Por lo general, hay suficientes recordatorios en los medios de comunicación en esta época del año, para hacer que todos pasemos unos momentos en oración para dar gracias por nuestros padres, vivos o fallecidos, al acercarnos al Día del Padre. Siempre tuve un doble recordatorio porque el cumpleaños de mi propio padre es a los pocos días del Día del Padre. El Día de la Madre generalmente gana mucha más atención, pero todos seríamos negligentes al descuidar la oportunidad de agradecer a los padres, abuelos, suegros, padrastros o padres adoptivos por su amor y generosidad.

Diez años después de su muerte, todavía tengo maravillosos recuerdos de tratar de encontrar un regalo del Día del Padre –y un regalo de cumpleaños– para honrar a mi padre. Tal vez la mayoría de ustedes tienen un problema similar. A veces es difícil encontrar un regalo realmente apropiado para los padres, a pesar de que la mayoría de los papás simplemente muestran una gratitud por lo que sea podríamos ofrecerles en su día especial. Los papás suelen ser nada exigentes cuando se trata de regalos. El mayor regalo, por supuesto, es decirles cuánto les amamos y apreciamos –¡que es siempre mejor que cualquier corbata o un par de calcetines con patrones escandalosos!

Padre es un título divino que vive perfectamente dentro de la unión de la Trinidad. Cuando pensamos en nuestros padres terrenales, esperamos vislumbrar la relación única entre el Padre y Su Hijo Unigénito. Ser padre es ser alguien que genere vida, proteja la vida y fomente la vida. Los hombres que llevan ese título nos dan un pequeño reflejo del Padre Perfecto de todos nosotros. Ser llamado padre es disfrutar de un maravilloso honor.

Este próximo fin de semana, a ocho jóvenes les serán confiados el título de padre luego de ser ordenados como nuevos sacerdotes para la Arquidiócesis de Washington. Después de la ceremonia de ordenación, las personas que tienen la edad suficiente para ser sus abuelos comenzarán a llamarles padre. En unas semanas, cuando se presenten a sus primeras asignaciones, personas que nunca antes conocieron les llamarán padre. Los niños y los jóvenes adultos se dirigirán a ellos con confianza y les llamarán padre. Ese título expresa una nueva relación que ellos tendrán con el pueblo de Dios. A pesar de su juventud e inexperiencia, serán vistos como fuentes del cuidado compasivo de Dios por el pueblo que Dios llama suyo.

A lo largo de los años, he ganado varios otros títulos, pero todavía encuentro personal deleite cuando los amigos de mis primeros años de sacerdocio continúan llamándome padre Gregory. Me recuerda la importancia de esa etiqueta y cómo continúa conectándome incluso hoy con la gente maravillosa de la parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en Glenview, Illinois. Rezo para que todos nuestros nuevos padres jóvenes del clero encuentren en su nuevo título, no un poder dominante, sino una oportunidad pastoral para entrar en la vida de sus feligreses con un corazón amable y humilde, como todo hombre que tiene el privilegio de llevar ese título hace y siempre con alegría.

Este Día del Padre 2020, innumerables hombres en toda la Arquidiócesis de Washington recibirán regalos de golf, tal vez incluso un nuevo sillón, tarjetas y notas de todo tipo. Lo que más les emocionará es saber lo profundamente que son amados, admirados y respetados. ¡Feliz Día del Padre a todo hombre que tenga el privilegio de tener ese título en esta Iglesia local!