militar: desde el pasado enero se contabilizan más de 54.000 deportaciones. “Estamos hablando de más de 47 por ciento” concluye la hermana. Lidia. Vaticano News