Con el invento del automóvil y de su producción en serie, se incrementó exponencialmente el consumo de caucho, producto necesario para la fabricación de llantas. La Amazonía fue una de las regiones en el mundo, productora de este material. La última década del siglo XIX y las dos primeras del siglo XX, la extracción cauchera tuvo un auge en la cuenca del río Putumayo, fronterizo entre Perú y Colombia.

En el modelo económico mundial, las economías latinoamericanas se han caracterizado por estar basadas en modelos agroexportadores, privilegiando uno o dos productos. En este contexto, el caucho fue un producto más de este modelo.

Una mirada retrospectiva hasta la época colonial de la economía peruana, permite ver los distintos productos de exportación que han dominado las exportaciones del Perú: primero la plata, luego el guano, el nitrato, el azúcar, el cobre, la harina de pescado y en la actualidad, el petróleo. Se trata de una economía que ha sido impulsada por uno o unos pocos productos.

Para la sociedad en general, quizá no se trata solo de saber ante qué tipo de economía estamos o cómo podemos calificarla. En este momento de la historia es importante evidenciar el tipo de relaciones sociales que se crean en el proceso productivo.

Lo primero a subrayar es que el modelo económico industrial predominante en Europa y Estados Unidos, muestra diferencias notables con el modelo peruano o colombiano. En América del Sur, la extracción de caucho, se basa en la reproducción de unas relaciones de opresión y esclavitud. Los sujetos de la esclavitud fueron privados de sus tierras, de sus derechos humanos y sometidos por la violencia a trabajar en la extracción del caucho.

Para los pueblos originarios, participar de este modelo económico no significó ninguna mejoría. El trabajo esclavo, semiesclavo o servil son las posibilidades que ofrece el sistema de producción. Ninguna de estas posibilidades incluye los derechos de los trabajadores.