Monseñor Wilton Gregory, arzobispo de Washington, presidió la ceremonia litúrgica del Jueves Santo en la Catedral de San Mateo Apóstol e hizo un llamado a todos los fieles para que reflexionen sobre la importancia de ver en la Eucaristía una fuente de amor, unidad y esperanza.

Dijo que el inicio del Triduo Pascual, que por primera vez se sigue por las redes social debido a la pandemia del COVID-19, debe servir para acompañar a Jesús en la última cena, seguirlo muy de cerca durante la pasión, para finalmente ver su gloriosa resurrección.

Durante su homilía recordó que, en el Jueves Santo, Jesús  instituye la Eucaristía y el ministerio sacerdotal, todo basado en el amor al prójimo. 

También explicó que el reunir a sus discípulos alrededor de un pan común y una sencilla copa, siguiendo la tradición de los antepasados judíos, demostró que la Eucaristía es sinónimo de unidad y esperanza. 

“Un pedazo de pan se convierte en la gran base de nuestra unidad y beber de una copa aplaca la sed y anhelo humano. Eso lo diseñó Dios y es muy bueno”, manifestó monseñor Gregory.

El arzobispo de Washington añadió que cada vez que se celebra la Santa Misa se recuerda esta enseñanza, el sacrifico de Jesús y se muestra el camino de la redención. 

"Comer y beber alrededor del altar del Señor es un regalo duradero. Durante estos tiempos difíciles que vive el mundo, sentimos la ausencia de este tesoro sacramental”, apuntó Gregory.

Asimismo, dijo que en el Jueves Santo debemos meditar sobre las palabras de Jesús que en esencia nos pide “recordar de manera permanente” su entrega por cada uno de nosotros.

En el momento de las peticiones, el arzobispo de Washington pidió orar por los enfermos, especialmente todos los que sufren por el nuevo coronavirus". De igual modo, pidió por todos los fallecidos para que puedan despertarse y levantarse a la luz de Cristo.