Hace tres décadas, la escuela católica secundaria Arzobispo Carroll optó por ampliar su compromiso de inclusión y dar la bienvenida a las estudiantes mujeres, decisión que avaló el concepto de la coeducación, ignorando los estereotipos que fomentan la desigualdad entre mujeres y hombres.

Hace poco un grupo de padres de familia, que fueron parte de las primeras promociones mixtas, se reunieron en el auditorio de ese centro educativo para escuchar de Larry Savoy, presidente de la escuela Carroll, los importantes avances académicos y deportivos que se han logrado con la coeducación.

“Como miembro de una de las primeras promociones mixtas debo reconocer la valentía de mis compañeras para romper los moldes de esa época y demostrar que el proceso de aprendizaje no está sujeto a la condición de hombre o mujer”, dijo Savoy. 

Explicó que con la promoción mixta 1989-1990 la escuela católica Carroll ingresó a una ‘nueva era’, empezando a cosechar reconocimientos académicos a nivel nacional e importantes premios deportivos, hasta convertirse en un ‘modelo’ para otros centros de enseñanza del país. 

Savoy precisó que la coeducación no solo permitió el empoderamiento de cientos de niñas, sino que facilitó el ingreso de estudiantes procedentes de diversos grupos étnicos deseosos de asistir a una escuela católica. Reconoció que la escuela Carroll, fundada en 1951, siempre ha sido un ejemplo de inclusión en el Distrito de Columbia, al punto de desafiar la segregación antes de la histórica decisión de la Corte Suprema (1954) que terminó con la segregación racial que hasta ese era entonces habitual en Estados Unidos. 

“Me siento orgullo del aporte de las mujeres para consolidar el liderazgo y la excelencia académica en nuestra escuela. Aquí el 67 por ciento de las posiciones de importancia (docentes y administrativos) están a cargo de mujeres, mientras que el 87 por ciento de nuestras estudiantes mujeres pertenecen a la Sociedad Nacional de Ciencias”, enfatizó Savoy.

Para Geva Hickman-Johnson (promoción 93) es un orgullo que hija Ángel pueda estudiar y caminar libremente por los pasillos que yo caminé en el pasado, que sea parte de la historia moderna de la escuela e intente ser una profesional con visión cristiana. 

“Siento que mi hija es una privilegiada. Ella tiene maestros de primer nivel y forma parte de una escuela que siempre ha hecho historia en Washington, DC”, manifestó Hickman-Johnson.

Erin Roxborough (promoción 92), cuya hija Alanna recién se graduará en el 2023, es increíble ver que la tradición de excelencia académica continua, que jóvenes de distintas partes del mundo elijan formar parte de la escuela Carroll y que la Arquidiócesis d Washington siempre esté presente para impulsar los proyectos educativos con visión de futuro. 

“Siento orgulloso de haber pertenecido a la escuela Arzobispo Carroll. También quiero que mi hija se esfuerce para continuar con el legado iniciado hace tres décadas”, puntualizó Roxborough. 


Tradición solidaria 

Mientras los ex alumnos de la escuela católica secundaria Arzobispo Carroll recordaban en el auditorio el inicio de la coeducación hace tres décadas, en el sótano los estudiantes se apuraban en despachar cientos de cajas con alimentos para ser donados a familias de bajos ingresos económicos en el Distrito de Columbia.

Los jóvenes, apoyados por sus maestros y padres de familia, continuaron la tradición de repartir alimentos por el “Día de Acción de Gracias”, ocasión perfecta para demostrar con hechos la misericordia verdadera que nos pide Dios para con los desprotegidos, así como acompañar con quienes tienen menos.

Para este año se espera recoger entre 40 y 56 mil libras de alimentos no perecederos, de los cuales 13 mil libras serán repartidas en el “Día de Acción de Gracias” y el excedente será entregado a Caridades Católicas de la Arquidiócesis de Washington.

La escuela católica secundaria Arzobispo Carroll, perteneciente a la Arquidiócesis de Washington, desde 1951 brinda una educación de calidad en el Distrito de Columbia. Desde su creación tiene un programa especial de becas para estudiantes de familias con bajos ingresos económicos.

La escuela Carroll cuenta con el programa de Bachillerato Internacional (I.B.) cuyos cursos de biología, química, inglés, francés, historia, tecnología, matemáticas, música, español y arte visual son reconocidos por colegios y universidades.