Los formularios del censo de 2020, que empezará oficialmente el 1 de abril del próximo año, serán accesibles por primera vez en la historia a través de internet, aunque también existirán las opciones tradicionales en papel y teléfono para contestar las preguntas del cuestionario.

"En 2020 vamos a implementar nueva tecnología para hacerlo más fácil que nunca para contestar. Por vez primera, podréis responder en línea, por teléfono o por correo tradicional", explicó el director de la Oficina del Censo, Steven Dillingham, en una rueda de prensa en Washington para conmemorar la cuenta atrás de un año.

Según los organizadores, rellenar el formulario en línea tomará unos 30 minutos, aproximadamente.

En caso de que la oficina censal no reciba una respuesta en primer lugar, enviará hasta tres cartas de recordatorio y, finalmente, procederá a hacer un requerimiento en persona.

Los funcionarios recordaron que no cumplir con este "deber constitucional" puede acarrear una multa, e incluso, incurrir en un delito.

Por otro lado, Dillingham argumentó que las nuevas tecnologías aumentarán la protección de los datos recogidos en estos formularios y aseguró que él y su equipo tienen una misión "muy importante" con la ciudadanía del país.

Entre otras cuestiones, el director subrayó que los resultados del censo "determinan cuántos asientos tienen los estados en la Cámara de Representantes" y el proceso de creación emplea a más de 500.000 trabajadores.

"Las conclusiones del censo también guían a qué lugares y comunidades deben dirigirse programas federales que tienen un presupuesto combinado de más de 675.000 millones de dólares anuales", destacó Dillingham.

Por su parte, el director adjunto de los Programas del Censo Decenal, Albert Fontenot, apuntó que es "extremadamente importante realizar un conteo completo y preciso", por lo que la organización ha decidido ampliar el número de lenguajes en los que se puede responder el cuestionario.

Así, los encuestados tendrán la posibilidad de responder en 12 lenguas que no sean inglés, incluyendo español y chino, lo que, según Fontenot, "cubre el 90 por ciento de los habitantes del país que no hablan o comprenden perfectamente inglés".

Además, los usuarios podrán recibir asistencia durante el proceso en otros 15 idiomas adicionales, medida que entonces abarca el 99 por ciento de los residentes del país cuya primera lengua no es el inglés.

El gobernador de la tribu indígena "Chickasaw Nation", Bill Anoatubby, aplaudió esta iniciativa y recordó la importancia que tiene en comunidades como la suya.

"El censo es esencial para operaciones del Gobierno y sus fondos para transporte, infraestructura y vivienda, entre otros", comentó Anoattubby, que también participó en la conferencia de prensa como uno de los socios de la campaña del Censo 2020.

El dirigente nativoamericano urgió a otras tribus del país a participar en la recolección de datos para facilitar más recursos a sus comunidades, normalmente localizadas en lugares "difíciles de acceder".

A su lado estuvo la presidenta de la Fundación Annie E. Casey, Lisa Hamilton, que explicó que los datos del censo son utilizados por más de 50 programas federales de Educación y Sanidad que "afectan a millones de niños, familias comunidades de color e inmigrantes".

"Corremos el riesgo de que no se contabilicen correctamente las poblaciones en barrios y zonas complicadas del país", advirtió la activista.

"El censo nos dice quiénes somos como Estados Unidos, cómo estamos cambiando y dónde se encuentran las necesidades", agregó.

El que fuera tercer presidente de la historia del país, Thomas Jefferson, dirigió el primer censo en 1790 y, desde entonces, el Gobierno ha tomado el pulso de la sociedad estadounidense cada 10 años.

La población total estimada de Estados Unidos por el censo para 2017 fue de 325,7 millones, con un 14 por ciento de inmigrantes. EFE