El papa Francisco afirmó en la Cumbre de Acción Climática, organizada por Naciones Unidas (ONU) que los compromisos globales para hacer frente a la crisis climática "todavía son muy flojos" y cuestionó que haya una "verdadera voluntad política" para responder a esa emergencia, que a su juicio hay que atajar con "honestidad, responsabilidad y valentía".

El pontífice intervino por videoconferencia en la sesión celebrada el lunes 23 de septiembre en la sede de ONU, en Nueva York, aunque su mensaje se interrumpió en parte debido a problemas técnicos en su transmisión.

El papa comenzó por agradecer a ONU por "haber atraído la atención" de "la opinión pública mundial sobre uno de los fenómenos más graves y preocupantes que está viviendo nuestra época: el cambio climático".

Opinó que, con el Acuerdo de París sobre el clima de 2015, la comunidad internacional asumió la "necesidad de dar una respuesta colectiva" a la crisis climática, un reto que a su juicio debe abordarse desde "tres grandes cualidades morales: honestidad, responsabilidad y valentía".

Las consecuencias del cambio climático se pueden ver en el glacial Aletsch de Suiza, que en pocos años perdió más del 40 por ciento de su hielo perpetuo. Foto/CNS

"Sin embargo, pasados cuatro años de aquel acuerdo, se observa cómo los compromisos alcanzados por los Estados todavía son muy flojos y están lejos" de proporcionar una respuesta adecuada al problema, afirmó.

"Es necesario preguntarse si existe una verdadera voluntad política para destinar mayores esfuerzos para mitigar los efectos negativos del cambio climático", agregó.

Justo antes de que se cortara su intervención debido a los problemas técnicos, el papa advirtió que "el planeta sufre".

No es habitual que el papa intervenga en una cumbre de la ONU, si bien su mensaje se difundió a través de un video, en un gesto del pontífice y del secretario general de la ONU, António Guterres, de aunar fuerzas para mentalizar la necesidad de actuar ante la emergencia climática.

Alfabeto verde

“La familia humana en su conjunto está en peligro y ya no es el momento de esperar o posponer. La crisis ecológica, especialmente el cambio climático, no es una exageración o una fantasía de alguien que disfruta de la desestabilización. Los análisis científicos han sido ignorados durante demasiado tiempo, juzgados con cierto desprecio e incluso a veces con ironía”, lo escribe el Pontífice en la nota introductoria del libro “El alfabeto verde del Papa Francisco. Salvar la tierra y vivir felices”.

“El alfabeto verde del Papa Francisco. Salvar la tierra y vivir felices”. Foto/VN

En la nota, el Santo Padre agradece a una periodista vaticanista de “Il Messaggero” por su interés en el tema y le recuerda que, “en los últimos años ha hablado muchas veces de la emergencia ambiental y de lo necesario que es para todos, especialmente para los cristianos, cambiar el propio estilo de vida. Las consecuencias de ciertas decisiones económicas en una determinada región del mundo siempre acaban repercutiendo al otro lado del planeta”.

Asimismo, Francisco manifiesta que, en todo el planeta los fenómenos climáticos extremos y devastadores son cada vez más frecuentes. “Es difícil no darse cuenta del aumento de la temperatura del mar, el derretimiento del hielo, la acumulación de vapor de agua en la atmósfera, los huracanes o las inundaciones causan a su vez otras tragedias colaterales, obligando a poblaciones enteras – millones y millones de personas – a buscar una forma alternativa de escapar para vivir”.

Ante esta dramática situación el Pontífice se plantea una serie de cuestiones: ¿Cómo se puede negar que un elemento no está conectado con el otro? ¿Es correcto que ellos – las nuevas generaciones – tengan que pagar el costo de la irresponsabilidad de la generación que les precedió? ¿Es correcto que asuman el costo de los daños causados por un sistema en el que la transición energética y la protección de la Casa Común no parecen ser una prioridad, y que cedan el paso a los intereses de una práctica económica y financiera bastante lenta y hostil a la idea de reformarse a sí misma? ¿No sería entonces útil – por parte de todos – un compromiso constante de trabajar con un nuevo espíritu, a fin de promover medidas concretas para restaurar el planeta?

Laudato Si

Para el papa Francisco todavía tenemos tiempo de revertir la carrera hacia el abismo. “En la Encíclica Laudato Si’ hemos ilustrado las coordenadas para caminar todos juntos, de la mano, en dirección a la salvación. Pero necesitamos una revolución desde abajo hacia arriba, empezando por las elecciones diarias, desde el momento en que se va de compras hasta el momento en que se invierten los ahorros, por ejemplo, orientándolos hacia bancos éticos, respetuosos de la balanza de la solidaridad. Es hora de que los cristianos empiecen a trabajar en red, a pensar colectivamente, sabiendo que cualquier elección, incluso la más pequeña, hace la diferencia y que juntos, unidos, podemos cambiar las cosas y revertir el curso que conduce a la destrucción de la Casa Común”.

Antes de concluir, el Papa Francisco agradece a la vaticanista “por haber sintetizado con este pequeño decálogo los puntos esenciales de la Laudato Si', un decálogo que debe ser adoptado para un camino colectivo, consciente e iluminado. Por un mundo mejor. Con el Evangelio en la mano y en el corazón”. EFE/Vaticano News